[Review] ‘The Balcony’, de ‘Catfish and the Bottlemen’. El Indie de autor.

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Fuente: http://londontheinside.com/

‘Catfish and the Bottlemen’ es una banda de indie rock galesa formada en 2010 por el actual vocalista Ryan Mc Cann (más conocido como Van Mc Cann) en Llandudno, Gales del Norte. Su álbum debut fue publicado el enero del año pasado y, desde ese momento, su popularidad no ha dejado de crecer, gracias a ser teloneros de bandas como ‘The Kooks’, sus buenas críticas o su explosividad en directo. Este año han recibido el galardón de artista revelación británico en los ‘Brit Awards’ y estarán en el ‘FIB’ de Benicàssim después de encabezar el festival ‘Ibiza Rocks’ y formar parte del cartel del ‘Bilbao BBK Live 2015’.

En este álbum el conjunto británico se desmarca de otros grupos indie por: la voz rasgada de su vocalista, sus canciones, que son evoluciones de la guitarra y voz más primitivas, y su espíritu rebelde, con letras desenfadadas y provocadoras, como se puede llegar a entender en la portada del trabajo que hoy analizamos.

EL ÁLBUM, EXPLOSIÓN AMOROSA:

El álbum arranca directo con ‘Homesick’, que, con una notable melodía principal de voz y guitarra se constituye la precuela del energético estribillo. El corte avanza con gran elegancia y transmite en todo momento la rabia impresa en la letra, gracias a la rasgada voz de Van Mc Cann y de su habilidad para narrar historias en forma de canción.

‘Kathleen’ prosigue con una breve introducción marcada por una punzante batería y una guitarra alarmante.  Hemos oído la alerta como pista de la cuestión principal que nos plantea la letra: un amor problemático pero brutalmente adictivo. Este tema es uno de los exponentes del álbum y uno de los más queridos por los cada vez más fans de la banda.

Estos dos primeros cortes nos dan una visión bastante amplia del concepto del álbum: historias de amor y desamor, más melódicos en el verso, rompedores en el estribillo.

El patrón continúa y sigue funcionando, tras el ruidoso acorde que precede a ‘Cocoon’. Esta es, probablemente, la canción más importante del cuarteto galés. Con melodía pegadiza y actitud rebelde, consigue enloquecer al público en directo, gracias al ritmo alocado y a un bajo ruidoso que ensordece a los asistentes y los llena de energía.

El siguiente tema es ‘Fallout’, un corte con mayor sensibilidad melódica, que consta de inicio basado en la melodía del vocalista, la cual avanza con bastante corrección. Es, probablemente, uno de los temas más indie del álbum, en el que a veces recuerdan un poco a ‘The Strokes’. Su principal problema es que no tiene ese sonido tan personal, lo cual amenaza a la continuidad del álbum en su conjunto.

Después de este pequeño bache, con ‘Pacifier’ vuelve su estilo más personal. Tiene todos los ingredientes ‘Catfish’ que se pueden tener: una historia de desamor, la, ya mencionada, voz rasgada de Mc Cann y la destacable guitarra de Johnny Bond que lleva de la mano a las canciones. En definitiva, la sencillez emotiva del grupo británico que les lleva funcionando desde el principio del LP.

A continuación llega el momento donde yo entro en una especie de trance durante 2 (cortísimos) minutos y 18 segundos. Y es que ‘Hourglass’ es, con diferencia, mi canción favorita de todo el álbum. Una balada profunda y sencilla, con la base de la acústica rasgada de Van Mc Cann, se completa con una letra magnífica de amor incondicional. Lo único que puedo decir de malo de este tema es que sea tan corto. Si a eso le añadimos un videoclip protagonizado por el mismísimo Ewan Mc Gregor, al que los chicos de ‘Catfish’ le roban la canción en un hotel, el resultado es una experiencia excepcional.

‘Business’ hace proseguir al álbum con la gran energía de la batería de Bob Hall, en una canción que empieza bien pero se acaba perdiendo en la repetición de un tema melódico en el estribillo, que, a mi parecer, no acaba de funcionar del todo. No es una mala canción, pero creo que es la más floja del álbum, a pesar de ser una de las opciones más recurrentes en directo.

‘26’ llega como una apisonadora, conformando un muy buen corte del disco. La letra directa, la pegadiza melodía principal y su energía alocada hacen que sea una canción más que destacable, junto con ‘Rango’: un temazo punzante y ruidoso que avanza para llevarnos a un disonante solo de guitarra muy de su estilo.

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Fuente: http://www.neverenoughnotes.co.uk

Con ‘Sidewinter’ empieza la recta final de ‘The Balcony’ y el álbum se nos ha hecho muy corto. Suena grande y elegante. Es una de esas canciones que se nota que nació de Van Mc Cann y su guitarra, en la que deja que se sublimen sus más internas pulsiones.

‘Tyrants’ cierra el álbum evocando sentimientos profundos, en una melodiosa sinfonía de energía rebelde que concluye en una explosión de emociones. La mejor guinda para acabar este más que correcto trabajo.

CONCLUSIÓN:

‘The Balcony’ es un muy sólido álbum debut, con muy buenos temas por separado pero juntos pierden cohesión. Aun así, es pecaminosamente disfrutable (e impresionante en directo) y marca el punto de partida de una de las mayores promesas actuales del indie británico que hay que seguir de cerca.

PUNTUACIÓN:

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