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[Reportaje] Low Festival 2024, día 2: qué puedo hacer

El sábado del Low Festival nos despertamos con todavía algunos himnos de Amaral resonando en nuestras cabeza y el dolor de los pies que nos recordaba los saltos de La La Love You pero no había mucho tiempo para descansar: el Low nos esperaba un día más.

Así pues, después de comer fuimos al Tram para volver a Benidorm por segundo día consecutivo y es que en nuestra lista particular nos esperaba el histórico concierto de Los Planetas tocando entero su mítico Super 8 por su 30º aniversario, el irreverente humor de Ojete Calor y el show de synthwave de Kavinsky

LOS PLANETAS: HOMENAJE PERFECTO A UN HISTÓRICO SUPER 8

J de Los Planetas durante la performance de Super 8 en el Low Festival. Foto por Jordi Laguía.

Llegamos al Low Festival y disfrutamos un rato del show de humor y música de manos de Hidrogenesse mientras nos preparábamos mentalmente para el vaivén de emociones que prometía ser uno de los platos fuertes del día: Los Planetas con su show especial 30° aniversario de Super 8.

Y es que es innegable la importancia histórica de Super 8 en la música nacional. El disco es una delicia shoegaze con algunas canciones que ya han marcado un antes y un después en nuestra escena y que inspiró a muchos grupos en el futuro, abriendo puertas a nuevos sonidos en ese ya lejano 1994.

30 años han pasado y Super 8 tiene un recibimiento tan bueno (o incluso mejor) de lo que podía tener en su época, porque el escenario MINI Benigar estaba lleno a rebosar de gente esperando a que J y los suyos hicieran la entrada, mientras de fondo en las pantallas teníamos una versión de la mítica portada del LP.

Los Planetas. Super 8. 30 años después. Para que luego digan que los milagros no existen”. Estas fueron las primeras palabras de J para arrancar el bloque del concierto que consistiría en repasar el Super 8 al completo, con su mítica De Viaje

Consiguieron levantar a todo un público, de todo tipo de edades, que se congregaba para vivir un momento histórico de nuestra música y las lágrimas empezaron a caer con Qué Puedo Hacer, donde, desde el foso pude ver cómo varias personas en las primeras filas rompían en llanto al vivir una completa y rompedora versión en directo de uno de los himnos de nuestra música. 

Continuó el tracklist original del disco en vivo y en directo con otros temazos como Si Esta Bien o Jesus, pero Brigitte (el primer single del disco) resonó de una forma especial entre el público del Low, que se dejó el alma cantando ese “A veces pienso que es tan solo un sueño”. 

Igualmente todo el protagonismo se lo llevó el crudo y sobrecogedor cierre de La Caja del Diablo, sonando más poderosa que nunca, reventando los amplis del escenario MINI Benigar y con un cierre instrumental ruidoso y furioso, pareciendo que los instrumentos se iban a romper mientras la gente lo daba todo en el público, volviéndose loca. 

El público se congregaba hasta llenar el escenario para ver a Los Planetas. Foto por Jordi Laguía

J y los suyos desaparecieron del escenario, pero las pantallas siguieron tematizadas con Super 8 y encendidas, lo que nos quería decir que el show no había terminado. 

Y vaya que no había terminado, los bises fueron una selección exquisita con Nuevas sensaciones, Mi hermana pequeña (a la que recordaban con mucho cariño por ser su primera canción lanzada en su carrera) y las míticas Santos que yo te pinté y Un buen día (ambas de Unidad De Desplazamiento, del 2000) y Segundo premio (de Una Semana En El Motor De Un Autobus, de 1998). Estas canciones imprescindibles en cualquier concierto de Los Planetas cerraron un concierto prácticamente perfecto y uno de los que mejor recordaremos de la historia de este grupo granadino por el que pasan los años pero no se evaporan las ganas y el talento y la garra que muestran en directo.

Igualmente, y como nota más triste, sí que echamos de menos a Eric, el mítico batería, que no pudo acompañarles en esta gira y esperamos que vuelva lo antes posible con ellos. Fue, es y será, una leyenda de los tambores de nuestro país. 

OJETE CALOR: RISAS Y CARISMA POR DOQUIER 

Ojete Calor fue un derroche de carisma y humor en todo momento. Foto por Jordi Laguía.

Después de que Los Planetas agarraran nuestro corazón y no lo soltaran durante más de una hora, fuimos a cenar con Mikel Izal llenando el Escenario Vibra Mahou de fondo y mientras revisábamos cuál era nuestra siguiente cita obligatoria en el Low Festival: Ojete Calor.

Aníbal Gómez y Carlos Areces siempre han sido un dúo con un carisma y una chispa especial y su proyecto Ojete Calor me encantó desde primera escucha, pero siempre se me habían escapado en todos los festivales porque acostumbraban a tocar a horas intempestivas. 

Tener un concierto de Ojete Calor en el Escenario MINI Benigar a las 0:50 horas me pareció una oportunidad de oro para quitarme esa espinita de que nunca había sido capaz de verlos en vivo. 

Una concha gigante e inflable recibía a un público que tenía muchas ganas de reír y ya empezaron cuando Carlos Areces y Aníbal Gómez comenzaron con una increíble cover de El Rey, de José Alfredo Jiménez. 

No vamos a engañar a nadie: un concierto de Ojete Calor no es un concierto normal al que estamos acostumbrados. No van a venir, tocar su mejor repertorio y marchar. El concierto está pensado para ser una fiesta, un karaoke en el que tendrás la letra en las pantallas por si acaso vas un poco perdido y varias intervenciones al estilo stand-up comedy de los dos frontman de este show. 

Vivimos momentazos como los láseres y el humo en Cuidado con el cyborg (Corre, Sarah Connor), el popurrí de “canciones que dan bajona” que finalizaba con La Bomba de King África o el espectacular cierre de Tonta gilipó, que todo el mundo se sabía al dedillo y cantó a pleno pulmón.

Pero un concierto de Ojete Calor es más que eso. Es más que cantar y saltar, es más que escuchar música en vivo. Es reírse, pasarlo bien, entender las ironías y unirte a un gran público que disfrute del ácido humor de esta pareja al igual que tú. 

Es un momento de desconexión.

Y a veces es lo único que se necesita hoy en día. 

KAVINSKY: UN ESPECTACULAR SHOW DE SYNTHWAVE

Salimos volando del escenario MINI Benigar para ir al Vibra Mahou, donde ese día iba a clausurar el escenario principal el DJ francés Kavinsky. 

Ya hablamos de lo importante que era Kavinsky este año para el festival benidormense y era uno de los shows que más ganas tenía de ver con diferencia. Sentimiento que parece que no fue compartido por el público general, puesto que no mucha gente me acompañó a verlo.

Desde el minuto 1, Kavinsky mostró lo que iba a ser su sesión: una dosis de synthwave con un espectacular show de luces y pantallas que acompañaron a la perfección a un silencioso Kavinsky que llegó con la única misión de hacernos disfrutar de sus mejores temazos y algunos remixes espectaculares. 

Imágenes cyberpunk en las pantallas te permitían entrar en trance mientras sonaban de fondo temas como Cameo (feat. Kareen Lomax), Roadgame o la mítica Odd Look, celebrada por el público de fieles que bailaba en el Escenario Vibra Mahou al ritmo del productor francés, que soltaba sin descanso tema tras tema en un setlist de una hora en el que el ambiente fue completamente dominado por el francés, haciéndonos entrar en un trance infinito que sólo se rompió de una forma.

Con la histeria colectiva que causó Nightcall.

La famosa canción de la banda sonora de Drive revolucionó el Low Festival hasta el punto que muchas personas llegaron corriendo para grabar y disfrutar de la mejor y más famosa canción del DJ. 

Todo el público se llenó de móviles alzados y Kavinsky sabía lo que se hacía: alargó la versión de Nightcall y la mejoró muchísimo con respecto a la que podemos escuchar en plataformas como Spotify. La canción sufrió de subidas y bajadas de ritmo. Le dio mucho más protagonismo a la parte vocal y añadió una excelente base instrumental orquestal que añadió profundidad a la composición.

Todo esto con el mejor acompañamiento visual de todo el concierto, que sirvió de despedida para cerrar el concierto de uno de los DJs y productores más importantes del synthwave de Europa.

Pese a que Kavinsky no consiguió reunir al mayor público del mundo en el Low Festival, sigo pensando que es una propuesta absolutamente valiente, atrevida y para mí, acertada, de Producciones Baltimore. Kavinsky es un productor con pocos shows en vivo y mucho menos en España, traerle fue arriesgado pero demuestra que el Low sigue apostando por nuevos sonidos y confirmaciones interesantes pese al riesgo que conlleven. Y eso es algo que siempre apreciaré. 

Así, volvimos a coger el Tram de vuelta y pensábamos que esto ya se acababa. Sólo quedaba un día más de Low Festival 2024. El día de Crystal Fighters y sus himnos veraniegos. El de Arde Bogotá consagrándose como la banda que es. El de La Casa Azul cerrando el escenario principal. 

¡Mañana reportaje del 3er día! 

Todas las fotos del día 2 ya en flickr.

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