[Reportaje] Viña Rock 2019, jornada 2: tapones, rap y folk

Nos despertamos en la segunda jornada del Viña Rock y estábamos mirando el horario y decidiendo qué conciertos sacrificar al Dios del Descanso para poder aguantar lo máximo posible, porque lo que teníamos claro era que el estreno de La M.O.D.A. en el festival era imprescindible y queríamos vivir la cumbia feminista de Tremenda Jauría, aunque fuera un rato.

Con los conciertos ya decididos, descansamos gran parte del día, comimos, jugamos a las cartas, nos dimos una rejuvenecedora duchita y nos preparamos para ir a los primeros conciertos del día. Sí, primeros, otra vez el grupo se dividía: mi hermano y yo íbamos a disfrutar del rap hardcore de Ayax y Prok y Ángel, Salo y nuestro querido amigo albino Luis se disponían a reírse un rato con el concierto de El Reno Renardo.

Lo sentimos, Zoo, otro año os vemos. Prometido.

EL RENO RENARDO (escrito por Ángel)

Algo apurados de tiempo conseguimos abrirnos paso entre la muchedumbre que se aglutinaba en la puerta de acceso formando un tapón, y llegamos, un par de canciones tarde, a uno de los conciertos más esperados, (al menos por mí), desde la pasada edición del festival.

Y es que, si el año pasado preferí retozar entre los versos de Rayden, este año he dejado un poco de lado a Ayax y Prok, por ver el Reno Renardo. Si bien es cierto que tenía ganas de ver a los gemelos de El Albayzín, no pude evitar escudarme en haberlos visto ya y entregarme a la macarrada del Reno.

Y la verdad sea dicha: no me arrepiento en absoluto. Bueno, quizá un poco sí, pero me pudo más el ansia de contemplar de primera mano si era cierto lo que decían sobre los vascos, aunque tuviera ganas de estar en un concierto de los granadinos viéndolos desde un prisma un tanto diferente en cuanto a la pasada edición.

Sin embargo, vosotros, que sois los que realmente importáis a la hora de llevar a cabo todo esto, no os perderéis la review a manos de Jordi, con lo que todos felices y contentos. Por mi parte, tampoco os voy a defraudar dejándoos con la miel en los labios.

Y es que, si el hype ha podido conmigo hasta el punto de doblegarme y hacerme elegir un escenario de metal antes que uno de rap, os aseguro que podrá con vosotros también. Y sí, todo lo que dicen sobre el Reno Renardo es cierto.

La pura realidad es que sus conciertos son de todo menos formales, y si no fuera por su trayectoria incluso diría que se la suda un poco (la frente), la música, y su verdadero trabajo es pasarlo y hacerlo pasar bien a su público.

Entre sus letras más irreverentes, el buen rollo que despiertan entre el público y lo cercanos que se muestran, no es de extrañar que entre los mismos asistentes se creara un ambiente de pasotismo e, incluso diría yo, de fliparse un poco, como el que se dio en el concierto de los vascos en esta última edición del festival manchego.

En resumidas cuentas, todo lo que os cuenten sobre esta panda de mamarrachos es cierto, desde El Bogavante hasta Tu Hámster, pasando por El Megalodón, se dan cita con el fin de destrozaros los oídos y, quizá también, el alma.

No lo dejéis pasar si tenéis la oportunidad. Cien por cien recomendados.

AYAX Y PROK: TAPÓN, RAP Y UN ESCENARIO QUE SE QUEDA PEQUEÑO.

Llegamos sobre las 21 a la entrada del festival y nos llevamos un pequeño disgusto en forma de tapón a la hora de entrar. Era normal, coincidían a una misma hora conciertos como Zoo, los gemelos granadinos o los siempre amados Reno Renardo, pero ir con tiempo sobrado y acabar llegando tarde por la afluencia de gente, aunque es normal, acaba provocando un par de suspiros.

Mención especial a la chica que le preguntamos si el tapón se debía a alguna incidencia, si había pasado algo, nos contestó: “Sí, creo que hay un festival llamado Viña Rock”. Joder, qué graciosa, llevabas la comedia dentro eh.

Ya dejando las tonterías, sí, conseguimos llegar al escenario Madrid Salvaje, un poco tarde, pero todavía pudiendo disfrutar del 90% del concierto que quedaban de Ayax y Prok.

Si algo tengo que decir de este concierto es que vayáis a ver cuanto antes a esta pareja (trío, te queremos Blasfem) porque están viviendo su particular Edad de Oro. No sólo musicalmente, han firmado discos en solitario espectaculares, sino también en cuanto a energía sobre el escenario. Es increíble verles saltar, chocarse, pegarse y gritar sus letras a los cuatro vientos, siempre apoyados de sus incondicionales fans y de otros tantos nuevos, que les apoyan en todos sus directos.

Por supuesto que sonaron sus ya clásicos temas en conjunto, como Mi Barrio Huele a Widow (muy celebrada por el Viña Rock, pillines…), La Flauta de Hamelín o Reproches (con la que cerraron amargamente, diciendo que se quedaban sin tiempo y que no les gustaba acabar con ese tema) pero en este reportaje quiero hablar de sus canciones en solitario y de una sorpresita que nos tenían preparada.

Sin duda, una de mis canciones más esperadas era A veces se me pasa, a veces paso, de Cara y Cruz, el disco en solitario de Ayax, una canción que en su día despertó cierta polémica (porque ya no hablaba de la calle, según los escépticos, un poco puretas, no os voy a mentir) y fue todo un trallazo en vivo. Montones de gente saltando al ritmo de uno de los temas más “de fiesta” del granadino, celebrada por la gente que iba a desconectar un poco del mundo corriente y querían pasar unos buenos días de música.

Siguiendo con Cara y Cruz, es un placer poder oír temas que no esperaba, porque quizá no encajaba muy bien con un ambiente festivalero (que eh, agradezco muchísimo que suenen en vivo) como Spirit o la grandiosa Dama de la guadaña, que sacó lágrimas a más de uno y de una. Espectacular. Gracias Ayax.

Yendo ahora a por el hermano, me encantó ver cómo para mí uno de mis temas favoritos de Prok, Fresas con Nata, era tan apoyado en todo el Viña Rock, desde la primera hasta la última fila, que cantaron desde la grabación inicial hasta ese “nos echábamos de menos” final.

Destacados también temas como Polizzia, con un curioso speech de Ayax, que gritó y llenó el escenario Madrid Salvaje de puños en alto y, sin lugar a dudas, el momentazo que fue Lutte, en el que los gemelos invitaron al gran Fernandito Costa al escenario, creando una canción histórica y de las más disfrutables del Viña Rock 2019.

MACHETE EN BOCA: RAP FEMINISTA Y MUCHO ESPÍRITU

Con el gran Evaristo a la espalda (lo siento Padre, ya te vi y se nos echaba el tiempo encima), decidimos parar un momento para cenar y comentamos que íbamos a tomar, quizá, la decisión más rara de todo el Viña: abandonábamos a los grandes de Berri Txarrak para ir a ver a las jóvenes Machete en Boca.

Entramos y fuimos directo al escenario Smoking, renovado esta vez, diciéndole adiós a la carpa del año pasado y hola a más espacio al aire libre y más aforo.

Me dio un poco de pena ser el único fotógrafo en el foso con este trío de raperas feministas que vienen pegando fuerte. Pero bueno, ¡mejor para mí!

El concierto comenzó con Falso Ídolo, el DJ de Machete en Boca, pinchando algunos temazos, calentando al público, que llenaba el escenario esperando a uno de los fenómenos del rap del momento.

Cuando saltaron al escenario Machete en Boca dejaron claro desde el primer momento que nos esperaba algo único, mucha actitud, energía y ganas de comerse el escenario.

En seguida consiguieron levantar a todo el público, que cantaban temazos suyos como la genial To Lo Etiquetáis, que tuve la suerte de vivir desde el foso, pudiendo ver las reacciones de la primera fila de cerca.

Por desgracia, pronto llegaron los problemas de sonido al escenario Smoking, petardeando algunos altavoces y, por lo que parecía en los comentarios de las propias componentes del trío, las pantallas no funcionaban bien. Eso provocó que los primeros minutos del concierto fueran confusos, aunque defendían bien sus canciones en vivo, no se les veía al 100% en su salsa por culpa de estas dificultades técnicas.

Llegó un interludio pronto, en el que volvió a estar Falso Ídolo dándolo todo y puso Die Antwoord. Ojo. Die Antwoord. No sabéis cómo lo celebró el público.

Con cambio de look y ya sin problemas de sonido, Machete en Boca volvió a salir al escenario y volvieron a dar un recital de rap feminista anticapitalista.

Hablando del concierto en resumidas cuentas, es un placer disfrutar de Machete en Boca, se nota que tienen la energía y las ganas de un grupo que está empezando a despuntar ahora y demostraron al veterano festival Viña Rock que ya saben defenderse muy bien sobre las tablas y que tienen temones como A Machete Voy o Yo No Soy Esa, que suenan genial en escenarios grandes al aire libre rodeados de gente.

El público, muy femenino (Salo era la persona de nuestro grupo con más ganas de ir al concierto), vivían el concierto de forma bastante intensa, destacando sobre todo los temas de A Machete Voy (Vol. 3), que todo el mundo cantaba.

Tras terminar el concierto, el trío de rap se despidió y dio paso a M.D.M.A. (Me Dais Mucho Amor), un dúo de música electrónica y hip hop muy animado que dieron fiesta para los que se quedaron a disfrutarlo con ellos.

Nosotros, con un buen sabor de boca, nos fuimos al siguiente concierto que nos esperaba, La M.O.D.A.

La M.O.D.A: UN ESTRENO DE ENSUEÑO

La Maravillosa Orquesta Del Alcohol llegaban al Viña Rock como amateurs, como novatos, venían para estrenarse por primera vez en un festival que iba a ser una especie de prueba de fuego para ellos.

Y no podrían haber pedido un estreno mejor.

El escenario Cutty Sark estaba lleno para los de Burgos, que se mostraban muy contento del recibimiento que estaba teniendo su particular folk rock con poderosas letras en el festival más grande de punk rock, mestizaje y derivados de España.

Si habéis estado en un concierto de La M.O.D.A poco os podemos decir que no conozcáis ya. Son todo un show único con un instrumental genial lleno de instrumentos, desde el saxofón al clarinete, pasando por guitarras eléctricas, electroacústicas o panderetas.

Es un placer poder entonar con tanta gente temones como Mil Demonios o La Inmensidad, del disco Salvavida (de las Balas Perdidas), mi disco nacional favorito de 2017, pero también rescatar otros de años anteriores como Nómadas, Los Hijos de Jhonny Cash o 1932, de ¿Quién Nos Va A Salvar? que, como siempre, suenan geniales en vivo, con la peculiar voz de David Ruiz, que sabe implementar sentimiento en todos sus temas, provocando escalofríos en parte del público, que, por cierto, son muy fieles (muchas camisetas de Héroes del Sábado o banderas del grupo entre la gente).

Para terminar, quería rescatar dos momentazos que creo que tenía que mencionar por separado:

El primero fue Hay Un Fuego, en el que David, abrazado a la primera fila, agradeció al Viña Rock en uno de los momentos más emotivos de esta edición del festival. Increíblemente emocionante, único y unos minutos en los que a todo el mundo se le fue el alma por la boca cantando junto al grupo de folk rock.

El segundo y último y el que personalmente más disfruté, fue Héroes del Sábado, mi canción favorita de la banda, que viví como nunca en el Viña Rock. Porque parece que todo se vive más intensamente en el Viña Rock. Será Villarrobledo. Serán sus gentes. Por algo será.

TREMENDA JAURÍA: CUMBIAAAAAA

Eran ya horas intempestivas (más de las 3 de la mañana y mucho cansancio acumulado) y el aforo del festival se notaba ya algo vacío. Una pena porque empezaba uno de los conciertos más curiosos del día: Tremenda Jauría.

Si tuviera que definir el directo de este grupo es, sinceramente, impresionante.

La puesta en escena me dejó flipando, con las luces, el juego de pantallas y las máscaras de gas, consiguieron meterse en seguida al público en el bolsillo.

En cuanto al apartado musical, también lo bordaron, las horas y el ambiente acompañaban a la música latina de Tremenda Jauría, que mezclaban reggaeton, cumbia, rock y electrónica con sonidos propios en sus canciones pegadizas que convirtieron el Escenario Ron Negrita en una pista de discoteca en el que el público bailaba a ritmo de cumbia, de reggaeton o incluso se ponían a perrear en mitad del Viña Rock.

Por desgracia, no aguantamos para siempre, y sobre la mitad del concierto nos fuimos, pero aún así tengo una canción que destacar, que fue Flow Partisano, un himno ya del grupo, que fue toda una bomba y nos hizo bailar a todos, grabar algunos audios de WhatsApp y dejarnos llevar por la fiesta.


Llegar a casa a esas horas intempestivas dio un nuevo significado al concepto de dolor de pies pero también al del hype. Repasando lo que habíamos visto, estaba siendo un gran festival pero es que, incluso, todavía quedaba el plato fuerte.

Oh yes.

Quedaba Ska-P.

¡Vuelve mañana para el reportaje de la 3ª jornada de Viña Rock! ¡O lee el reportaje de la 1ª!

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