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[Crónica] Tequila en la sala Razzmatazz de Barcelona: Diario de un rockero en cautividad

Si me hubieran dicho en 2019 que este noviembre iría a mi primer concierto de pie después de un año y diez meses pensaría que es una absoluta locura. La pandemia me ha hecho casero y comodón y me he hecho mayor de golpe, con cada vez más trabajo, más responsabilidades y menos tiempo para la música en directo. Os confieso que a veces pienso en como han cambiado las cosas y la melancolía me golpea. Por eso ha sido tan importante este concierto de Tequila.

Me dirijo con antelación, para evitar problemas con certificados de vacunación, al barrio del Poblenou de Barcelona, a las calles que antes frecuentaba para salir de fiesta y para ir a los conciertos. Ahora, con las limitaciones de aforo, todo es diferente, y los alrededores de la sala están llenos de descampados. El distrito se está convirtiendo en el nuevo centro de la vida laboral joven de la ciudad, con espacios verdes en construcción que dinamizan la vida diurna. De noche, el ambiente es extraño ya, el rock ‘n’ roll parece desaparecido.

Entro. Cruzo la puerta del Razzmatazz, y la magia vuelve a aparecer. Es un concierto con un ambiente maduro como esperaba, tampoco espero que la gente empiece a hacer pogos, pero el ambiente familiar me reconforta y me devuelve la ilusión. Tequila salta al escenario. El rock revive y los asistentes vuelven a estar enchufados. La banda hispanoargentina arranca con uno de sus mayores éxitos, Rock ‘n’ Roll en la Plaza del Pueblo, uno de esos himnos que todo asistente al concierto se sabe de cabo a rabo.

La banda, liderada por Alejo Stivel y Ariel Rot, ha tenido muchos cambios en su formación, con algunos miembros originales fallecidos y gran cantidad de proyectos paralelos, algunos de gran éxito. No obstante, la amistad y conexión de Stivel y Rot se mantiene intacta, y en su gira de despedida (o eso afirman) siguen comiéndose el escenario, con una presencia y carisma envidiables. La setlist de la noche nos aguardaba algunas sorpresas, como una versión muy sólida del Sábado a la Noche de Morris o algún momento en que Ariel Rot se acerca al micrófono para cantar.

Los grandes éxitos se van sucediendo, con algunos altibajos en la lista pero con una presencia escénica cautivadora. Temas como Mira a Esa Chica, Matrícula de Honor o Me Voy de Casa se van sucediendo y Alejo Stivel agradece a los barceloneses su asistencia para apoyar la música en directo el mismo día a la misma hora que un partido que enfrentaba al Barça y el Espanyol, los dos equipos de la ciudad e informa del resultado entre canciones, como buen aficionado al fútbol. Y es que, el rock ‘n’ roll no muere y no hay deporte que pueda con él, ni tampoco la edad, y eso lo demuestran con creces Tequila.

Dejando de lado la opinión que puedas tener sobre la música de la banda madrileña son artistas muy precisos y carismáticos. Ariel Rot sigue teniendo un estilo brutal tocando las seis cuerdas y navega por los trastes como si nadase entre delfines y hasta sus intentos de coquetear con la música de baile o el reggae en canciones como Quiero Besarte o El Barco lucen bastante bien en directo.

Encarrilamos ya la recta final del concierto, con temas como Yo Quería Ser Normal o Ring Ring y una golosina en la boca antes de la gran traca final: Mucho Mejor. El exitazo de Ariel Rot con Los Rodríguez es de esas canciones que suenan tan bien como el primer día y, si bien, la letra es delicada en la actualidad, es imposible no cantarla a todo pulmón.

Pero es que Tequila tienen éxitos para aburrir y la traca final es de lo más potente que he visto en mi vida. La banda arranca con, en palabras de Alejo Stivel: «una canción de amor». Los primeros punteos de Dime Que Me Quieres provocan los botes de todos los asistentes al recital, para repetir el estribillo gran cantidad de veces de una forma que, sorprendentemente, no llega nunca a cansar. Uno de esos himnos generacionales. Luego abandonan el escenario, sabiendo que todo el mundo puede palpar lo que va a venir.

Despega Me Vuelvo Loco, un tema que podría ser perfectamente el éxito más grande de cualquier otro grupo. Es una canción tan absolutamente pegadiza y coreable que es irresistible a cualquier oído humano. Y encima aún quedaba algo más en esta subida sin frenos. Sin apenas pausa empiezan los acordes de Salta, la canción perfecta para la guinda del concierto.

Salgo de la sala con una sensación extraña. Ya no seré el mismo, pero la emoción de escuchar un éxito en directo sigue intacta. Y que siga así muchos años más. Esperemos que no sea el último concierto de Tequila en Barcelona.

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