[Reportaje] Lorde en el St Jordi Club de Barcelona: “Just another graceful night”

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Lorde en el Sant Jordi Club de Barcelona.

Por fin había llegado el Octubre y todos los fans de Lorde esperaban su primera visita a la Ciudad Condal y su única parada en España este año. Yo, personalmente, entraba con gran ilusión al alargado recinto del Sant Jordi Club, esperando ver en directo algunas de mis canciones favoritas del año, de un álbum que ha constituido una revelación para mi. Melodrama esta siendo un gran éxito y apunta fuerte a los Grammy, pero lo que está claro es que el nuevo álbum de la cantante neozelandesa supera con creces cualquier álbum de pop que se haya publicado este año, constituyendo una corta pero profunda y emocionante sinfonía de 11 canciones.

Cuando llegué ya había empezado Khalid, un telonero de alto prestigio para la gira. Su R&B goza de gran popularidad en los Estados Unidos y suena actual y favorable para el directo. El de Georgia estuvo a la altura y ofreció un recital que, si bien no recordaré toda mi vida, sirvió para preparar el ambiente y para satisfacer a los, sorprendentemente, numerosos fans del artista, que, venidos de todas partes de Europa, pudieron darlo todo con las canciones más destacadas de American Teen, su debut. Destaco también de su set el detalle de llevar una camiseta del Futbol Club Barcelona, club en las instalaciones del cual estuvo de visita. Funcional en la interpretación, energético en el baile y con una aceptable complicidad con los demás músicos en el escenario, salió airoso del duro trabajo que es hacer un concierto antes de Lorde.

Con una puntualidad extrema, la cantautora abre con las luces apagadas y unos ruidosos sonidos para encender el cartel de neón que esboza el nombre de su último álbum. La sencilla pero significativa decoración escénica también ilumina la sala, junto con una pequeña pantalla retro dispuesta en el lado izquierdo del escenario, donde se muestran imágenes que complementan al show. Con Homemade Dynamite y su orgánica percusión empieza la setlist, al cual le prosigue Magnets, tema de Disclosure y Hard Feelings. Un inicio más calmado de lo que esperaba y con 3 temas complejos y ambientales. Pese a no estar muy de acuerdo con esa elección, tengo que decir que el inicio es único y se centra mucho más en crear el ambiente único de la artista, que cuida hasta el más mínimo detalle de su imagen y directo. Lejos está el maquillaje negro y el atuendo siniestro que defendía en su anterior tour, ahora en Melodrama lucen los vestidos elegantes y los maquillajes sutiles acompañados de una forma de bailar y expresarse muy personal, pero muy trabajada, que ha mejorado desde antes, donde parecía que no sabía como moverse.

Con Tennis Court vuelve a algo más directo e inicia un corto repaso de su debut, continuando con Buzzcut Season. Sober es un corte muy cantado por un público entregado, bailando al ritmo de sus pegadizas líneas de viento. La voz de la de Auckland suena maravillosamente. Lorde puede pasar de rasgados graves casi susurrados a grandes agudos siempre con una interpretación extremadamente expresiva y emocionante.

 

Con algunos vídeos de descanso, Lorde se ausenta para cambiarse de vestido para una nueva etapa dentro del show, donde también cambia la decoración para crear una luminosa puerta florida creada con las ya usadas luces de neón. Nos espera el periodo más calmado del evento pero también el mejor sin duda. Con la genial The Louvre, Ribs y Liability junto con su reprise, el ambiente se vuelve emocional, donde mi etarea (de hecho es unos meses más pequeña que yo) aplasta a la mayoría de artistas del pop contemporáneo. Definitivamente, un momento en el que cualquier persona presente cantó a viva voz. A World Alone fue uno de los últimos repasos a su anterior álbum, la cual anticipó una prácticamente inédita cover de The 1975, un regalo a los fans de Barcelona, tanto de Lorde como de los británicos, que tienen una manía muy fea de cancelar en la Ciudad Condal.

 

La recta final del show empieza con la gran Supercut tema destacado del álbum, donde el público del Sant Jordi Club deja ver su energía saltando y cantando a pleno pulmón. Realmente, el público estuvo realmente bien, mucho mejor de lo que yo, personalmente, espero en un concierto de pop. La neozelandesa congrega a fans muy fieles en todo el mundo, para los que este 9 de Octubre sería su día más destacado del año.

 

El hit más masivo de Lorde, Royals también se recibió muy bien, momento álgido en todo concierto de la artista, tema que anticipó a Perfect Places, sin duda uno de los mejores momentos de la noche. El grandilocuente a la vez que pegadizo tema olía a final, ya que es la canción perfecta que eligió para cerrar su último álbum.

 

“I do my make up in somebody else’s car.”

El primer single de Melodrama entraba en juego para poner las cartas sobre la mesa. Green Light fue recibida con los más altos honores, con una energía espectacular, muy superior de la que me esperaba de una canción que me encanta. El crescendo en las dinámicas de la canción hasta llegar al masivo estribillo sonó especialmente bien, con gran presencia escénica y ponía el broche de oro a la noche. Todo el mundo pensaba que se había acabado la cita, pero hubo una sorpresa. Conociendo la personalidad sencilla de Lorde no me sorprende verla acceder al escenario con un launchpad para interpretar Loveless la segunda parte de la ya vista Hard Feelings, que como bis es un poco apresurada pero se agradeció bastante, antes de irse corriendo del escenario por la falta de tiempo.

 

No soy muy habitual en conciertos del pop basado en las percusiones electrónicas, de hecho es la primera vez que asisto a un concierto de estas características: con una intérprete, su baile y su música. Mi experiencia con el directo de Lorde es muy buena. Ella Marija es muy personal sobre el escenario. Tiene una voz muy expresiva y las emociones usan su música para llenarnos a todos de alegría y energía adolescente y a la vez tristeza y melancolía. Pocas veces veréis un show tan sencillo y a la vez tan cuidado,  con total armonía con la imagen de esta nueva Lorde, muy influenciada por la música disco pop. Sin duda David Bowie tenía razón, Lorde es el futuro de la música.

 

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