Primera jornada Mad Cool Festival 2017: Foo Fighting contra la lluvia

(Este y todos los reportajes del Mad Cool Festival 2017 van dedicados a Pedro Aunión, un gran artista. Descanse en paz).
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Foto: Sergio Albert

La lluvia… la jodida lluvia…

El Mad Cool Festival no empezó con el mejor pie que digamos, y es que por todos es sabido que el mismo día que uno de los eventos musicales más esperados de nuestro país empezaba, Dios decidió que un nuevo Noé debería construir una nueva arca pero que esta vez el mundo empezaría a inundarse por Madrid. Una absoluta pena.

Calados hasta los huesos pero no con menos ganas de conciertos y fiesta, Jaume y yo, optimistas y motivados, decidimos ir con todas nuestras ganas y nuestro optimismo a la Caja Mágica, donde el Mad Cool Festival ya comenzaba con los primeros acordes de George Ezra.

GEORGE EZRA, UNA SENSIBILIDAD QUE LLENA ESCENARIOS

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Foto: Alfredo Arias

Por desgracia y debido a una importante cola que se había formado el primer día alrededor de la lluvia (y de igual despistarnos un poco)  vimos empezado el set de uno de los artistas más interesantes del día: George Ezra.

La verdad es que nos llevamos una gran sorpresa.

La música del británico no parece hecha para un festival de gran calibre ni mucho menos para las primeras horas, donde un público ya con ganas de fiesta va a intentar disfrutar del show que le ofrezcas. Esta gran responsabilidad, nuestro blanco con voz de negro favorito, la cumplió con creces, con temas como Listen to the Man, Blame it on me, con un público entregado al completo para cerrar con Song 6 y Budapest, cantada por muchos de los asistentes.

El joven cantautor consiguió dar brillo a sus temas con una banda desbocada y una cierta alegría que no nos esperábamos en él. Se nota que le encanta formar parte del cartel de los grandes festivales y que el sonido del segundo escenario era más que adecuado. Aun así, no nos olvidamos de Wolf Alice, una espinita clavada, que fueron sustituidos por Ezra en el cartel.

THE LUMINEERS, UN PRECIOSO GATILLAZO

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Foto: Sergio Albert

 

 

Con el Sol dando ya sus primeros y casi íntimos brillos, nos dirigimos corriendo e incluso saltando de alegría al escenario principal, creyendo (un poco inocentes por nuestra parte, todo sea dicho), que nos íbamos a perder a The Lumineers, uno de nuestros grupos más esperados de este Mad Cool Festival.

Al llegar, vimos en la pantalla del Stage Mad Cool que The Lumineers se retrasarían por problemas técnicos, algo que, llamadnos egoístas si queréis, nos hizo suspirar de alivio.

Al poco tiempo de espera, el grupo comenzó con una genial Flowers in Your Hair, que no tardó en dejar paso al single por excelencia del grupo, Ho Hey, que hizo levantarse y acalorarse a gente que todavía tiritaba tras el chaparrón, entonando una de las canciones más reproducidas de la historia del folk pop. Su brillo siguió perpetuamente con Ophelia un temazo que hizo levantar las manos a mucha gente, una Cleopatra que mejoraba mucho en directo, pero por desgracia…

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Foto: Sergio Albert

 

 

Parpadeamos y FLASH, The Lumineers ya se despedían de su público madrileño.

¿Pero qué co…? Vale, quizá exageramos, pero… ¿de verdad The Lumineers hicieron sólo 7 canciones? Entendemos que hubo problemas técnicos y que se vieron perjudicados, pero The Lumineers enamoraron con su estilo en directo, sonando con mucha delicadeza y con un instrumental único. Pero fue como una estrella fugaz, brilló mucho para desaparecer al segundo. O como la eyaculación precoz, pero más bonito.

FOALS: RITMO Y MOVIMIENTO

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Foto: Alfredo Arias

Nos giramos, medio resignados, al Stage Koko, donde FOALS iba a comenzar su actuación dándonos un poco de aperitivo para el plato fuerte que se avecinaba.

Con una puesta en escena bien conseguida y una fuerza en directo que no nos esperábamos, FOALS saltó al escenario pareciendo que querían comerse toda la Caja Mágica.

Empezando con Mountain At My Gates, el grupo nos hizo levantar una ceja impresionados por un performance que no esperábamos de tanta calidad, los de Inglaterra dieron un set lleno de ritmo y movimiento para el gusto de un escenario 2 que cada vez se llenaba más de gente que se quitaba los chubasqueros y disfrutaba de un Spanish Sahara que hasta hace un momento más parecía ser un “Spanish Tsunami” o un “Spanish Arca de Noé”, pero que nos daba una tregua para disfrutar de un genial concierto. 

Tras un setlist de, aproximadamente, una hora, FOALS se despidió de todo el Mad Cool Festival con una genial What Went Down, cuando nos giramos, ya empezamos a ver algo que nos gustaba mucho, algo que nos pone los pelos de punta en los festivales. Vimos a gente corriendo hacia el escenario principal del festival, un escenario que se preparaba para alojar a un grupo que ya nos había abandonado en Barcelona hace un tiempo pero que esta vez no se escapaba.

Los Foo Fighters estaban al caer.

FOO FIGHTERS: LEYENDAS VIVAS DE LA MÚSICA

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Foto: PixelínPhoto

Gente con sonrisas en la cara, dando pequeños botes, mirándose entre ellos e, incluso, algunos con sus chubasqueros, que ahora servían más de abrigo que para otra cosa. El ambiente a cabeza de cartel se notaba, en el aire flotaban las ilusiones de fans que nunca habían visto a su grupo favorito, fans que ya habían conocido la experiencia de los Foo y gente que simplemente estaba por curiosidad.

Haciéndose un poco los remolones y con unas pantallas que por mucho que se intentaba no se encendían, el grupo de Dave Grohl saltó al escenario, y sin dudar ni un segundo, empezaron con el primer tema de muchos. ¿Sería All My Life? ¿My Hero? ¿Run, que era su último single?

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Foto: Sergio Albert

Empezaron los primeros acordes de… ¿Everlong? ¿Pero qué coñ…? Fans incrédulos se miraban, otros incluso bromeaban con que iba a ser la primera y última canción, y es que los Foo casi siempre terminan con Everlong. Es como si Green Day hubiera decidido empezar con Time of Your Life, como si Radiohead empezara con Karma Police. Algo difícil de ver, de hecho, en esta gira, pocos han sido los conciertos con los que empezaron con Everlong, y la canción era famosa por cerrar con una parte a capela cantada por fans.

Después del impacto inicial, el público se dejó llevar por uno de los himnos de la banda, que sonó épica y espectacular y abrió boca para lo que hasta Dave Grohl decía que iba a ser una larga (y bonita) noche.

Sin dar tregua a los fans presentes, Foo Fighters soltaron trallazos con la velocidad y la energía de una buena ametralladora, Monkey Wrench, Learn To Fly y Something from Nothing pasaron, frenéticas sin que nuestro hiperactivo cerebro se diera cuenta, con todo el mundo dejándose los pies mientras Grohl mascaba chicle, sonreía, hacía algunos chistes… y dejaba ver por qué los Foo son las leyendas que son hoy en día con lo importante: su música.

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Foto: Sergio Albert

Entonces fue cuando empezó a sonar.

Sí, sabéis a qué me refiero.

Esa canción de Foo Fighters que ponen en tu local de rock y metal de confianza, esa que cuando empieza a sonar la gente suelta un gritito y se prepara para hacer un pogo con más alcohol en vena del recomendable.

Sí, empezó The Pretender.

Una orgía de música, saltos, gritos y gente dejando su piel en el público formó uno de los momentos más memorables del Mad Cool y de esas canciones irrepetibles en las que puedes oír cómo las voces de la gente de alrededor se desgarran de sentimiento y, todo hay que decirlo, con algún pogo abierto en la parte intermedia de la extensa pista del festival madrileño.

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Foto: PixelínPhoto

Foo Fighters bombardeó la Caja Mágica con himnos indiscutibles de la banda como Congregation, Walk, All My Life o una Skin and Bones que sonó especialmente tierna. El grupo de Grohl no daba descanso en un show de más de dos horas en el que las canciones terminaban con enérgicos jams y enlazaban con la siguiente, con un Dave que parecía especialmente enchufado y con unos fans que daban todo por un grupo que hacía demasiado tiempo que no venían.

El combo final de Wheels, Run, This is a Call y Best Of You dejó a gente afónica, los Foo, sudados pero muy felices, se abrazaron y se despidieron después de la tormenta que acababan de provocar, que no envidiaba para nada la que había caído por la tarde en Madrid. Era una tormenta más dulce, una tormenta musical que nos brindaron un grupo de leyendas vivas que querían redimirse de su concierto cancelado en Barcelona… ¡y vaya si lo hicieron!

CATFISH & THE BOTTLEMEN: UN CIERRE CON AMBIENTE MÁGICO

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Foto: Sergio Albert

Ya a altas horas de la noche, decidimos descansar un poco y esperar a la actuación de Catfish and the Bottlemen en el escenario principal. Los galeses son una banda que seguimos muy de cerca, ya habiéndolos visto en el Bilbao BBK Live de 2015 y en el FIB del año pasado, y teniendo en la web una review de su debut: The Balcony.

Precisamente Catfish aterrizaron con un temazo de este álbum: Homesick, que ya dejaba ver a un público que comía de la mano de Van Mc Cann y sus compañeros. Los británicos no son uno de los nombres escritos en grande en el cartel, pero muchos fans acérrimos seguramente acudieron a la cita por ellos o teniéndolos como un momento clave del día. Con Kathleen ya se podía ver alrededor decenas de personas saltando y abriendo pogos con una cierta presencia de turistas británicos, generando un ambiente de pura fiesta, con algún presente algo más perjudicado por alcohol y estupefacientes que otro, sin provocar altercados,  como es de esperar de un festival pasadas las 2 de la mañana.

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Foto: Sergio Albert

Con un ambiente inmejorable, temas como Soundcheck, Pacifier, Twice y 7, mantenieron el nivel del show y es que, Catfish ganan mucho en directo, y los asistentes lo saben. La comunión entre público y banda entregada es realmente impresionante y, si bien no son uno de los mejores directos que se pueden ver actualmente, la experiencia vale todo el dinero que se pague gracias a esta armonía. Cocoon, gran éxito, mejor canción, prosigue en un instante con la compañía de todos los asistentes cantando al unísono para terminar con Tyrants, tema con el que la banda concluye todos los conciertos desde siempre, una canción muy adecuada y que interpretan poderosamente.

Y así, con los pies doloridos y los ojos intentando cerrarse en el taxi, nos alegrábamos de lo genial que había sido la primera jornada del Mad Cool y nos preparábamos mentalmente para lo que se venía… el día de Green Day.

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