[Reportaje] Share Festival: La música y la solidaridad en el mismo camino

Hace aproximadamente dos meses pude comprobar cómo un arte tan bello como la música era capaz de unir a cualquier persona para luchar por un mismo fin: la solidaridad.

El 29 de junio pude ir al Share Festival, festival de música creado en Barcelona y llevado a cabo en el Pueblo Español (cerca del centro comercial Las Arenas) y viví una experiencia inigualable. Fue el primer festival al que me animé a ir sola, ya que el cartel de ese día para mí era imposible de no vivirlo y sentirlo y no iba a impedir que el hecho de no tener acompañante me privase de no ir y perderme en directo a los siguientes artistas: Rayden, Nil Moliner, Carlos Sadness y Alfred García.  4 monstruos de la música los cuales son habituales en mi lista de reproducción de Spotify … ¿cómo no ir a verles en directo y encima juntos? Teniendo por seguro que actuarían como es el caso de Alfred con Nil para cantar Que nos sigan las luces o con Carlos para cantar el tema que tienen juntos en 1016 ( cd de Alfred) No Cuentes Conmigo y por último con Rayden, cantando ese tema inédito que solo aquellos que tienen la suerte de verlos juntos en concierto podrán disfrutarlo: Comunicado oficial.

Uno de los primeros puntos obviamente fue el cartel creado para ese día en el Share, pero después al conocer un poco más la esencia de este festival decidí ir sin dudarlo. Para quien desconozca de que trata el Share Festival y de que trata lo resumiría en la palabra ya mencionada al comienzo de este artículo: solidaridad.

La primera edición de este festival fue el año pasado creando la temática siguiente: dentro de la felicidad al vivir en directo a tus artistas favoritos  crear un camino entre dos puntos clave, la música y la solidaridad. La música por un lado desde la vía de aquellos artistas que formasen parte del cartel del festival, ayudando a crear un ambiente de fiesta y magia. Por otro lado tenemos la solidaridad, creada por de la participación de diferentes ONG’s, que se encuentran presentes en el festival con paraditas con información, para poder apoyar y aportar a la sociedad del momento una visión más abierta de una realidad que igual desconoce. Un ejemplo de esta unión que el Share Festival creó fue el ser el primer festival en ofrecer al público la posibilidad de ganar entradas a partir de hacer diferentes acciones solidarias que podías encontrar tanto en la app oficial del Share como en su propia web, ayudando a luchar por ejemplo contra el cambio climático, los derechos humanos, la igualdad de género, el desarrollo de la educación infantil y el fin de la pobreza extrema.

Viendo los anteriores puntos que me motivaban a ir, existía un tercero y era el siguiente:  ser el primero en el que iría sola, siendo yo misma con la que disfrutar de los conciertos y darlo todo y obviamente, así lo hice.

Entré sobre las 18 de la tarde al tener una entrada “Priority” con la que me aseguraba entrar antes y tener mejor visión para disfrutar. Justo al pasar las vallas y ya adentrarme en el Pueblo Español empecé a escuchar a Rayden hablando, haciendo la prueba de sonido. Y al llegar al escenario pude disfrutar de Haz de luz en directo, siendo pocas personas las que estábamos de público con él y su banda, preparándose ya que eran los primeros en actuar.

Lo que no os he contado es que el Share Festival sorteaba pases “Meet & Greet” con los artistas que encabezaban el cartel y yo fui una de esas personas afortunadas. Después de ver la prueba de sonido de Rayden,  a los 15 minutos pude tenerlo cara a cara para comentarle la magia de sus canciones y la realidad que me transmitía. No pudo ser tanto tiempo como deseé pero esos 10 minutos con él que el Share Festival me otorgó fueron mágicos y a la vez el comienzo de una gran noche. Volví hacia el escenario después de verle  y me empecé a preparar para su actuación. Pasaron unos 20 minutos y empezó a sonar la música y a la vez mis nervios empezaron a crecer. Su banda iba saliendo poco a poco y al final apareció él, siendo el comienzo de una noche inigualable. El público estaba a tope desde el minuto uno y él solo era capaz de sonreír y desprender esa magia propia de sus letras con canciones como Matemática de la carne. Finalizó su actuación con Haz de luz y al irse del escenario solo era capaz de sonreír por la adrenalina vivida.

El siguiente en actuar era Nil Moliner, a quien desde su aparición en Operación Triunfo decidí seguirle y escucharle por su gran sonrisa y por la gran vida que te transmite al escucharle. Nil se come el escenario siempre que actúa y esa noche no fue diferente. Empezaron a salir la gente de su banda para prepararse, el ambiente de nervios se iba creando poco a poco hasta que a los pocos segundos de empezar a sonar las notas de Sale el sol apareció delante de todos nosotros con su enorme sonrisa para darlo todo.  De su actuación he de remarcar el precioso momento vivido cuando cantó Soldadito de Hierro. Desde que escuché en Youtube esta pequeña canción me enamoré de ella por completo: es sensibilidad pura y no podía dejar de oírla y a la vez de removerme todo por dentro. Nil se sentó a los pies del escenario para estar cerca de nosotros junto a su guitarrista, este último empezó a tocar las primeras notas de la canción y yo empecé a llorar como una cría por todo lo que me remueve. Simplemente mágica.

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En tercer lugar viví la gran electricidad de Carlos Sadness. Era de los cuatro al que igual menos escuchaba o seguía pero desde ese día se ha vuelto fundamental en mi lista de reproducción. La sensación de ir volando por el aire mientras él cantaba Isla Morenita o las risas al ver su humildad y cercanía a la hora de hablar con el  público me ganaron. El punto culmen para mí de su actuación fue escuchar en directo la mítica canción Que Electricidad con la que lo descubrí y el hecho de vivirla teniéndole a él delante dándolo todo con su ukelele, simplemente sublime.

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Y para finalizar venía aquel joven que yo llamo “el niño con alma vieja”, Alfred García. Siendo sincera, estaba bastante emocionada por escucharle en directo. Fue el concursante que me motivó a seguir la edición de hace dos años del mítico programa de música, Operación Triunfo, y juntamente remarcar el cómo de encantada estaba  con su cd , 1016.  Con él pasabas de  saltar y darlo todo con Let me go a emocionarte con las notas de Madrid, viviendo la sensibilidad de Wonder y sintiendo los momentos mágicos encabezados por Que nos sigan las luces cantándola con Nil, mostrando esa gran hermandad que les une o dándole un toque “hawaiano” a No Cuentes Conmigo junto a Carlos Sadness en directo. Y el broche final fue tener la suerte de vivir ese Comunicado Oficial de él y Rayden, una canción que como he dicho al comienzo de esta experiencia, solo si tienes la suerte de vivirlos juntos podrás experimentarla.

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Magia, emociones y piel de gallina. Fue una noche inigualable donde pude estar yo misma con la música, sintiéndola y dejándome llevar con 4 artistas que fueron, son y serán claves en el panorama musical de nuestro país. El año que viene volverá a hacerse este increíble festival, el Share Festival, y desde mi más humilde opinión recomiendo el ir y vivirlo, sentirlo y dejarte ir. La existencia de la unión de la música con un trasfondo tan humano fue algo inigualable que ojalá sucediese siempre, así que gracias al Share festival por unir el camino de un arte tan bello como la música con una finalidad tan necesaria como la solidaridad.

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