[Reportaje] ¡Airbourne arrasa Razzmatazz en su paso por Barcelona!

Voy a empezar este post haciendo una recomendación vital para aquellos que amamos la música pero no tenemos suficientes acompañantes para ir a muchos conciertos: Id solos si es en un sitio seguro, nunca os arrepentiréis.

Ante la búsqueda incansable de acompañantes para ir conmigo a este increíble bolo, y como consecuencia de la negativa de muchas personas porque justo esa semana se nos juntaban demasiados conciertos en Barcelona, decidí ir sola y no pude haber elegido un mejor momento para superar un poco esa inseguridad y ansiedad de asistir a eventos multitudinarios sola.

Entré decidida y segura a Razzmatazz, y me empapé de ese ambiente maravilloso de grupos de amigos, parejas, gente que también iba sola como yo, que reían y se divertían sin molestar a nadie mientras bebían una cerveza y disfrutaban del rock y heavy metal en el pre-calentamiento del concierto.

Supersuckers, un inicio algo accidentado

El concierto empezó con los teloneros, Supersuckers, que consiguieron animar al público rápidamente. Yo no los conocía en absoluto, pero me llamaron la atención que fueran unos veteranos del rock, con bastantes trabajos a sus espaldas y muy fans del rock más clásico, el típico descarado de bar americano de carretera en el que vuelan por los aires botellas y vasos. Tenían bastantes letras muy pegadizas que el público fácilmente podía corear. Y aunque al principio la gente parecía bastante tranquila, y hubo algún fallo técnico de sonido, en seguida se creó un ambiente bastante cómplice entre los músicos y el público, sin terminar de conectar plenamente con ellos pero probablemente porque no los conocerían. A pesar de ello, son un grupo que probablemente prometan más en solitario y estarán en nuestro país el año que viene con su propia gira, será un buen momento para comprobarlo.

Aibourne le da a la gente lo que pide en solo 2 horas de concierto.

Después de Supersuckers, Aibourne no se hizo esperar y comenzaron muy fuertes con Raise The Flag, de No guts No Glory, donde el público se movía mucho, cantaba cada coro y estribillo y alzaban sus bebidas con mucha motivación. Fue una apertura a un público que ya estaba totalmente ganado y listo para motivarse. Después pasamos a uno de los temas favoritos más coreados por el público, Too Much Too Young Too Fast, donde en el estribillo se escuchaba mucho más al público que a ellos. Seguidamente llegó Burnout the nitro, algo mucho más reciente, de Boneshaker, su último álbum que ha salido hace pocos meses y que todavía no ha terminado de encajar muy bien en el público. Porque si algo bueno tiene Airbourne es que los singles suelen calar muy bien a la gente, pero los discos parece que se disfrutan mucho más a la larga. Boneshaker, en cambio, su primer single de este álbum sí que fue más cantado y celebrado que encajaba muy bien en el setlist entre tantos temas míticos del grupo.

Back in the Game, del disco Black Dog Barking, otra obra maestra con sonidos bastante clásicos del rock pero con una letra muy pegadiza que no podía faltar en el setlist para que el público pudiera cantar. Una canción que disfruté muchísimo, y que siempre que la escucho me recuerda a los singles más reconocidos de AC/DC.

Y con la segunda cerveza de la noche llegó Girls in Black y Bottom of the Well, casi enlazadas que seguía encendiendo la noche, en la cual Joel O’Keffe hacía su particular número de tocar uno de sus solos entre el público, subido a los hombros de un miembro de su equipo y más tarde petaba literalmente contra su cabeza una lata de cerveza hasta que estallara. Algo que también pude ver la primera vez que fui a uno de sus conciertos, en el Resurrection Fest de 2017, en Viveiro.

Llegó un momento en que ya todo el público se subía a los hombros de sus acompañantes mientras que todo el grupo iba repartiendo absolutamente de todo: cervezas llenas, cubatas, púas, baquetas… Un auténtico espectáculo en donde, como siempre, los australianos quieren hacer llegar uno de los mensajes que más transmiten con sus letras: bebed, salid con amigos y escuchad rock. Un mensaje tan simple que pocos grupos con una trayectoria de 12 años han podido mantener siempre en alza. Recordemos que la primera vez que pisaron nuestro país fue en la sala Apolo 2, en Barcelona, con las entradas agotadas. Este año han añadido muchas más fechas y en salas mucho más grandes, con lo cual siempre van a más, y nunca decepcionan.

Breaking Outta Hell fue otro de los temas más coreados por la gente, del álbum con el mismo nombre, y uno de los mejores de su carrera. Sin duda iban dejando lo mejor para el final, para salir de la sala con muchas más ganas de seguirles, de volver a verles y, como no, de irte de fiesta. Y mucho más escuchando la siguiente canción del setlist, It’s All for Rock n Roll, una canción dedicada íntegramente a aquellos músicos que han fallecido con el paso de los años y que han dedicado su vida entera a darlo todo por el género y su estilo de vida, como Lemmy Kilmister, uno de los padrinos de Airbourne antes de morir. Además el grupo sacaron un carro ambulante, lleno de botellas de Jack Daniels, cervezas y cocacolas en el cuál hacían cubatas y los repartían entre el público, y llegaban al menos por la mitad por muy lejos que estuvieras.

Lost sleep ‘till death, his ghost still haunts the stage.It’s all for one and one for all.
Together we stand; together we fall.
‘Cause it’s all for one and one for all.
It’s all for rock n’ roll.

Y tras este tema, todas las luces se apagaron y el batería Ryan O’Keffe sacó una manivela que hacía sonar una sirena que iniciaba otra de las canciones más bailadas y coreadas Live it up, junto a Stand Up for Rock n Roll, coreada sin descanso, tras la cual el grupo abandonó el escenario.

Finalmente, llegaron las dos últimas canciones del concierto, los ensordecedores ‘lolos’, y las canciones más aclamadas y demandadas del grupo: Ready to Rock donde hicieron una versión muy larga en la que la gente ni tan siquiera dejaba de cantar y yo de verdad pensaba que iba a salir totalmente afónica, y por último, la más aclamada de todas y antigua sintonía del programa de radio de la cadena ser ‘La Vida Moderna‘; Runnin’ Wild en donde el grupo hizo también una versión alargada en la que pedía a las 1200 personas de la sala que se agacharan hasta el suelo para luego saltar en la última estrofa de la canción.

Aunque el tiempo del concierto sea limitado, realmente tienen un setlist muy equilibrado que hace que salgas con muchas ganas de más. Yo salí totalmente motivada, y si hubiera habido una segunda fecha en Barcelona, tal y como hubiera salido de la sala, me habría comprado la siguiente entrada.

Os recuerdo que podréis volver a ver a Airbourne como artista invitado en el concierto del próximo año de Iron Maiden, junto a Within Temptation. Ready to Rock!

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