[Reportaje] Resurrecction Fest – 4 de julio: dioses del trueno

COMENZAMOS EL PRIMER DÍA DE FESTIVAL

Catorce en su concierto en el Resurrection Fest. Fotos por Alejandra Sánchez. Instagram: alexmaker93 

De los primeros grupos que tocaron en el día 3 nos gustaría destacar a Kitai, el cuarteto madrileño que estuvo tocando tanto en el Chaos Stage ante la mirada de muchos de sus mejores fans que disfrutaban sus canciones. Poco a poco este cuarteto se está convirtiendo en un grupo local frecuente en el festival. Otra de las grandes sorpresas fue Bones Of Minerva. Su propuesta es muy interesante y han conseguido ganarse al público en varios festivales y actuaciones recientemente. El público estuvo totalmente entregado a sus canciones, y pese a solo tener un disco, Blue Mountains, ofrecieron un sonido muy distintivo y ecléctico en el festival, sobre todo en el territorio local, con lo cual destacaron muchísimo por encima de los demás. También cabe destacar a Catorce, que nos ofrecieron un directo fantástico para motivar al público hasta que llegaran los platos fuertes de la tarde.

PLATOS FUERTES DEL FESTIVAL

El primer plato fuerte nos lo proporcionó Crystal Lake, a pesar de la lluvia, consiguieron llenar el Main Stage, sobre todo de público con chubasqueros de Estrella Galicia ante la inesperada lluvia. E incluso los japoneses se atrevieron a surfear por el público que los aclamaba y los cogía disfrutando cada temazo de este grupo que pasó de haber tocado en la carpa el año anterior, un espacio que se les quedó muy pequeño, a tocar en el Main Stage, donde lo pudimos disfrutar muchísimo más. La lluvia no iba a paralizar al público para nada.

Seguidamente pudimos disfrutar de los franceses Gojira en el Main Stage, que a pesar de tocar de día, ofrecieron un gran espectáculo de humo y fuego bajo una más intensa lluvia que seguía sin mover al público del recinto. Como siempre nos ofrecieron un muy buen directo, y la gente se entregó de igual forma a pesar de ser uno de los grupos que más ha repetido en el festival. Nos deleitaron con temas de sus inicios como Backbone, siguiendo con canciones muy reconocidas como Flying Whales, su canción más coreada L’enfant Sauvage, y terminaron con temas de su último disco como The Shooting Star. Además pudimos verles en la zona Pandemonium, a lo largo de ese día, hablando con algunos fans e intercambiando impresiones de manera muy cercana.

Mientras la lluvia seguía sin cesar, llegó la hora de Toundra en el Ritual Stage, mientras esperábamos a Slayer y nos resguardamos de la lluvia. Tocaron casi todo su último disco, y pese a ser de los muy pocos grupos que no cuentan con voz principal, consigue arrasar el escenario con muchos fans que disfrutan viéndoles siempre que se presenta la oportunidad. Su sonido creó una atmósfera única junto a la lluvia que muchos fans pudieron disfrutar. El cuarteto madrileño siempre es bien recibido en Viveiro.

Después del paso de Toundra todos estábamos listos para ver a Slayer, pero un imprevisto de última hora retrasó todo el festival más o menos entre 30 min y 1 hora: una tormenta eléctrica. Al principio, el público estuvo aguantando el diluvio como pudo (sudaderas, chubasqueros que regaló la organización y Estrella Galica, etc), pero en unos minutos tuvimos la tormenta eléctrica justo encima, lo que causó que la organización aplazara el festival hasta que la tormenta amainara. Todo fue muy correcto y desde aquí nos encantaría agradecer a toda la organización, que a través de pantallas y dando la cara desde el escenario, recomendaron que nos resguardáramos o esperáramos en un lugar seguro a que todo pasara para poder continuar con el festival. El personal de seguridad también separó a las personas de las zonas metálicas y la zona Pandemonium se cerró por seguridad, a pesar de las quejas de algunas personas acreditadas o con material de prensa.

Un rato más tarde, a pesar de continuar con la lluvia, la tormenta amainó y el festival pudo continuar con total seguridad y normalidad sin el peligro de ser cancelado. Eso sí, fue bastante épico disfrutar de Slayer bajo la lluvia, y ellos mismos se sentían muy agradecidos con el público por seguir ahí esperando por ellos. De igual forma, pudimos volver a entrar en calor con su espectáculo de fuego y humo, mientras tocaban sus grandes temas sin apenas interactuar mucho con el público a causa del retraso por el temporal. Su gira de despedida empezó con Replentless y World Painted Blood, y temas tan sonados como Postmortem, Born of fire o Seasons of the Abyss. Uno de los grandes momentos de la noche fue el broche de oro antes de terminar con Rainning Blood, Dead Skin Mask y Angel of Death bajo la lluvia, creando una atmósfera y un show irrepetible.

Algo que me emocionó muchísimo fue la cantidad de familias acompañadas de padres e hijos que fueron a disfrutar muchísimo de Slayer, y que se sabían todos los temas sin excepción. Todo Slayer estuvieron perfectamente coordinados, incluso vimos a un entregado Tom Araya, el principal integrante que ha querido poner fin a Slayer.

Mientras nosotras esperábamos a Parkway Drive en primerísima fila, Terror y Leo Jimenez estaban llenando los otros escenarios, y entreteniendo al público de la mejor manera después de que la lluvia, por fin, consiguiera parar. Aunque Leo Jimenez tocaba en una hora complicada, consiguió ofrecer un buen espectáculo a sus adeptos. Terror, por otro lado, estaba en el Chaos Stage repartiendo una buena dosis de hardcore para la gran cantidad de fans incondicionales que tienen. Además, los californianos cuentan con una alta participación en los escenarios del Resurrection Fest en varias ediciones, por lo tanto, también es un grupo repetidor que siempre gusta muchísimo al público.

Después de un retraso de media hora que no hizo acortar su setlist para nuestra suerte, empezó el esperado grupo Parkway Drive en el Main Stage ante un espacio totalmente lleno donde no cabía ni una aguja. Muchísimos asistentes no quisieron perderse a uno de los grupos más pedidos y aclamados para este festival, y en el que sabíamos que iban a ofrecer un show irrepetible. Salieron entre guardaespaldas, cámaras, y centinelas que los acompañaban con antorchas desde la zona Pandemonium, algo que sorprendió a muchísima gente que tuvo la suerte de poder verlos subir al escenario desde el público. Junto a una luz tenebrosa, fuego y un equipo totalmente profesional pendiente de cada minúsculo detalle comenzó el espectáculo con Wishing Wells que ya consiguió motivar a cantar a todos los asistentes, seguida de varias canciones de Reverence (2018), especialmente con Prey una de las favoritas de los fans que puso a la gente de pie a gritar, cantar y saltar como nunca. Además siguieron una linea muy progresiva hasta Absolute Power. Otro de los grandes momentos de la noche fue cuando un cuarteto de cuerda se colocó en unas plataformas que ascendían y descendían para el tema Writings on the Wall acompañados de un juego de luces blancas. El público sin duda guardó silencio y se dejó llevar por el sonido y ambiente que habían construido Parkway Drive alrededor de Viveiro.

En cuanto al disco IRE no faltaron las favoritas del público, como Vice Grip, Crushed o Bottom Feeder, en las cuales el público siguió motivándose y disfrutando a más no poder acompañados de pirotecnia y fuego por todo el escenario. Tampoco pudieron faltar algunas canciones antiguas, como Carrion, una de las más aclamadas y pedidas por el público, y Karma.

La actuación de Parkway Drive fue como un increíble terremoto que hacía Viveiro temblar de la emoción, un broche de oro de diez para el primer día del festival.

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