The Spark, de Enter Shikari: viaje intergaláctico

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Portada del disco, The Spark

¿No os pasa que con sólo oír unos pocos segundos de una canción sabes inmediatamente qué banda es? Hace poco vi un vídeo en el que unos adolescentes estadounidenses reaccionaban a temas de Green Day, y siempre decían que, con solo un poco de cada canción, podían saber automáticamente que eran ellos, porque tenían identidad propia.

La búsqueda de una personalidad, de una identidad propia, no es algo que sólo nos atormente en el día a día, también las bandas con mayores inquietudes artísticas buscan encontrar ese punto en el que ellos sólo suenen a ellos y nada más. Y a eso ha llegado Enter Shikari.

Con The Spark, Enter Shikari ya no suena a ese grupo que experimentaba con el hardcore punk, el post-hardcore y la electrónica, suena a algo que nunca hemos oído antes, a una base electrónica que se conjuga con rock alternativo y rompe de vez en cuando en un potente screamo.

Y, ante todo, suena a una historia que quiere ser contada.

THE SPARK

Con una suave intro electrónica, The Spark se presenta con la canción que da nombre al álbum, de apenas 50 segundos, en la que una tranquila base electrónica nos sumerge en el mundo que nos plantea el disco. ¿Qué deparará después?

THE SIGHTS

Con esta canción, Enter Shikari ya nos muestra cuál será el carácter del disco, el tema cuenta con una gran base electrónica, en la que no faltan sintentizadores. Las voces tienen efectos en todo momento y los coros forman una parte fundamental del trabajo, además, se pueden ver algunos screamos sueltos que abren paso a los instrumentos tradicionales, para luego volver a la electrónica con sintentizador.

La canción se siente original y única, sabe llevar el ritmo, hacer cambios y contrastar la clásica guitarra y batería con los sintentizadores y la electrónica, sabe moverse y tiene un estribillo muy pegadizo, desde luego es una de esas canciones que podrías oír en el coche durante y la cantarías todo el día en tu cabeza. El final es, al menos armónicamente, de lo mejor que ha creado Enter Shikari.

La letra (en la que habla de un viaje intergaláctico) nos mete de lleno en el universo que plantea The Spark, no sólo líricamente, también musicalmente, y es que el disco es eso que podríamos esperar oír cuando cogemos nuestra nave espacial y vamos rumbo a otro planeta, es un sonido electrónico y futurista, que concuerda perfectamente con lo que sonaría en una alegre obra de ciencia ficción.

LIVE OUTSIDE

Live Outside ya, desde el principio, te hace abrir la boca, en un inicio con un “I wanna live outside, live outside of all of this” que tiene uno de las mejores armonías vocales de todo el disco, Live Outside no tarda tanto como The Sights en mostrar sus instrumentos tradicionales, estando aquí más presentes que en la canción que le antecede. La canción es un viaje por estilos, cuenta con trozos puramente electrónicos en los que el cantante se lanza a rapear, tiene también zonas de tranquilidad con gran fuerza coral y una guitarra acompañada de sintentizadores y, por supuesto, un momento en el que la canción se rompe y muestra un muy correcto screamo, con los que este grupo nunca decepciona. Quizá la canción, muy pegadiza por supuesto, peca de una repetitividad que quizá a algunas personas le canse.

Esta canción fue una de las seleccionadas como single del disco, y el videoclip ya nos muestra cómo el disco sigue con su temática futurista, la letra se basa mayormente en repetir la frase “I wanna live outside live outside of all of this” y en el videoclip podemos ver que se refiere a unos experimentos en los que les tienen vigilados y prueban la Realidad Virtual. 

TAKE MY COUNTRY BACK

Esta es la primera canción del disco que suena a algo parecido a los anteriores trabajos del grupo, cobran protagonismo los instrumentos tradicionales, el screamo y los gritos por parte de los coros, la letra también es más violenta, hablando de guerras, furia y rabia, el sonido futurista no se abandona, por supuesto, dado que es el tema central del disco, y reaparece en ese estribillo que dice “so get up get up and feel the rising tide, I’m fed up fed up with all the cyanide” donde vuelven los sintetizadores en una parte más tranquila.

Es, sin duda, una de las canciones del disco que más estamos esperando en ver en directo y una de nuestras favoritas de todo el disco. En vivo tiene que ganar una potencia espectacular, de eso estamos seguros, sabiendo cómo son Enter Shikari.

 

ARTFIELD

Artfield es el ejemplo perfecto de cómo se debe de hacer una canción lenta sin que suene a típica canción lenta.

El tema empieza lento, suave, dulce, casi como una nana, y va escalando, poco a poco, paso a paso, como la vida misma, en unos casi 5 minutos de viaje musical impresionante, en los que el grupo demuestra su maestría moviéndose por muchos estilos distintos, añadiendo instrumentos e, incluso, rompiendo en cierto momento con un sonido de estática que se apaga y deja paso a un final tranquilo, dulce, casi como una nana, cerrando así el círculo.

Es una de esas canciones que se deben de oír con los ojos cerrados, disfrutar de cada momento y de cada instrumento que se une a ella, de sus tiempos, de sus movimientos, de todo en ella.

RABBLE ROUSER

Rabble Rouser empieza fuerte con un pegadizo riff de guitarra y es que, quedaros con él, los vais a oír en toda la canción, de una forma u otra.

Del disco, es quizá la canción más experimental de todas y… ¡nuestra favorita! Enter Shikari sabe moverse en muchos estilos y aquí lo demuestran, con efectos de voz, falsettos, guitarra potente, electrónica, screams e incluso hay una parte que parece casi un canto bárbaro antes de entrar en batalla. La canción dura más de 4 minutos pero se hace corta, escala bien, es pegadiza, disfrutable y no dudamos de que en directo será de las que más haga saltar al público.

El sonido de la canción parece de otro mundo, si seguimos con la mentalidad que nos hemos planteado del disco, esta canción podría ser el momento en el que la tripulación aterriza en un planeta desconocido y los extraterrestres muestran su música a los perplejos humanos.

La letra tiene varias referencias a la música, a los conciertos y a traer un nuevo sonido. No hay mejor nuevo sonido que uno que no sea de otro planeta.

 

SHINRIN-YOKU

Shinrin-Yoku es una expresión japonesa que significa algo parecido a “darse un baño de bosque”, y es una actividad que realiza la población japonesa que, estresada de llevar una vida urbana, deciden irse al bosque, donde encuentran su momento de meditación y relajación, que les alivia del estrés y la ansiedad de la vida diaria.

En el tema, Enter Shikari busca reflejar ese sentimiento de paz interior, de baño en la naturaleza, tanto en su letra (que habla de cómo se le llenan los pulmones de aire y de que en el bosque se siente sobrecargado) como en la canción en sí, que comienza con sonidos de la naturaleza, para dar paso a una melodía que suena silvestre, con ese regustillo a césped, a hierba fresca.

Hasta que llega el minuto 2:50.

Cuando el grupo deja de hablar de la naturaleza y se empieza plantear la complejidad del universo, la canción acelera, añade instrumentos y se vuelve una obra radicalmente distinta, casi agobiante, intentando recrear esa sensación que nos afecta a todos cuando reflexionamos sobre la verdadera complejidad universal y que somos un granito de arena en en la ventana, intentando comprender una gran catedral, esa sensación de perplejidad, de angustia y de que no somos nada. Y lo consiguen recrear… vaya si lo consiguen.

 

UNDERCOVER AGENTS

Con una revolución (¿ficticia? Está todo en nuestra cabeza…) como premisa, Undercover Agents se presenta como una de las canciones más estándars del disco, después de tanta experimentación y de giros inesperados, Undercover Agents  es casi como un descanso en el viaje, ese momento en el que vuelves a la nave a dormir y respiras, tranquilo, por primera vez en todo el día. No es la mejor canción del disco, no es de las más destacables, pero cubre su función como descanso y puente a la perfección.

THE REVOLT OF THE ATOMS

¿Recordáis que dijimos que con Undercover Agents se nos presentaba un descanso pero que comenzaba con una revolución como premisa? Pues bien, si Undercover Agents es ese momento en el que te duermes en la nave en un planeta extraño, The Revolt of The Atoms es el momento en el que unos fuertes ruidos te despiertan por la noche y descubres que en el planeta se ha empezado a organizar una guerra alienígena. Y tú estás involucrado.

Vuelve la experimentación, vuelven los sintetizadores, los sonidos futuristas y la potencia vocal y coral, aunque esta vez, para añadir unos momentos en los que el coro repite partes como si de un ejército repitiendo a su coronel se tratase. El final, repitiendo una misma frase mientras que el instrumental empieza a romperse, transformarse y volverse una locura, es uno de los mejores finales del disco, y de los más curiosos de oír.

 

AN ODE TO LOST JIGSAW PIECES

Esta canción de casi 6 minutos es, quizá, la más ambiciosa de todo el trabajo, dividida en 2 movimientos, vamos a analizar ambos por separado.

El movimiento 1, es del minuto 0:00 al minuto 3:25.

En el primer movimiento, si continuamos con nuestra propia interpretación intergaláctica del disco, nuestros protagonistas están atrincherados, les atacan desde fuera y desde dentro, y están desesperados, sólo les queda esperar.

Musicalmente la canción refleja el sentimiento a la perfección, el instrumental, que nunca deja de lado sus ya típicos sintetizadores, se convierte en una canción de épica batalla perfecta, y el final, repitiendo “I’ll wait this out” trae de los mejores screamos de todo el disco, apoyándose en un coro muy trabajado.

El movimiento 2, es del minuto 3:25 hasta el final.

El segundo movimiento es lento, dando mucho protagonismo a unos instrumentos de cuerda que resuenan en todo el tramo y donde la voz de nuestro protagonista, que parece cerca de la rendición, recita un poema.

Pero no está acabado.

Con un escalado breve pero intenso al final, el instrumental se vuelve duro y nuestro protagonista se levanta, furioso, coge sus armas y se lanza a la batalla, con una explosión a sus espaldas y sin saber qué va a pasarle.  

Con un screamo que te deja temblando en el sitio, finaliza la canción.

 

THE EMBERS

The Embers, otra canción de apenas 50 segundos, cierra el círculo, repitiendo el instrumental de The Spark y acabando con el sonido de lo que parece una transmisión cortándose, acabándose, así como lo hace la vida de nuestro protagonista.

 

CONCLUSIÓN

The Spark es un disco maravilloso, y es una pena que se vaya a infravalorar, porque no suena a lo que ha hecho Enter Shikari en el pasado. No es post-hardcore, no es hardcore punk, no es Sorry, You’re Not A Winner, pero The Spark es otro rollo, otra mentalidad, otra forma de ver y entender la música, es contar una historia, no sólo con palabras, también con instrumentos, con sintetizadores, con canciones de 50 segundos.

The Spark es uno de esos trabajos que se disfrutan con los ojos cerrados y una sonrisa, sin prejuicios, simplemente dejándose llevar y, aunque haya partes del disco en las que quizá se abusa de la repitición de frases (sobre todo en Live Outside), no quita lo buen acabado y logrado que está el resultado final. De los mejores del año, sin duda. 

 

NOTA

4,5/5

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