[Reportaje] Vetusta Morla convierte el Palau Sant Jordi en un lugar mágico

Vetusta Morla en su concierto en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Fotos: Esther Cobos.

 

Si la banda madrileña Vetusta Morla sorprendió sin lugar en Barcelona no es ninguna pregunta sino una realidad. Con motivo de su último álbum Mismo sitio, distinto lugar, la banda se dejó ver por el Palau Sant Jordi (uno de los mejores recintos de la ciudad condal) con su gran espectacularidad y haciendo una noche aparentemente normal se convirtiera en magia pura a través de su música.

El concierto comenzaba con distorsiones en la voz. Esa voz con letras de las canciones del nuevo álbum, para ir aumentando el hype de los allí presentes. Después de aquello, comenzarían con Mismo sitio, distinto lugar canción que le da nombre al disco. La potencia que había tanto a nivel del público como de los artistas se quedarían cortos.

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A continuación sonó Deseame suerte en la que la escenografía que tuvo fue una pequeña muestra de lo que podían hacer con todo aquello. Dejando la suerte para otro momento llegó El discurso del rey una gran crítica a nuestra sociedad y que si en el disco ya me gustaba en su puesta en escena aún más. Para puesta en escena la que tuvo Palmeras en la Mancha que mientras sonaba la canción se podían observar en las pantallas del Sant Jordi algunas páginas de un cómic que ilustraba a la perfección toda aquella tragicómica historia.

Con Golpe Maestro y la potencia de la voz de Pucho (y sus bailes magistrales durante todo el concierto) comenzaba el verdadero concierto en Barcelona. Saltaron a la pista La mosca en tu pared y Pirómanos  que sonaron con muchísima energía. Después de tres canciones con tanta vibración Vetusta comenzaron con las canciones lentas pero a la misma vez delicadas, que en directo se nota aún más esa sensibilidad que en el disco solo apreciamos en un porcentaje tan sumamente pequeño.

En Maldita dulzura comenzaron para muchos asistentes a asomar las lágrimas, especialmente por la delicadeza con la que se cantaba. Como si la canción fuera a romperse en algún momento, los que realmente se rompían eran todos aquellos que estaban allí e intentaban contener la emoción.  A continuación sonó Cuarteles de Invierno para romper toda aquella dulzura que teníamos con la anterior y traer la fuerza de nuevo. Pero lo que no sabíamos que sonaría para volver a la fragilidad con Copenhague, uno de sus temas más conocidos, y que a una servidora la dejó sin palabras.

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Fuego, Guerra civil y La vieja escuela fueron las siguientes en asaltar aquel escenario. Con 23 de junio y el destacable baile de Pucho, al principio de la canción con un pañuelo haciendo la función de falda, el concierto ya estaba por la mitad y el final se aproximaba sin que nadie la percibiera. Al respirar dejó completamente sin aire a todos aquellos que estábamos allí consiguiendo que la magia tanto a nivel instrumental como a nivel vocal dejaran al espectador en el todo y en la nada.

Tuvimos la ocasión de escuchar grandes temas como Punto sin retorno, la bravísima La Deriva, dejando un gran sabor de boca y una espectacular Mapas. El Palau con todas aquellas canciones se hizó sonar al igual que lo hizo con Sálvese quien pueda.

Al ritmo de Valiente se hizo la gran fiesta con la gente brincando. Como en el videoclip de Te lo digo a ti, una mano comenzó a señalar en un principio a todo aquel que estaba en el escenario y también al público que estaba en primera fila.  Por petición de la banda, en la Fiesta Mayor todo el mundo se puso a bailar como si no hubiera mañana (aunque tal y como estaba el punto del concierto, el público no nos hicimos mucho de rogar).

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La luces cayeron y llegó lo que sería el final del concierto. Antes de despedirse cantaron Consejo de sabios, que si ya es brillante en el disco no os podemos ni describir como es en directo, sin palabras. Para pesadilla de todos los que queríamos más apareció con ímpetu El hombre del saco para quitarnos todas aquellas ilusiones realizadas por Vetusta Morla. Para finalizar el concierto se finiquitó con el gran cierre de Los días raros iluminando el Palau Sant Jordi con todas aquellas linternas de los móviles del público y creando así un ambiente totalmente digno de un sueño que nos había provocado.


Sin lugar a dudas Vetusta Morla no solo desprende magia en su estudio, si no también en sus escenarios. Que tanto a nivel instrumental como vocal pudimos ver su espectacularidad y la sensibilidad allí donde vayan, dejando patente que el indie nacional está a la orden del día y que tienen una gran calidad de directo. Al igual que provocar que muchos de nosotros queramos clases de baile por parte de Pucho para bailar con tal elegancia y energía durante más de una hora y media sin despeinarse.

Por supuesto, puedes encontrar todas las fotos en nuestro flickr.

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