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[Reportaje] Arde Bogotá se pasan el juego una vez más

Arde Bogotá | Foto: Esther Cobos

3 de noviembre de 2023. Sala Razzmatazz. Tuve la oportunidad de cubrir a Arde Bogotá por primera vez en un concierto épico. Ese día, a mitad del concierto anunciaron la fecha del fin de gira en Barcelona, en el Sant Jordi Club, el 28 de diciembre de 2024. Pues bien, llegó el día en el que se cerró el círculo: pude volver a cubrirles. Ya adelanto que no defraudaron, no.

Bastante puntual salió la banda de Cartagena al escenario. Empezaron tocando Veneno, seguida de Abajo y precisamente el hermano pequeño del Palau se vino abajo. Ya supe que iba a volver a ser otra locura de concierto, pero más a lo grande. Arde Bogotá agotaron dos veces (viernes y sábado) el recinto. El crecimiento de esta banda es increíble, pero cuando les ves en directo lo entiendes.

Además, en este fin de gira añadieron algo más a su directo: la escenografía. La currada que había detrás era alucinante. De repente, cuando ya llevaban varios temas bajó del cielo una decoración con su logo, con muchos focos. Además teníamos una pantalla detrás con un techo donde se subió Antonio (el vocalista de la banda) una vez. También pudimos visualizar entre la escenografía una gasolinera. Mucho juego visual en este concierto.

Entonces llegó uno de los grandes momentos de la noche. Tocaron Exoplaneta, que es uno de sus temas más emotivos, y la sala se llenó de linternas y de carteles en los que ponía 571-/9A. Ese es el nombre del exoplaneta del que habla la canción. Tuvimos el primer momento intenso de la noche.

Siguió avanzando el repertorio, aunque me voy a parar en La torre Picasso. Su penúltimo sencillo. En él reventaron los cánones de la música actual con esta tendencia que hay de música corta, de consumirlo todo rápido. Se marcaron una canción de ocho minutos. OCHO. El momento final fue épico. Pero las sorpresas seguían. Un rato después vimos que se preparaba un grupo de instrumentos de cuerda en la zona alta del escenario. Es decir, encima de la pantalla donde se veían algunos de los visuales. Con ese grupo tocaron algunas canciones, empezando con Virtud y castigo. Una canción que los propios fans de Arde Bogotá hicieron triunfar por su coro al final. Todo el Sant Jordi Club cantando esa melodía ya clásica, con la banda haciéndola tan potente. ¡Qué intensidad!

Con la banda de cuerdas en el escenario siguieron tocando canciones como Copilotos o La salvación, otro de los temas sensibles de la noche. «Dedicada a los que ven el concierto al otro lado de la luna«, dijo Antonio. Como dice la canción: «tiene que haber una salida«. Siempre hay una salida.

Tras ese momento de llorera llegó la hora de los bises. Quedaban tres canciones. Sonó Los perros, que es uno de sus temas más famosos, además con unas visuales tremendas quiero destacar. A continuación tocaron Antiaéreo, el que fue su primer tema, honrando sus inicios; y acabaron con Cariño, una canción de su primer álbum con la que nos volvimos todos locos saltando.

Fue apoteósico. Vuelvo a decir que no me sorprende. El nivel de esta banda es muy elevado, yo ya sabía que no iban a bajar del sobresaliente. Aún así, no dejé de alucinar con su directo. Ya lo conocía y es que sigue siendo igual, incluso mejor. En cambio, lo que sí me sorprendió fue la puesta en escena, además de todo el equipo que hay detrás trabajando. Han subido un escalón en ese sentido. Esta banda ni conoce los límites ni ha tocado techo. Por todo esto digo que se pasaron el juego. Aplaudo fuerte. ¿Les veremos más pronto que tarde en el Palau Sant Jordi? Eso son palabras mayores pero… el tiempo nos lo dirá.

Antonio, Dani, Pepe, Jota, acompañados de Pedro en el escenario. Ellos son Arde Bogotá: de Cartagena a Barcelona y de Barcelona al 571-/9A.

Puedes ver las fotos del concierto en nuestro Flickr.

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