[Reportaje] Pirata Rock Festival, jornada 1: día en femenino

Suu y su público en el Pirata Rock Festival. Foto: Jordi Laguía Morales.

Me despierto un caluroso día de julio. Sin duda es el verano en el que más toca sufrir con el calor (para que luego cuatro iluminados digan que el calentamiento global es falso) y me preparo, tanto mental como físicamente, para tres días de intenso festival en la desconocida para mí Gandía: el Pirata Rock Festival se acerca. 

En estos días musicales me acompañan mi amiga Bea, que hará la heroica hazaña de conducir de Alicante a Gandía cada día y los compañeros de Urban Life, un pequeño medio alicantino que nos acompañan en el primer viaje y luego se lanzarán a la experiencia festivalera completa: el camping. 

En el viaje charlamos de los grupos que más queremos ver, de nuestros plannings y un compañero, que ya estuvo anteriormente en el Pirata, nos dice que este año han cambiado de recinto a uno más grande, que planean alojar a mucha gente. Un festival ambicioso siempre es algo bonito de ver, pero el pensamiento de que la organización puede flaquear se me pasó fugazmente por la cabeza. Las primeras veces siempre son difíciles. 

Llegamos a Gandía y nos separamos, unos para el camping y otros, bajo un sol criminal, vamos a la entrada, dispuestos a acreditarnos.

Vemos una gran cola de gente, algo rápidamente llama mi atención y es que el público es MUY joven. Quizá la presencia de artistas como Lola Índigo o Beret atraen a gente de menor edad a la que estoy acostumbrado a ver, pero, aún así, impresiona

Hubo algunos problemas con las acreditaciones (el encargado de prensa aún no había llegado) lo que hizo que entrasemos un poco más tarde de lo que creíamos, apenas unos minutos para que empezara el primer concierto que nos interesaba: Suu. 

SUU: BUEN ROLLO PARA EMPEZAR EL DÍA

Fuimos corriendo al escenario Negrita con intención de empezar la jornada festivalera con un concierto que siempre he querido disfrutar pero nunca he tenido la oportunidad: Suu. 

Esperaba que la barcelonesa fuera una dosis de chill, música tranquila y un concierto calmado que sirviera de calentamiento para tres días de conciertos más duros pero para nada, sorprendentemente, la conocida en las redes como tontaca13 y su grupo consiguieron darle a Gandía una hora de fiesta con mucho mestizaje y mucho ritmo, que instó a bailar a gran parte del público, desde primera hora enchufados y que se notaba que buscaban tres días de pasarlo bien y mucha fiesta. 

El grupo que conforma Suu, muy apoyados en su frontwoman, son grandes músicos con mucha energía y mucho amor por la música. Siempre es un placer poder mirar al escenario y ver caras de pura satisfacción, risas o incluso sonrisas sinceras en músicos que llevarán ya unos cuantos bolos a sus espaldas y cierto cansancio acumulado. 

Bea es muy fan de Suu y seguidora suya de las redes sociales, me contó que solía subir unas cuantas covers de todo tipo (incluso de la viral Perdona, de Carolina Durante) y el concierto en el Pirata no iba a ser menos. Animó a todo el público con una de las canciones más históricas del rock español: So Payaso, de Extremoduro, que se defendió muy bien encima de las tablas y se celebró mucho entre el público. 

Con la viral Lligar no és lo teu, Suu se despidió con un concierto entretenido y muy correcto que abrió de una gran forma el Pirata. 

ANIER: RAP, ELECTRÓNICA, ENERGÍA

Nos dirigimos al escenario más grande del festival, el Transmediterránea, para disfrutar de uno de los conciertos que más ganas tenía de ver del día: la rapera Anier. 

Muchos quizá conoceréis a Anier por su curiosa y muy divertida entrevista en La Resistencia y es que Melina Altes es una de las caras más visibles del hip hop en femenino en nuestro país y desde luego el Pirata fue una confirmación de que la joven está lista para reventar el panorama nacional. El escenario estaba bastante lleno de gente muy comprometida con su música. 

Anier, además, era una dosis de energía muy necesaria para el festival de Gandía. La rapera no se podía estar quieta. Saltaba, corría y animaba al público a seguirla, a mostrar la misma energía que ella, aún con el calor. Misión difícil, dado lo entusiasmada que parecía Anier sobre el escenario. 

Pero no todo era rap y hip hop, de vez en cuando, el DJ que acompañaba a Anier en este concierto se robaba un poco el protagonismo y ponía a toda Gandía a saltar con algunos temas de electrónica, sobre todo hardcore, que hacían las delicias del público que buscaba un poco de ritmo electrónico en el Pirata. 

Si temas como Sientelo o Caballos Dopaos ya suenan de una forma espectacular en estudio, en directo son un nuevo nivel. La presencia en escena de Anier es buena, levanta mucha simpatía al ver cómo vive la música y los pogos no paraban de repetirse entre el público, incluso algunos de los más espectaculares del festival entero (y fueron grupos como Desakato, ojo).

Sin duda la canción más esperada era Carnaza y Anier lo sabía, dejándola para el final y levantando un gran hype entre un expectante público que se lanzó a llenar la pista de pogos y circle pits que se volvieron aún más intensos a la hora de cerrar con el remix del temón por excelencia de la joven rapera. Sin duda, una estrella presente y futura del panorama hip hop de nuestro país. 

EL COLUMPIO ASESINO: UNA PROPUESTA ÚNICA

Salimos del escenario Transmediterránea para coger sitio en el Negrita, donde iba a empezar El Columpio Asesino, un grupo histórico del panorama indie/alternativo de España que traía la variedad al Pirata, uno de sus puntos más a favor en el cartel de este año. 

De camino empezamos a escuchar a Ebri Knight, uno de los grupos que más está empezando a destacar del punk rock del País Valencià, que estaba terminando su concierto en el escenario Poliakov. También nos encontramos con nuestros compañeros de Urban Life. Nos cuentan que han tardado en llegar por problemas en el camping. El primer día de un nuevo recinto, lo que se podía esperar. 

Llega la hora y El Columpio Asesino saltan al escenario mientras nuestras barrigas empezaban a exigir algo de comida, aún con todo, eso no impidió disfrutar de una de las propuestas más interesantes del país. 

El Columpio Asesino hace una música algo más ambiental y mucho más pausada a lo que se venía oyendo en el festival, que, acompañada por unas letras que por momentos eran más recitadas que cantadas, creaba una atmósfera única apoyada por una iluminación más oscura e íntima

No paré de pensar una y otra vez lo interesante que sería ver a este grupo en sala, un sitio mucho más adecuado a su música que un festival de las características del Pirata. Aún así, personalmente, fue un concierto que pude disfrutar bastante, un momento de relax en el que pararse a escuchar buena música y dejar de brincar por poco menos de una hora. Algo que de vez en cuando se echa en falta. 

ROZALÉN: DONDE VA, TRIUNFA

Después de llenarnos los estómagos, Bea y yo volvemos al escenario Transmediterránea, donde actuaba el plato fuerte del día y la última actuación que veríamos: Rozalén.

Este año, contando con el Pirata, he visto a la albaceteña y su simpático grupo tres veces, me sabía hasta el orden de las canciones casi de memoria y bueno, no me puedo quejar, el directo de Rozalén es muy interesante y enternecedor, y siempre es bonito reencontrarse con una de las voces más personales y preciosas del país. 

Pero ya llega el momento en el que uno no sabe qué decir sobre el concierto que no haya dicho ya, así que hablaré de algo de lo que creo que nunca he hablado: el ambiente. 

Pude ver a Rozalén en el Viña Rock y en el Spring Festival, además del mismo Pirata y, aunque los públicos tenían sus diferencias (de edad, de ideología e incluso de género) siempre había un factor común: el concierto estaba lleno a reventar. 

Tras ver cómo el escenario principal del Pirata se llenaba de un público que, repito, era impresionantemente joven, no pude evitar bromear con Bea y comentar que, si el Coachella llevara a Rozalén, posiblemente llenara igual. 

Es increíble la pasión que levanta la albaceteña por todo el país. Quizá es por sus sentidas y potentes letras, por su voz personal y espectacular o por el buen rollo que desprenden sus directos pero siempre el público acaba bailando, besándose, pasándolo bien y disfrutando. El ambiente a nuestro alrededor (lleno de parejas de todo tipo dejándose llevar por el poder de la música) era tan fiestero que no pudimos evitar bailar entre nuestro propio grupo de amigos y disfrutar de temas como Girasoles o Justo, que son, ya, historia de la música reciente española. 


De camino de vuelta a Alicante, en coche, era inevitable repasar lo que nos quedaba. Mañana era el día duro, con el concierto que más curiosidad me despertaba del festival, Lola Índigo, con la despedida de Berri Txarrak o mi primera vez en un directo de Mafalda

Pero lo que no esperábamos es que la sorpresa iba a ser el enorme Macaco.

Mañana segunda jornada.

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