[Reportaje] Rulo y la Contrabanda en la sala Apolo de Barcelona: Mi pequeña cicatriz

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Rulo y la Contrabanda en la Sala Apolo. 

Si hay un artista en lengua española cuya música desentrañe todo su interior ese es Rulo. Desde su época en la Fuga como ahora en su carrera en solitario, el valor de sus letras muestra su persona, desnuda detrás de una guitarra. Quizás por eso en un pasado su música me ayudó a sentirme acompañado y a conectar con el cántabro de forma muy subjetiva. La música del de Reinosa consigue conectar con mucha gente, con grandes dosis de amor y desamor, belleza y crítica y a los ya veteranos en su música, nostalgia.

Llegan horas nocturnas y la expectación por ver al fin a Rulo y la Contrabanda en la Apolo de Barcelona se extiende por todo el lugar. El público sabe que le esperan casi dos horas de corear canciones que son o han sido claves en el devenir de asistentes, algunos de forma nueva y otros, fans antiguos de La Fuga que lamentaron su partida.

Desde Reinosa, Cantabria: Rulo y la Contrabanda. El inicio algo desacelerado del concierto tuvo como protagonista Tu Alambre tema de su último álbum El Doble de Tu Mitad (2016), un exitoso trabajo que no ha acabado de hacer mella en mi persona. A pesar de ser un corte de mediotiempo, la energía de los de Reinosa lo hizo encajar como inicio del show, en el que el público empezaba ya a estar entregado.

 

Nos gusta el caos de tu ciudad. El primer single de su último trabajo, Me gusta, sonó contundente pese a su toque pop-friendly en el verso, aunque el estribillo fue cantado hasta por la última alma de la sala, constituyendo un tema olvidable subjetivamente, pero efectivo objetivamente. Aún así, Rulo empezó a demostrar que la vida es menos puta si está a nuestro lado con Mi Cenicienta, gran tema del primer álbum de la Contrabanda, canción que retrata muy bien una relación sentimental especial y que formó parte del inicio de uno de los puntos cumbre de la actuación.

 

Rulo se volvió más canalla con Como Venecia sin Agua, denunció la falta de comunicación en Divididos. Hizo de cada noche una verbena con Noviembre y nos explicó su actitud respecto a la vida en Tranqui por mi Camino. Continuando con Por Ti, tema no muy habitual en esta gira que decidieron incorporar a la velada. A la mitad del concierto tenía el público más que ganado, disfrutando de cada canción, de cada historia y cada melodía. Sin duda sus álbumes pasados: Señales de Humo y Especies en Extinción funcionaron mejor y se han asentado muy bien en los registros del rock español contemporáneo. Mi corazón deseaba oír algún tema de La Fuga y, sincerándome, los que sonaron me parecieron insuficientes, pese a disfrutar mucho.

La tarde se acelera con La Flor 2, segunda parte de una de las grandes canciones de los de Cantabria, con rosas incluidas, que nos habla de un tema muy presente aquí en Barcelona: el desencanto urbanita, la soledad en medio de un montón de gente.

A partir de este momento la setlist y el estado de forma de la banda fueron con el viento a favor. Como a veces lo hice yo, sonó hímnico cantado por la multitud, al igual que el primer tema de la Fuga de esa noche, Por verte sonreír, que se ha mantenido espectacular con el paso de los años.

 

Si hablamos de música compuesta por Raúl Gutiérrez, alias nuestro Rulo, la cumbre la constituye lo que nos esperaba. Heridas del Rock ‘n’ Roll nos habló de los desencantos de la vida nómada, mientras soñamos más despiertos que dormidos con P’aqui, p’alla canción clave en la historia del rock urbano en castellano, que contentó a los fans más fieles, dejando el micrófono a gente del público para cantar el mítico: vivo más de noche que de día, momento muy agradecido de la noche. Mientras que No sé y 32 Escaleras pusieron el broche final.

 

Rulo y la Contrabanda nos demostraron que ellos no entienden o de amores ni de posesiones, viven de canciones. Son un conjunto que mira para el futuro y Rulo sigue con lo suyo tranqui por su camino, creando música que él disfruta y que refleja su vida teniendo muy claro que no va a gustar a todo el mundo. Yo, por mi parte, vi un notable concierto de rock con letras que canté y viví y pude curar mi pequeña cicatriz, la espinita clavada que tenía con ellos. Que igual el último álbum me parece flojo, igual el tono pop que adoptan a veces no me llena, igual mi vida ha cambiado, pero muchos estuvimos allí para apoyar a los artífices de grandes canciones que han caminado a nuestro lado, en su nueva etapa.

 

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