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[Reportaje] Ojete Calor llena La Farga con su peculiar humor en L’Hospitalet

Ojete Calor. Fuente: TheProject.es

Llegó abril y con él, las fiestas de la primavera de la ciudad barcelonesa de L’Hospitalet de Llobregat. Una festividad en la que cada año se llevan a cabo varios conciertos en diferentes sitios, como el que fuimos a vivir en el espacio de La Farga, donde se celebran todo tipo de actividades.

El sábado era el turno de los reyes del «subnopop»,  con su humor único e inconfundible. Y cuando pasaban quince minutos de la hora prevista de inicio, se retiró la cortina que tapaba el escenario y pudimos visualizar en él una concha gigante, desde la que salieron Carlos y Aníbal: Ojete Calor. Fue el primer «wow» de la noche, que además empezó al son de «Con dinero y sin dinero hago siempre lo que quiero», el conocido mariachi Sigo siendo el rey. Y sí, se les escapó la frase «La concha de tu madre». Ya teníamos aquí las primeras risas de la noche.

Seguidamente empezamos a bailar con el tema 0,60, una canción que habla de tópicos, como que «Barcelona es muy cosmopolita» o que «las mejores baladas son de grupos heavys». El público cantando al unísono «cero sesenta». Y tras la canción llegó el momento de la presentación con, entre otras cosas, la frase «pensábamos que íbamos a Cornellà y qué bien que allí está Estopa». Pues no, lo sentimos pero era «Hospi».

Continuó el concierto con dos de sus últimos temas: Morreo, que tiene ya un tiempo, y Collar Fular, su último sencillo. Una canción, esta última, que acabó con un mashup de Gigi D’Agostino haciendo bailar a todas las personas allí presentes para, después, parar un momento y explicarnos una historia «triste» de una amiga suya en un hotel de Magaluf donde, la chica, sobrepasada por el alcohol y otras sustancias, decidió hacer el clásico «balconing» que no acaba bien. Llegó el momento de una de mis canciones preferidas del grupo: Amiga en las estrellas. Tema que habla de la historia mencionada. La recomiendo fuertemente.

Quedaban muchos «hits» por sonar aún y en ese momento tocó escuchar Extremismo mal, donde con mucha ironía nos cuentan que no hay que posicionarse y que hay que ser neutral en los conflictos. Nos dijeron «somos más de centro». Es de los últimos sencillos que tienen, no como la canción que vino después. Empezaron a hablar de ropa usada y sudada y todo el público ya supo que se venía el momento de Vintage, un tema contra la ropa de segunda mano antigua. Tremendo. Ojete Calor es sobre todo ironía y lo demuestran con cada comentario, además de verlo en sus canciones y en sus vídeos.

Seguíamos en La Farga entre risas y el dúo de la noche empezó a hablar de minorías como «los mariquitas y los subnormales», por ejemplo, pero que nadie habla de las mujeres que son perseguidas por «cyborgs». Si conocéis un poco al grupo, ya sabéis qué canción cantamos todo el recinto a coro: Cuidado con el cyborg (Corre Sarah Connor), que habla de la famosa saga «Terminator».

Quedaba aún mucho concierto, Carlos y Aníbal se fueron del escenario, sonó la famosa melodía de la serie «Twin peaks» y, al poco, volvieron… ¡envueltos en un plástico! Como si fueran un canelón. De esa guisa hicieron una cover de Laura no está de NEK. He de decir que esto yo ya lo había visto en otro concierto, pero aún así no me dejó de sorprender. Tampoco me extrañó la canción que sonó cuando hablaron de que «es mejor no callarte aunque no sepas nada del tema». Sí, amigos, llegó el momento de Opino de que. Ojo a la letra: «primero comento y luego, como es lógico, ya me informo del tema en cuestión». Quizá mucha gente se haya sentido reflejada.

Y antes de seguir, se dieron cuenta de que no todas las personas que estábamos presentes allí eramos adultas. De repente, saltó un comentario espontáneo: «¿eso de ahí es un niño? Llamamos a los servicios sociales, te has quedado sin padres». A continuación nos contaron que, antes de la llegada del Chat GPT, ellos ya habían inventado un algoritmo: el de elegir las peores canciones de la historia, de menor a mayor bajón. Entre otras, pudimos escuchar un mix de Álex Ubago, Loquillo, Bertín Osborne, Mi música es tu voz de Operación Triunfo 1, la canción del barco de Chanquete, Mi amigo Félix y Bomba de King África. Tras todo eso, pensé: madre del amor hermoso. Pero bien que lo cantamos a pleno pulmón, muchas nos las sabíamos.

Continuó el concierto con Ay qué bien tan mal, donde ironizan sobre la gente que exagera e incluso parece que les gusta estar mal para poder dar pena, para acto seguido parar, sacar unos taburetes, una guitarra eléctrica y cantar, en acústico, Sinceridad no pedida. Otra de mis preferidas, donde directamente, se cargan a las personas que hablan demasiado sin que nadie les haya preguntado. Soltaron algunos ejemplos: «estás más gorda», «tú eres más simpático, tu hermano más guapo», «te quedaba mejor el otro corte», «yo es que soy sincero». A continuación sentenciaron: «si eres sincero sin que te pregunten no eres sincero, eres gilipollas«. Toma ya.

Ahora sí que se acercaba el final, pero antes de ello hubo una entrada en falso de la siguiente canción, un error, alguien se precipitó. Pararon la música y Aníbal, entre risas, decidió lanzar la guitarra a su «backliner», como hacen las grandes estrellas. Y cuando ya estaban preparados anunciaron que cantarían Zapatillas de El Canto del Loco y A fuego lento de Rosana. Pues no, era una broma, llegó el momento, ahora sí, de una de las canciones estrella de la noche: Mocatriz. Un término inventado por ellos, que une las palabras «modelo», «cantante» y «actriz». Recomiendo el videoclip.

Estábamos entusiasmados, sabíamos que quedaba poco pero aún quedaban más hits. Antes de eso, nos preguntaron que si queríamos irnos a casa. Obviamente, la respuesta fue negativa, pero para sorpresa de todxs (o no), nos comunicaron que ellos SÍ que querían que nos fuéramos. En realidad, estaban dando entrada a la cover del tema original Freed from desire de Gala, llamada Vete a tu casa. Cabe destacar que en esta canción tuvimos una invitada a bailar en el escenario. Salió una gorila a la que llamaron «Melody». Podéis atar cabos mientras os cuento que, una vez «Melody» se fue del escenario llegó otra «colaboración», en este caso a distancia. En las pantallas lo pudimos ver: llegó el momento de Agapimú, una versión del tema original de Ana Belén, donde la misma colabora en la canción, grabada desde casa en la pandemia. Antes de cantarla nos dijeron: «es la diosa a la que le rezamos«.

Este concierto se llevó a cabo el pasado sábado 20 de abril. ¿Os suena la fecha? ¿Quizá por la famosa canción? Pues a raíz de eso, nos dijeron «Al algoritmo se le ha pasado meter esta canción en el medley bajón». Y entre risas, el público empezó a cantar Camela y Aníbal y Carlos se picaron e hicieron el amago de cantar Te quiero más de Fórmula Abierta, pero la que en realidad sonó fue la famosísima Viejoven.

Y tras ese momento llegó el final, el momento «bises», porque sabíamos que aun quedaba una, a pesar de haberse ido. Volvieron vestidos con unas alas iluminadas diciéndonos: «hemos vuelto porque se nos había olvidado decir que ya se puede presentar la declaración». Tras ese anuncio que habrá gustado a Hacienda, cantaron la última: Tonta gilipó. Y aquí se acabó el concierto.

Tuvimos, además de mucho humor, mucha risa y mucha ironía, columnas de humo, confeti y hasta los vídeos en las pantallas con la letra de algunas canciones, para que no pase desapercibida. Se despidieron saludando al público bajo el son de Eres tú, de Mocedades, mientras tiraban los plásticos que contenían los «setlists» después de habérselos pasado por las partes más íntimas, para acto seguido irse definitivamente. Pero quedaba una «última sorpresa». La pantalla se activó y salió Jordi Hurtado anunciándonos el final del concierto de Ojete Calor: «nos despedimos de la mejor manera posible». Sonó Bomba, de King África. Nada más que decir, señoría.

El humor sarcástico de Ojete Calor, donde recibe hasta el apuntador, me encanta. Ya tengo ganas de volver a verles de nuevo. La gira sigue, y hace poco anunciaron el final de la misma hacia finales de año en el Wizink Center de Madrid. Cerca de Barcelona, en agosto estarán en Pineda de Mar. Id a verles, os sorprendereis, seguro.

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