[Reportaje] Viña Rock 2019, jornada 1: de rock, reggae, rap y heridos de guerra

Público durante el concierto de Iseo & Dodosound W/ The Mousehunter. Foto: Jordi Laguía Morales.

Otro año más, el tren nos acoge de camino al Viña Rock, rodeado de amigos, compañeros viñarockeros de la ciudad alicantina, que se dirigen con vídeos de Desakato en el móvil a la cuna del punk rock y mestizaje de España.

Esta vez éramos un grupo de 5, contando con incluso familiares (mi hermano se estrenaba en festivales aquí) y, tras llegar a la ciudad, instalarnos y comer, nos arreglamos, cogiendo todo lo que considerábamos importante, y fuimos directos al festival, con ganas de desconectar de los estudios y las obligaciones durante 3 días y disfrutar de la música que amábamos.

ISEO & DODOSOUND W/ THE MOUSEHUNTER, REGGAE Y AMOR

Tras una acreditación cuanto menos curiosa, conseguí juntarme en el recinto, este año cambiado (con una gran tienda espectacular y algunas diferencias entre escenarios) y nos dirigimos a la primera gran cita del año: Iseo.

Vamos a ser sinceros: no podemos ser objetivos con Iseo. Sólo los más old school de esta web sabrán cómo apoyamos y dimos mucho amor a esa joven cantante llamada Iseo en el concurso de artistas del ya extinto SOS 5.8 de Murcia. ¿Quién nos iba a decir que la íbamos a tener en frente de un montón de gente en el escenario BioBizz del Viña Rock?

Iseo ha conseguido encontrar algo valiosísimo en la industria musical actual, y es sonar a ella misma, sonar real, original y verdadera.

Su mezcla de reggae con electrónica y sonidos pop consigue arrancar a bailar a cualquiera, moviendo el cuerpo al ritmo de su música y cantando sus pegadizas letras.

Dejando la música a un lado, el concierto de Iseo & Dodosound W/ The Mousehunter consiguió sacarme una sonrisa sincera y un momento que de verdad me llenó el corazón de amor. En primera fila, una chica, con todo el cuerpo pintado en honor a Iseo, lloraba apoyada en la valla, emocionada de poder ver a su cantante favorita por fin en vivo. Me vi a mí reflejado. Vi ese puro amor por la música que tenemos suerte de vivir en nuestros tiernos 20 años.

Y eso lo conseguía Iseo, nuestra especie de “protegida” de La MusiKalité, al menos para mí, el más veterano de la web. Quizá ella no nos reconozca ahora, pero nosotros sí y, no sabemos por qué, estamos orgullosos. Bueno sí, sí lo sabemos, es una de las mejores artistas femeninas del país y la vimos crecer. Eso es precioso.

ROZALÉN: “¡UNA MUJER CANTAUTORA SE HA COLADO EN EL VIÑA ROCK!”

Después de Iseo decidimos que era el mejor momento del día para irnos a cenar tranquilamente, ver los puestos de ropa montados justo en la salida del festival y charlar sobre qué nos había parecido el concierto y qué nos deparaba con Rozalén.

De nuestro grupo de 5, sólo había una persona que no le apetecía nada ver a la cantautora albaceteña: nuestra querida correctora Salo.

No la culpéis, escuchó a Rozalén en estudio y nos dijo que no era su tipo de música. Comprensible. Respetable. Pero la poderosa democracia se impuso en nuestro grupo y llegamos a ver a nuestra querida artista con el concierto recién empezado.

Lo primero que hay que dejar claro es que Rozalén mejora mucho en directo. Sí, lo hace. No es para nada un concierto lento o “de pena”, aunque sus éxitos como La Puerta Violeta o Comiéndote a Besos fueran los más gritados, covers como La Llorona u otras canciones de un ritmo más movido y latino dieron al festival un toque diferente que necesitaba.  

La voz de esta artistaza albaceteña suena espectacular en todo momento, sabe implementar sentimiento en sus canciones y sin duda en el Viña Rock estaba en su salsa, un festival que ella siempre ha querido vivir como artista y que por fin lo ha conseguido.

Y eso es de lo que quería hablar del concierto de Rozalén. Estaba disfrutando en el escenario en todo momento, con una sonrisa de oreja a oreja y muchísimo buen rollo, da gusto ver a artistas que siguen disfrutando de la música en directo. Que se siguen ilusionando por tocar en un festival concreto. Que se dejan la piel sobre el escenario y viven sus canciones como si las acabaran de componer, aunque ya tengan años desde que se crearon.

Una mujer cantautora se ha colado en el Viña Rock” gritó Rozalén, consiguiendo emocionar hasta al más escéptico del público. Hasta a Salo. Esperemos que se siga colando muchos años más, porque se lo merece.

TALCO: SKA DE NIVEL EUROPEO

Nos movemos un poco, visitamos los baños y nos preparamos para la siguiente gran cita de la noche: Talco.

Los italianos eran los cabezas de cartel de la noche y es que estos internacionales se conocen España como si fuera su casa, amados y pedidos en todos los festivales que puedas imaginar, me generaba una gran curiosidad por qué todo el mundo que conocía les había visto alguna vez.

Al poco de empezar al concierto me di cuenta: son unos grandes músicos. Se les notan los años de experiencia y las tablas que tienen sobre el escenario en todas sus canciones, sus interacciones con el público e, incluso, en sus momentos de pausa.

Antes de ir al Viña Rock me estudié los grupos que sabía que iba a ver seguro, uno de ellos eran Talco, sin duda, así que me oí sus discos, hice hincapié en su directo y fui al concierto muy preparado.

Lo disfruté muchísimo, canciones que ya son clásicos como Bella Ciao, Danza Dell’Autunno Rosa o la espectacular St. Pauli se vivieron muy intensamente desde la primera a la última fila, en una fusión de gritos, saltos y pogos entre todo el público.

El único pero que le saco al concierto es, en mi opinión, el tiempo que les dieron. Creo que Talco tienen un muy buen directo para una hora, hora y poco, pero la hora y media que les dieron a mí se me hizo un poco larga y a veces parecía que a ellos también, aunque se agradeció y yo me divertí mucho con su cover final de Iron Maiden, concretamente de The Trooper, que me pareció excelente y muy animada.

Por cierto, si algún asistente al Viña vio por la zona final una gran conga en Talco… bueno. Fuimos nosotros. Lo sentimos. O de nada. Depende.

BARÓN ROJO: VIVIR UNA LEYENDA

Mientras que Ángel y Salo se quedaban a ver a SFDK, que tuvieron el privilegio de actuar en el escenario principal, pese a que ellos hacen rap (chapó por el Viña), otro grupito decidimos ir al Escenario Villarrobledo, hogar del hard rock, metal y derivados, para ver a Barón Rojo.

Empezaré diciendo que, sin duda, Barón Rojo fueron la gran sorpresa del Viña Rock 2019. Nunca les había visto en directo y tenía muchas ganas, porque han sido uno de los grupos que más he oído en mi infancia, pero los años no pasan en balde y esperaba que la banda madrileña ochentera hubiera perdido fuelle con el paso del tiempo.

No, no es para nada así. Quizá incluso al revés.

Puedo decir sin temor a equivocarme que este grupo ha compuesto de los mejores riffs y solos de la historia del rock clásico patrio. Todo un concierto throwback a los 80s, cuando la música era más pura y las melenas más largas. Los años a la espalda se notan para bien con estos veteranos del hard rock que hicieron saltar, gritar y levantar los cuernos a sus fans (de todas las edades, por cierto), que se agruparon en el escenario Villarrobledo.

Mención especial merecen las canciones Hijos de Caín y Los Rockeros Van Al Infierno, himnos indiscutibles de la historia del rock patrio y, por supuesto, reservados para el final, para levantar gritos, pasiones y alguna que otra lágrima pero, lo que es más importante, para ponerme los pelos de punta con una canción que me hacía llorar a moco tendido de pequeño.

He elegido ser lo que siempre seré… hijo de Caín.

SFDK (escrito por Ángel)

No os voy a engañar, una de las razones más fuertes que tenía este año para acudir al Viña era SFDK, y la verdad es que, como la pasada vez, en el mismo festival, no salí defraudado.

Pero vamos por partes.

En primer lugar, quisiera hacer referencia al grandísimo detalle, (a mi parecer), que tuvieron desde la organización del festival en cederle al dúo sevillano un hueco en uno de los escenarios principales, con motivo del veinticinco aniversario del grupo.

Por otro lado, esto va dirigido a los que seáis más fans del rap, y en concreto de este grupo. Si, como yo, salisteis con la garganta algo rota y con esa sensación en el pecho que te queda tras ver a miles de personas coreando las mismas letras que tú, gracias. Gracias por dejaros la voz y un poquito de vuestra alma en compartir con el resto esta experiencia.

Imagino que para todo el mundo, al estar en un concierto de uno de los grupos que más le gusta debe ser igual, o parecido al menos. Pero creo que es una de las pocas veces, junto al concierto de Nach en Alicante en 2017, en las que yo me he sentido de tal forma. Y es algo emocionante y que se agradece.

Pero aquí, aparte de a reflejar una parte de nuestros sentimientos, venimos a hablar de música, y me parece que lo que ocurrió en el escenario Negrita del Viña fue algo para recordar.

SFDK se dejó algo más que la garganta para su público aquella noche, y consiguió regalarnos un cachito de nostalgia a todos, compartiendo temas como El liricista en el tejado o El Niño Guey, pero también supo regalarse a los fans más novatos, con temas de Redención, su último proyecto.

Si bien se volvió a echar en falta a Wifly, lo cierto es que sólo es un motivo más para no perderse cualquier concierto del dúo que se nos ponga por delante.

Obviamente no pudo ni rozar lo que seguramente se viviría en la celebración del veinticinco aniversario que el grupo organizó en la ciudad que los viera nacer, en cuanto a colaboraciones e invitados, pero un magnífico Legendario estuvo haciendo acto de presencia y sorprendiendo a algunos que, como yo, siempre se alegra de ver a alguno de los Violadores del Verso sobre el escenario.

En definitiva, no tengo más que palabras de elogio hacia uno de los que, personalmente, considero ser de los mejores conciertos del Viña Rock 2019.

DESAKATO: HARDCORE PUNK ACCIDENTADO

Llegó mi concierto más esperado de la noche y es que tras ser el grupo más escuchado de mi top de canciones de 2018 según Spotify y consiguiendo el primer puesto (con Octubres Rotos), ya no puedo ocultar mi amor hacia estos punkis asturianos.

Humo Negro comenzó lo que sería más de una hora de tralla de esa que nos tienen acostumbrado ellos. Y es que son incansables, incombustibles y totalmente locos. Ya desde buen principio del concierto, Pepo no pudo evitar saltar al público, dándose el baño de masas que tanto le gusta darse y que el público disfruta.

Pero, mientras tanto, un poco lejos del escenario, tres jovencitos confusos (en los que estábamos Ángel y yo) se emocionaron por oír un temazo como es Octubres Rotos y se abalanzaron en busca de un pogo en el que desfogar su juvenil euforia.

Pero no todo iba a ser tan fácil.

Los temidos cables que van al escenario se cruzaron por el camino de nuestros tres héroes, acabando con un derribado en combate: Ángel.

Con un dolor de tobillo preocupante, nuestro particular herido fue a la atención médica, a saber si le había ocurrido algo grave.

Ya volviendo a lo importante, el concierto, Desakato, una vez más, volvieron a dar una masterclass de cómo conseguir un gran directo, sonaron sus temazos más destacados (Animales Hambrientos, Pánico en Frankfurt o la amada Cada Vez) y volvieron a reivindicar su queridísimo bable con canciones como Fueu y Solombres o Trompetes de Xericó pero, seamos sinceros, todos aquí sabemos lo bien que suenan Desakato en disco, ¿cómo son en directo?

Los que no los habéis visto, tenéis que saber que musicalmente suenan mejores, las voces ganan en energía y el instrumental lo clavan al milímetro, pero lo que hace que Desakato tenga tantos fans es lo extramusical: sus shows son experiencias.

En el Viña vivimos como Pepo no sólo saltó al escenario, ¡surfeó sobre él! Con una pequeña barca hinchable, el vocalista asturiano “navegó” por Villarrobledo entre manos de fans, mientras, sin soltar el micro, clavaba todas sus frases.

Lo he dicho mil veces y lo volveré a repetir: si tenéis la oportunidad de ver a Desakato, aunque no los hayáis escuchado mucho, id a verles. No os vais a arrepentir.


En la vuelta a casa, despacito, teníamos un lesionado, no parábamos de pensar en lo que se venía y un nombre siempre salía a coalición: Ska-P.

¿Cómo serían en directo los vallecanos?

Lo descubriremos pronto…

¡Vuelve mañana para el reportaje de la 2ª jornada de Viña Rock!

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