[Crónica] Avalanch en la sala Bikini de Barcelona: una noche de heavy metal

Avalanch. Fotos: Jaume Maneja

La sala Bikini es un gran sitio de la Ciudad Condal para disfrutar de conciertos de mediano tamaño, tiene un aura de sala con mucha historia pero a la vez modernizada, una personalidad muy especial. Esa noche me esperaba un concierto de metal nacional rodeado de ese ambiente de escena que tanto caracteriza al género: melenas al viento, gente de mediana edad y muchas chaquetas llenas de parches, un ambiente que siempre me ha transmitido mucho buen rollo.

La banda en cuestión esta vez es Avalanch, un conjunto longevo, que ha pasado por muchas formaciones y estilos a lo largo de su carrera, así que ya esperaba que la setlist iba a ser variada en cuanto a estilos de diferentes álbumes. Los asturianos salen al escenario con Jorge Berceo de Zenobia a la voz, que ya hace un tiempo gira en sustitución de Isra Ramos, de baja por problemas de salud y la verdad es que Berceo no solo es una gran sustitución sino que, personalmente, es el miembro que más atrajo mi atención durante todo el concierto, con esa gran voz que tiene, con mucho rango y con un color realmente bonito.

La banda arranca con El Oráculo, tema introductorio de El Secreto, su último álbum, el cual siguen presentando con temas como Demiurgus, El Alquimista o El Peregrino. Desde las primeras filas, donde estoy haciendo fotografías, el sonido está realmente descompensado, los amplificadores están muy fuertes y no se puede ni percibir la voz de Berceo, pero desde más atrás el sonido se torna realmente bueno, en una cuestión algo extraña que supongo que tiene que ver con como está construida la propia sala.

Los solos de guitarra de Jorge Salán son precisos y contundentes, Dirk Schlächter de Gamma Ray está correcto al bajo y son también interesantes los arreglos de Manuel Ramil al teclado, aunque ni la puesta en escena ni la técnica de los propios músicos consigue que lo que estoy oyendo me parezca destacable en muchos momentos y mi atención se pierde. Algo más llamativo y espectacular es el estadounidense Mike Terrana, que tanto en un solo de batería alargadísimo como alrededor de todo el show tiene una energía y potencia dignas de destacar.

Con temas como Mil Motivos, Alas de Cristal o Baal llegamos al ecuador del concierto, en que el público parece satisfecho aunque no demasiado metido en el concierto, un ambiente relajado, para tomar una cerveza, más que un concierto de metal alocado, eso sí, para nada aburrido. La interacción con el público es correcta y los cánticos funcionan y la forma de pisar el escenario de vocalista y guitarristas funciona y entretiene.

Llega la sorpresa del día, suena Flor en el Hielo, de su último álbum y se invita al escenario a Isra Ramos, ya bastante recuperado, entre aplausos y personas vitoreando su nombre, para concluir con una notable interpretación pese a verse que aún no está a su mayor nivel. El concierto se cierra con temas como Xana o Torquemada, temas importantes de su época haciendo power metal que interpretan a dúo con los dos cantantes, en un momento muy especial que hizo que la noche valiera la pena.

En definitiva, un concierto bueno a todas luces, pese a que no entrará en mis conciertos favoritos de metal. Músicos a buen nivel, un setlist bien compensado pero no hay una gran apuesta por el espectáculo en sus presentaciones, confían en su ya fiel público que, eso sí, llenó la Bikini por completo en esa noche de sábado.

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