[Reportaje] Spring Festival 2018: un gran sabor de boca

En la fotografía: fans de La Casa Azul disfrutando del concierto de la banda en el Spring Festival.

Nunca me cansaré de repetir que el Puerto de Alicante me parece una zona perfecta y maravillosa para hacer conciertos. La brisa del mar, el ambiente en general y el salir y encontrarse con una zona tan bonita como la del Casino de la ciudad hace que dé gusto irse de concierto.

Por eso siempre es de bien ir al Spring Festival.

Pero es que, además, este año el Spring venía renovado, con un lavado de cara y celebrándose dos días consecutivos en vez de solo uno, el festival venía con platos fuertes como Los Planetas, La Casa Azul, L.A. o Los Punsetes, y desde luego prometía mucha caña para el lado más indie de Alicante.

Así pues, tras juntarme con un par de amigas, me dispuse a dirigirme al recinto del Spring Festival, tras otro rápido proceso de acreditación (gracias a Dios) y un interesante caminito bajo el Sol desde la recogida de pulseras hasta el recinto en sí, un poco más grande que el del año pasado, fuimos al escenario Cervezas Ámbar, a disfrutar de La Bien Querida, que iba a abrir el festival.

LA BIEN QUERIDA: LA VOZ

La Bien Querida era un nombre que siempre había visto rondando los carteles de grandes festivales de indie por todo el país, y parecía ser una artista muy querida por los fans de ese tipo de música, puesto que el recibimiento que obtuvo en el Spring Festival fue muy caluroso.

El concierto comenzó y ya desde el primer tema me dejó impresionado, la voz de La Bien Querida era algo único, tenía un tono y una sensibilidad impresionante que, además, iba perfectamente acompañada de un instrumental que en todo momento tenía un toque minimalista que  le quedaba muy pero que muy bien, porque intentaba completamente resaltar la voz de su cantante. Buena elección, no lo voy a negar.

Habiendo oído relativamente poco de La Bien Querida, me impresionó la capacidad de cambiar y moldear su música, siempre desde una base, que mostró sobre el escenario.

Los temas podían variar desde el minimalismo ya mencionado hasta canciones de un estilo más flamenco, otras que parecían canciones de fiesta e incluso un tema bien estructurado a dos voces entre cantante y guitarrista, originalmente con colaboración de Los Planetas y Muchachito, aunque esta vez no pudo ser y no pudimos disfrutar de la actuación de Jota en vivo (algo por lo que pidieron perdón, con cómica respuesta del público).

Como conclusión, La Bien Querida fue toda una grata sorpresa del Spring Festival, un gran inicio de los dos días musicales que nos esperaban y todo un buen concierto, que estaría genial de repetir.

LOS PUNSETES: LA ACTITUD

Tras un poco de espera, en la que aprovechamos para ir al baño, mirar un poco el recinto y, por qué no, cenar tranquilamente de uno de los puestos que allí habían, nos dirigimos otra vez al escenario Cervezas Ámbar para ver empezar al que, sin duda, era mi grupo más esperado del primer día: Los Punsetes.

Y… no decepcionaron. En su hora y pico de concierto, el rebelde y curioso grupo madrileño dieron una buena dosis de indie rock mezclado con toquecitos punk que hicieron saltar y moverse a todo el mundo del Spring Festival.

Curiosamente, y aunque su música era muy energética (y el batería era una bestia sobre el escenario), Ariadna, su cantante, no se movió ni un centímetro en todo el recital. Sólo para salir y entrar, me dijeron que esa era su escenografía habitual, en videoclips y directos, pero yo nunca lo había visto y fue una extraña mezcla de algo perturbador y gracioso.

Aún así, y aunque ella no se moviera, supo perfectamente modular la voz y añadirle toda la expresividad necesaria en canciones como Tu Puto Grupo, Opinión de Mierda o Me Gusta Que Me Pegues, donde necesitaba más potencia, o incluso más rabia, algo que supo plasmar perfectamente pese a no moverse.

Sin duda, ¡Viva! fue uno de los discos que más me impresionaron en 2017, y Los Punsetes ha conseguido ser uno de los grupos que más me han alucinado en directo en 2018, son únicos, no sólo en su escenografía, también en sus canciones, en cómo mejoran en directo y la pura energía que tienen en algunos de sus más destacados temas.

Por cierto, la canción que da nombre al disco, ¡Viva!, es todo un show en directo, la gente se volvió loca. Me encantaría haberla vivido en sala, estoy seguro de que habrían habido pogos, porque desde luego que daba para ello.

LOS PLANETAS: LAS LEYENDAS

Mi caso con Los Planetas es curioso cuanto menos, sé que son leyendas vivas de la música española, son un grupo que pueden llegar a compartir línea con otras bandas como Biffy Clyro en festivales españoles y nadie se extraña de ello (solo hay que ver el Low de este año) y fueron los padres del indie rock español actual.

La cosa fue que, yo lo sabía, pero nunca me animé a oír todas sus canciones, sí que había oído las más famosas y hubo una época donde los oía de vez en cuando, cuando me apetecía oír un buen instrumental de rock alternativo patrio.

Debo decir que con el último disco, Zona Temporalmente Autónoma, Los Planetas sí consiguieron engancharme con un trabajo que sí me pareció muy interesante, con temas como Islamabad, que me enamoró a primera escucha.

Así pues, la curiosidad por ver a Los Planetas me mataban, así que, bien agarrado a la valla de primera fila, me dispuse a ver qué deparaban Jota y sus colegas sobre el escenario.

Con una introducción muy al estilo árabe, Los Planetas empezaron el concierto con una de mis canciones favoritas, Islamabad, un tema realmente interesante que suena de lujo en directo y ya dejó ver cómo es el estilo del grupo en directo, y es que tienen unos instrumentales acojonantemente buenos, de lo mejor del panorama nacional, con una batería absolutamente magistral que sonaba genial en todo momento.

Los Planetas tienen una forma extraña de hacer un concierto en cuanto a setlists. Mientras que otros grupos suelen empezar con sus canciones más marchosas o duras para animar a la gente y, en la parte media-final del concierto, meten las canciones más sentimentales o lentas, Los Planetas optan por otra organización y dividen el concierto en dos mitades, la primera es una zona lenta con canciones muy sentimentales como Señora de las alturas, Santos que yo te pinté o la destacada No sé cómo te atreves, en la que les acompañó la genial La Bien Querida, que hizo un dúo muy intenso e interesante con Jota, que sonó realmente alucinante.

La segunda mitad, pareció que Los Planetas decidieron pisar el acelerador y tocaron canciones más rápidas y festivaleras, como Nuevas Sensaciones, Alegrías del Incendio o la siempre coreada Un Buen Día, historia pura de la música española, que sonó de lujo entre gritos de un público un tanto mayor por lo general pero que no dudaron en dejarse la garganta ante el escenario.

En definitiva, Los Planetas cerraron el primer día del Spring Festival con un concierto en el que consiguieron enamorarme con unos instrumentales que rozaban el rock ambiental y con unas letras que te agarraban el corazón. Desde luego, los volveré a ver… si no se retiran antes… ¡que espero que no!


JORNADA 2

El segundo día llegué realmente tarde al Spring Festival, otras obligaciones inaludibles llamaron y tuve que cumplir, pero, gracias a Dios, sobre las 21:00 ya estaba llegando al recinto, y pude ver al grupo que más ganas tenía de ver de todo el festival. L.A.

L.A: ROCK NACIONAL CON SABOR INTERNACIONAL

Creo y tengo la sensación de que todo lo que diré de L.A. lo habrán dicho muchos otros periodistas musicales antes, pero al César lo que es del César, tienen un show en directo que, si no sabes que L.A. es una banda nacional, te creerías que es un concierto importado del extranjero.

A veces con sonido a U2, a veces a los mejores Mumfords & Sons y a veces con toques de los inicios de Coldplay, L.A. trasladaron a todos los que estábamos en ese anochecer del Spring Festival a un concierto de media tarde del Reading Festival, con vibraciones completamente distintas a las que da un concierto de un grupo de rock alternativo nacional, L.A. fue toda una agradable sorpresa.

Ya dije el año pasado que King of Beasts fue de lo mejor y más interesante que había salido en nuestro país y la presentación del disco no fue para menos, tocando sus temas más potentes, con momentos acústicos y una buena forma de saber manejar los tiempos y a un público entregado, más joven que el día anterior, que se sabía muchas más canciones de las que yo esperaba.

Mención aparte se merece Stop the Clocks, el tema más famoso del grupo, momentazo indiscutible del concierto, en el que todo el mundo acompañó la ya genial voz de Luis Alberto Segura, con un precioso momento a capella muy sentido en el que las luces iluminaron a un público que, manos alzadas, ojos cerrados y gargantas resentidas, se dejaron llevar por la música de L.A.

LA CASA AZUL: LA FIESTA HECHA CONCIERTO

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Guille Milkyway, de La Casa Azul, dio todo un recital en el Spring Festival. Foto: Jordi Laguía Morales.

¿Cómo? ¿No voy a hablar de Izal? ¿Acaso estoy LOCO?

Pues, no lo sé, puede ser, pero he de decir que mira que lo he intentado pero no hay forma de que trague la música de Izal. Nada. Nunca. Desistí hace un tiempo y ya sabía que en el festival no iba a ver más de una hora de un grupo cuya música me disgusta. Así pues, aproveché el momento de Izal para ir al baño, pasarme por el escenario Jägermeister (en el que pusieron auténticos temazos) e irme al siempre precioso Puerto a tomarme un helado. Volví al recinto cuando justo estaba terminando Izal y me preparé para ver a un grupo histórico del panorama nacional: La Casa Azul.

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La puesta en escena de La Casa Azul fue increíble en todo momento del concierto.

Impresionante es quedarse corto con lo que fue La Casa Azul, con un juego de pantallas, luces y una escenografía única, el grupo liderado por Guille Milkyway fue todo un show discotequero, bailongo y completamente diferente de todo lo que he vivido del panorama nacional. Diferente para bien.

Temazos como Podría ser Peor o Los chicos hoy saltarán a la pista convirtieron el recinto del Spring Festival en una pista de baile eterna en la que la gente no paraba de saltar, gritar, pasárselo muy bien y arrancarse en unos cuantos bailoteos quizá influenciados por el alcohol. Incluso el grupo presentó dos temas nuevos, que su público celebró como si himnos de la banda fueran, mientras en las pantallas se veían imágenes psicodélicas, colores llamativos, anuncios e imágenes de los 90s y algún que otro momento de la serie Neon Genesis Evangelion, algo que para mí fue la guinda del pastel de un concierto que ya de por sí me tenía enamorado.

No soy capaz de describir un concierto de La Casa Azul con mis palabras, es una de esas cosas que tienes que vivir para saber lo que se siente, tienes que sentir tus pies dejarse llevar por los sonidos discotequeros del grupo, tienes que poder vivir el cantar a gritos La Revolución Sexual y salir sintiendo que durante una hora has desconectado de todo lo malo que hay fuera y has sido feliz bailando al ritmo de un grupo. Una sensación única.


Sin duda, el Spring Festival me ha dejado con muy buen sabor de boca, el lavado de cara les ha venido muy bien y el recinto es, como siempre, un sitio único y muy placentero en el que estar, además de que el cartel ha estado muy a la altura de lo que debía ser un 10º aniversario.

Estoy seguro de que repetiré el año que viene, y espero que vosotros también.

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