[Reportaje] Rabo Lagartija 2019, TERCERA JORNADA: UNA DESPEDIDA EN MONTAÑA RUSA

ZOO durante su actuación en el Rabo Lagartija 2019. Foto: Bea Díaz-Parreño.

Llegamos a la recta final del repaso a la edición de este año del Rabo Lagartija. Si bien en la crónica de la segunda jornada apenas os hablé de la espectacular actuación de SFDK, hoy os traigo algunos conciertos más y una pequeña reflexión final sobre el festi. Aunque, aviso, el cansancio ya hacía mella, así que no esperéis que cubriese todos los conciertos. Más vale calidad que cantidad, o eso me digo yo constantemente para no fustigarme demasiado.

Ahora sí, comencemos.

LA EXCEPCIÓN: UN COMIENZO ALGO LENTO PARA LA ÚLTIMA JORNADA.

Como he dicho, se notaba ya el cansancio arrastrado de dos días de festival, coche para arriba y para abajo y, por mucha comodidad que tuviera con el colchón y la tienda, acampar sigue siendo acampar y no hay nada como dormir en tu cama, por lo que, yo personalmente, empecé mi última jornada con La Excepción de fondo.

Y digo de fondo porque el último día lo dediqué para andar un rato largo por Villena, ya que tuve visita, así que llegué algo tarde y, además, cansado. Más si cabe.

Por esto mismo me dije que no pasaba nada por escuchar a Gitano Antón y a Langui desde los bancos en la distancia. Y bueno, en realidad fue una buena decisión. Por mucho que me duela decirlo el ambiente no era el más animado de todo el festival entre todo el público, cosa que atribuiré a los días de fiesta que llevaba todo el mundo.

Sin embargo esto no hizo menguar los ánimos de los de Panben, y dieron todo lo que pudieron sobre el escenario, consiguiendo hacer que el público se fuera viniendo arriba por momentos.

En cuanto a la dinámica del concierto, la verdad es que apenas noté diferencia entre la última actuación que vi y esta. Si algo funciona, ¿para qué cambiarlo, no?

LA MARAVILLOSA ORQUESTA DEL ALCOHOL: DE LOS MÁS ESPERADOS, Y NO POR NADA.

Supongo que ya me habréis leído hablar sobre ellos con anterioridad. Y lo cierto es que me sorprende cómo aún a día de hoy, habiéndolos visto tres veces y con casi el mismo setlist, siguen consiguiendo ponerme el corazón en la garganta con cada concierto.

Supongo que, aunque La M.O.D.A. no tengan un estilo claramente definido, al menos no para mí, su nombre es una declaración de intenciones bastante concisa.

Imaginaos un concierto típico de los de vuestros pueblos o en las fiestas en vuestras ciudades, de los que organizan los ayuntamientos y contratan orquestas que animan a la gente con canciones nuevas y de toda la vida.

Ese sentimiento de unidad que se crea entre todos cuando coreamos al unísono una canción que conocemos.

Ahora, imaginad eso con un público de cientos de personas. Coreando todas al mismo tiempo canciones que prácticamente nos representan a todos, casi tengamos la edad que tengamos.

La verdad es que no vas a un concierto de los de Burgos esperando perrear, pero si te gusta la música y, lo que es más importante, si te gusta compartirla con tu gente, definitivamente es un concierto que no te puedes perder.

Yo repetiría mil veces más.

ROZALÉN: LA MONTAÑA RUSA DE LOS FESTIVALES QUE SE GUARDA EN UNA SOLA VOZ.

Creo que ya van tres veces que tengo la oportunidad de ver a Rozalén en directo. La primera fue también en el Rabo Lagartija, durante la pasada edición, y la manchega ha repetido este año, pero como cabeza de cartel.

No os miento si digo que he recomendado verla en todas las ocasiones que algún conocido mío ha tenido la oportunidad, y me alegro de saber que nadie ha salido defraudado.

Y es que es imposible.

Tiene una voz preciosa, y lo sabe, y por eso se atreve con todo. Si os gusta que alguien juegue con vuestros sentimientos, los doble, los regire, los estire y, al acabar, los deje tal y como estaban sin apenas arrugas y con todas las heridas que tuvieran curadas, Rozalén es vuestra elección.

Os prometo que, aún a día de hoy, no me explico cómo consigue jugar con las emociones tal y como lo hace, pasar de contarte una historia triste y, tristemente, actual, a pintarte el mundo de colorines. Y te lo crees. Te lo crees porque con esa voz, con la energía que transmite ella misma y el carisma que tiene no puedes no creértelo. Y lo mismo el mundo está lleno de mujeres a las que les toca pintar puertas violetas que, de repente, un millón de girasoles te rodean y no puedes hacer otra cosa que sonreír.

De verdad, no esperéis un comentario objetivo por mi parte. Ni esperéis, tampoco, que me recree en los aspectos técnicamente musicales.

Rozalén es música por sí misma. Y, si no me creéis, id a verla.

Antes de terminar, me gustaría hacer una mención especial para Bea, que hace posible que todo lo que os acabo de contar no se quede anclado en el mundo de aquellos que oímos, mejor o peor, sino que llegue a personas que jamás habrían imaginado poder verse envueltas en la magia de uno de estos conciertos.

ZOO: NO TENGO NI IDEA DE LO QUE ESTÁ PASANDO PERO ESTO MOLA UN HUEVO.

La verdad es que no encuentro mejores palabras que esas para desgranar el concierto de Zoo en esta edición del Rabo Lagartija.

No había escuchado apenas nada de ellos. No tenía casi ni idea de quienes eran. Pero todo el mundo me decía que no me los podía perder, que iba a ser uno de los mejores conciertos del festival.

Y es cierto.

Aún hasta ahora, que estoy escribiendo esto, no había vuelto a escuchar nada de ellos. Y, como por arte de magia, un escalofrío me ha puesto los pelos de punta y he recordado por qué me gustó tanto.

Supongo que me recuerda al ambiente típico de este tipo de festivales, pero en valenciano. I, bo, és que últimament estic aprenent a valorar molt més la llengua de la meua terreta.

Algú necessita una traducció per a això?

Ahora sí, me voy a remitir a repetir lo que me han dicho. Id a uno de sus conciertos, porque va a ser de los mejores del festival.

No se me ocurre una mejor forma que esta para finalizar un festi. Y sí, sé que me retiré bastante pronto, pero entre la energía que se desprendió durante este concierto y el cansancio acumulado, la verdad es que, si me hubierais visto, habríais reconocido en mí más bien a un zombie del minecraft, probablemente, que a una persona en plena posesión de su salud.

Si bien, hasta aquí llega mi experiencia en el festival, recordad que todo acaba cuando se recogen las tiendas, y para eso aún quedaba una noche. Que sí, la aproveché para dormir, pero no lo vayáis contando por ahí, que tengo una reputación que mantener.

Ahora fuera bromas, lo cierto es que el Rabo Lagartija de este año, estando en la misma línea que la pasada edición, nos ha ofrecido algunas mejoras que, por pequeñas que sean, cambian por completo la experiencia.

Lo único que me gustaría, si con ello no sueno demasiado exigente, es a ver si para la siguiente edición el Rabo Lagartija es menos rabo y traen algunos nombres femeninos más, que falta hacen.

Por lo demás, creo que por mi parte está todo dicho. Muchas gracias por estar pendientes de esta crónica en tres partes, y perdón por el retraso, pero es que venía así de fábrica ya.

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