[Análisis] The Republic Of Wolves y su intenso pero incompleto ‘Shrine’

The Republic Of Wolves es un grupo de Nueva York que lleva forjando su obra desde hace ya varios años. En principio estuvieron en el punto de mira del público y la crítica debido a que se pensaba que sus temas eran demos del álbum Daisy de Brand New. Algo que ellos mismos desmintieron más tarde, pero ayudó a la expansión de su música. Desde entonces, su carrera ha alcanzado una grandísima aceptación por parte de los fans y este año han decidido entregarnos lo que es su tercer disco de estudio.

Al igual que comenté cuando hice la reseña con VEXES y su fuerte similitud con Deftones, The Republic Of Wolves se parecen mucho a Brand New, tanto que para algún novato, y no tan novato, le puede ser fácil la confusión entre los dos. Y es esa semejanza la que convierte esta crítica en una tarea compleja. Shrine es un trabajo formidable, bien construido y absolutamente interesante, pero le falta algo.

El principal punto de encuentro entre ambas bandas son los timbres de Mason Maggio y Jesse Lacey, sobre todo en los tonos más graves. Y por supuesto el género, a caballo entre el indie rock, el post-hardcore y el emo. Sin embargo en este LP podemos marcar también unas diferencias, The Republic Of Wolves cuenta con un acabado mucho más luminoso y menos embaucador. Cuesta más hacerse a sus temas, que aunque despuntan en numerosas partes, me cuesta disfrutarlos como un todo. Y creo que es mi principal problema con este grupo, pienso que su música es muy apetecible, pero tiendo a compararla demasiado con la actitud de Brand New. No es justo el hacer este análisis, pero no puedo salirme de mi mismo para esta materia.

A fin de cuentas creo que Shrine es un trabajo que debe escucharse cualquier amante de estos géneros, pero sigo teniendo algunos peros que iré analizando poco a poco. No es un esfuerzo sencillo, pero merece la pena hacer el esfuerzo de dejarse llevar por él.

The Canyon

Un chirrido de un acople invita al bajo a salir en escena, tras él, un delicado arpegio de guitarra sigue su marcha hasta que todo comienza a ascender hasta llegar a una apenada melodía vocal, que comparte su espacio con voces gritadas. Ya aquí se hace palpable la analogía con sus hermanos mayores, Brand New. Otro apunte que me parece que hay que destacar, es que aunque las voces se parecen mucho, The Republic Of Wolves ha encontrado otra vía para crear melodías que en su mayoría no recuerdan en nada a las que haría Brand New y eso es de agradecer. En cuanto al instrumental, como ya he comentado, hay reminiscencias más cercanas a otras bandas como Sorority Noise, con mayor luminosidad y menor densidad.

Bask

Unas gang vocals arremeten como un grito de batalla. El riff gótico de la guitarra es una de las cimas del disco, y el tema en su totalidad. De la melodía siniestra pero tranquila de los versos a los imponentes estribillos cantados en screaming. Desmarcandose de lo que haría Brand New, convierten esta canción en una perfecta muestra de la capacidad propia del quinteto. Ojito al outro en acústico.

Sundials

En una cara más cercana a la alternativa noventera, el tercer corte es pura electricidad pop. Sundials debería ser la marca que prevaleciese durante todo el disco. No en cuanto a sonido global, porque la decisión de espaciarse entre canciones más oscuras y otras más cálidas sigue siendo el carbón del motor. Pero este track cuenta con uno de los estribillos más pegadizos y potentes de todo el trayecto. Una de las grandes composiciones del año.

Birdless Cage

(Añadimos la versión acústica porque es la única que hemos encontrado de esta canción, la versión del disco no es esta).

En una cara más frágil del prisma, estamos ante una maraña entre guitarras acústicas y eléctricas que esbozan una agradable experiencia gracias a la sensibilidad de la voz. La batería marca la avanzadilla hasta el clímax. Tras ese constante crecimiento en su primera parte, descubrimos una segunda mucho más aclimatada, que utiliza todos sus recursos para deslumbrar. Con ese leit motiv “If we never wake up from this cerramos un corte con dos fragmentos irregulares. Y ese es un handicap que encuentro en el total. Grandes e inspirados momentos que no se les hace justicia en la extensa longitud de algunos temas con etapas difíciles de asimilar.

Mitama

Del desconcierto prematuro a la percusión tribal. El timbre de Maggio y la esencia que tiene la melodía es una de las que me remite más a Brand New. El estribillo sin ser mediocre si que está a un paso atrás de las estrofas. No llega a alzarse con toda la gloria que se merece. El puente es un ejercicio de post-hardcore caótico, pero formidablemente ejecutado. Otro vaivén.

Dialogues

La más larga de todas funciona con esa pizca de misterio que tanto enriquece a este estilo. El viaje se sirve de un paraje en el que uno se debe parar y escuchar con atención. Todos los arreglos forman un sólido compuesto, imbatible, intenso y descarnado. Y desde el nervio al reposo, el falsete y los xilófonos. Con una canción con tan larga duración da tiempo a tocar varios palos sin aburrirnos. Ya por eso, y por la propia naturaleza de la composición, estamos ante una de las más atractivas, aunque engorrosas canciones de Shrine. Yo he necesitado varias escuchas para hacerme con ella, no desesperéis.

Northern Orthodox

La tónica más grunge vuelve con ecos al Science Fiction (2017). Puro Brand New. La crudeza contrasta claramente con el brillo momentáneo de los instrumentos. De nuevo despunta una segunda parte que reconforta la tensión que habíamos estado sometidos en la primera. Con unas melodías que me recuerdan a Kenny Vasoli y a The Starting Line ¿Estaré loco?

Colored Out

La colorida línea de guitarra midwest se divierte en una de mis favoritas. Todo funciona de manera orgánica, desde las tendencias pop, hasta el pegajoso estribillo que se graba a fuego en nuestras neuronas. Demasiado potencial que a veces queda mitigado si ponemos el piloto automático.

Ore

La producción ahoga la descarga que hace de prólogo, increíble forma de anunciar su llegada. Otra de las que no puedes sacarte el no pensar en Brand New. La joya de la corona son los versos, pero es cierto que la canción cuenta con varias secuencias que realmente valen la pena. Sin embargo el estribillo se me hace algo plano para sus posibilidades, pero desde luego que saben componer puentes.

Worry If You Want (Yume)

Y la despedida nos viene dada por una composición acústica que rápidamente hace uso de todas las armas que tiene como grupo para el gran final. Hasta cuenta con unas dulces pinceladas de la voz de Anjali Krishnan. El desenlace propiamente dicho conserva toda la energía en un gran fragmento instrumental que cierra con una magnífica batería. No llega a convencerme del todo.

Conclusión 

Shrine es un disco experimental, expansivo y abrupto que merece más de una oportunidad. Todas las canciones cuentan con una pose propia y en todas ellas hay envolventes y magníficos espacios. El gran fallo es que cuesta hacerse a él y se siente por momentos algo irregular. Las comparaciones son odiosas, pero siendo tan parecidos, Brand New ofrece un resultado más redondo. Creo que se merece más nota de la que voy a ponerle si comparo con otros álbumes que he reseñado, pero no llega al notable alto.

Puntuación: 3,5/5

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