[Reportaje] #NOSINMICREW, la solidaridad en tiempos de pandemia

Juantxo Skalari y la Rude Band, banda perteneciente a Panda Artist
Al fin llegó la gran noche. La música suena bien alta en tu habitación. No te importa lo que piensen tus vecinos, has de repasar las canciones que los artistas van a tocar. Cartera, móvil, llaves; no puedes olvidar nada. Te atas las zapatillas. No hay lugar para la elegancia, vas a bailar como nunca lo has hecho y has de estar preparado. Sales de casa, llegas a la sala y todo tu mundo parece cada vez más pequeño. Estás allí y ahora, deseando que comience el show. Pero ese show es un gran puzzle compuesto de muchas piezas. El chico que te vende la camiseta de tu grupo favorito. La técnica de sonido que hace gestos hacia el escenario comprobando que todo funcione. Los backliners que afinan las guitarras que reposan sobre el escenario, esperando a hacerte vibrar. Y así un largo etcétera. Ese etcétera son las crews, las personas que acompañan a nuestros grupos y saben dar el valor diferencial para que la música nos haga sentir lo que el artista quiere transmitir. Todo el trabajo que realizan se convierte en fundamental a la hora de ofrecer un buen espectáculo. Pero en la mayoría de las ocasiones, nosotros como público no nos damos cuenta de ello. Esto, en cierta medida, puede significar que su trabajo está siendo impecable: vivimos el concierto de una manera tan plena que olvidamos todo lo que existe a nuestro alrededor y a las personas de las que se compone la experiencia. Pero deberíamos pensar más en ellos. Y hoy más que nunca. DE CUANDO UNA PANDEMIA NOS APAGÓ LOS FOCOS El 14 de marzo de 2020 quedará para todos grabada en la memoria como la fecha en la que nos vaciaron el presente. Estado de alarma por una pandemia mundial, que cada día se llevaba más vidas por delante. Tocaba cuidarse, tocaba quedarse en casa.
Zeinen Ederra Izango Den, Zetak (2020)
El confinamiento ha afectado de una manera inimaginable a todas nuestras vidas debido al hecho de que cualquier tipo de contacto se ha convertido en peligroso. Y por ende, los espectáculos en directo en los que se congregan cientos (miles de personas en el caso de los festivales), han pasado a ser vistos como auténticos campos de minas. En un primer momento, conciertos y eventos fueron pospuestos, con la esperanza de que todo mejorase porque “solo iban a ser quince días”. Sin embargo, la curva nos atropelló de una manera inhumana. Y ya vamos por el tercer mes. Cada día se cancela una nueva actuación, y se sobrepasan las 30.000 en la actualidad. Los artistas y grupos han de ingeniárselas para sobrevivir, dado que los conciertos suponen sus mayores fuentes de ingresos y, por lo que se ve, no volverán a pisar los escenarios hasta dentro de mucho tiempo. Y tampoco de la misma manera. Y si no hay actuación, tampoco son necesarios aquellos que se encargan de que ésta salga como es debido, dificultando aún más una supervivencia que ya de por sí es muy, muy precaria. El mundo de la cultura en nuestro país siempre ha debido pelear a contracorriente y sobreponerse ante la adversidad, debido a que existen “otras prioridades” a la hora de gestionar las diferentes inversiones por parte del Gobierno. Aún así, la prohibición de realizar eventos culturales, estrenos de películas, obras de teatro, etc., ha dejado a los trabajadores de la industria a la deriva y con la previsión de que van a ser los últimos en poder volver a la “normalidad”. Su pan de cada día se ha rendido a la dejadez de las autoridades, a la incerteza, cubriéndolo todo con una capa de moho espesa y de un grosor que duele. PARCHES QUE DEJAN HERIDAS ABIERTAS La solución del Gobierno ante el desastre fue la propuesta de una batería de 50 medidas para tratar de aliviar la situación de los trabajadores autónomos, temporales, ERTEs y pequeñas empresas; colectivos todos ellos en los que están dentro muchas de las personas del sector artístico y cultural. Hablando en datos, los no asalariados representan el 30.1% y los temporales, el 19.1%. Esto nos muestra que los dos grupos suman prácticamente la mitad de los empleos culturales. Por otro lado; librerías, editoriales independientes, productoras o compañías de teatro se corresponden con pequeñas empresas. La cultura en España aportó al PIB en 2019 más de un 3.2% del total, y la industria supone un 3.6% del empleo total del país. Sin embargo, todas estas medidas han venido con calzador, porque fueron los propios artistas los que pararon (digitalmente), exigiendo respuestas. La reacción llegó en forma de parches que, sin embargo, han dejado muchas heridas abiertas.
A insurxencia por vir, Ezetaerre (2019)
¿Recuerdas ese largo etcétera del que hablábamos antes? ¿Del backliner, de la técnica de sonido, del chico que te vendió la camiseta y te deseó que disfrutases del concierto? Pues ellos no pueden beneficiarse de las medidas adoptadas por no ser considerados, de forma estricta “profesionales del sector”, sino más bien independientes, que han elegido el oficio de forma vocacional. Su trabajo ya era poco reconocido antes, pero ahora ha sido directamente invisibilizado. Son una de las heridas abiertas que ha dejado la pandemia, y que siguen sangrando con cada nueva cancelación. O TODOS O NINGUNO Puede que el Ejecutivo lo pase por alto, pero los artistas tienen claro que no hay concierto sin crew. Son muchos kilómetros compartidos, muchas alegrías, algunas lágrimas. Sudor, agotamiento físico y mental. Luces y notas musicales, mucha agua y choques de puños antes de salir al escenario. Acaban formando una gran familia, necesaria para poder transmitir, emocionar y acercarse a las personas a través de la música; que es, además, una de las formas más bellas de comunicarse. Por ello, artistas y productoras no han dejado desde que comenzó la pandemia de recalcar la importancia de estos trabajadores y la precariedad a la que se enfrentan, haciendo ver a sus seguidores que son igual de importantes que ellos y que merecen el mismo respeto y dignidad por parte de los que dictan leyes.
Non Servium, una de las bandas pertenecientes a Panda Artist 

Así, se han llevado a cabo diferentes iniciativas para poder contribuir al soporte económico de los trabajadores que componen las crews, porque obviamente tampoco van a poder realizar su trabajo de ninguna forma hasta que se levanten las restricciones y podamos volver a salas y recintos. Una de ellas viene de la mano de la agencia Panda Artist Management, nacida hace seis años y que ofrece soporte a grupos, creación de eventos o giras y distribución de los trabajos de los artistas de forma física y digital, entre otras muchas funciones. Artistas como Zetak, Ezetaerre o Lendakaris Muertos entre otros forman parte de su equipo. La propuesta se llama #NoSinMiCrew, y pone en venta una serie de bonos canjeables por entradas de conciertos (en parte o en su totalidad, según el precio) para ayudar económicamente a las personas que forman parte de las crews. Pero, además, hacen un gran ejercicio de solidaridad y, sobre todo, de conciencia. Que se sepa sobre ellos, sobre su situación y sobre la importancia de su trabajo.

Wero, de Panda Artist Management, es una de las personas que ha llevado a cabo esta iniciativa y vive en primera persona el difícil momento al que se enfrentan las crews dada la crisis sanitaria por el COVID-19. Hablamos con él sobre #NoSinMiCrew, sobre cómo la pandemia ha puesto patas arriba el mundo de la música en directo y su visión ante un futuro incierto para el sector: Cuando pensamos en conciertos y festivales, siempre se nos vienen a la cabeza los artistas que ofrecen el espectáculo. Pero para que todo funcione, hay mucha más gente implicada. ¿Quiénes forman parte de las crews? Las crews las componen las personas que plasman el arte que supone la actuación de nuestro artista favorito de la forma más fiel posible. Son profesionales que les acompañan en el tour, conocen el show a la perfección y saben dar ese extra para que la música nos haga sentir lo que el artista quiere transmitir. Desde técnicos de sonido, iluminación, backliners, conductores, tourmanagers; y así podría seguir mencionando un sinfín de puestos de trabajo que hacen que el espectáculo salga adelante. ¿De qué manera han visto afectado su trabajo debido a la cancelación de conciertos y espectáculos por el COVID-19? La cruda realidad muestra que, aunque a priori parezca un trabajo atractivo, las crews suelen ser trabajadores a cuenta propia o autónomos. Esto hace que, en el momento en el que no hay shows, automáticamente desaparecen los ingresos. Y aunque se pueden beneficiar de las ayudas a autónomos durante el estado de alarma, cuando terminen y se retiren, no podrán ejercer su profesión. No hay que olvidar que los eventos van a ser los últimos en volver a celebrarse. Además, las iniciativas planteadas desde el Gobierno van en su gran totalidad a artistas o empresas culturales, pero no llegan a estas personas, que suelen ser el pilar de todo. Las medidas planteadas desde el Ministerio para paliar la situación del sector cultural, ¿son suficientes? Para saber si son suficientes, primero tendríamos que tener una idea aproximada de qué planes hay para los próximos meses. Actualmente, solo se ve una densa nube de polvo por delante. La industria cultural se ha puesto manos a la obra, y está innovando más que nunca con nuevas soluciones para poder realizar eventos. Por tanto, necesitamos mucho más el apoyo para llevar a cabo esas propuestas y seguir trabajando que las ayudas, realmente. Entonces, sin subsidio, ¿qué opciones para mantener su estabilidad económica hasta que todo esto pase tienen los miembros de las crews? Solo hay una herramienta ahora mismo que, además, se puede extender a todas las personas que se encuentran en una situación precaria. No es otra que la solidaridad entre todos, premisa de la que parten iniciativas como #NoSinMiCrew y todas las que se van proponiendo para poder echar una mano. La época estival es en la que hay más trabajo en este sector, debido al amplio número de conciertos y festivales que se celebran. ¿Cuáles están siendo las soluciones en vista de no poder recuperar la normalidad, más o menos, hasta septiembre u octubre? La desolación ante el constante aplazamiento de los festivales para el gremio es total. Estamos hablando de eventos que dan trabajo a miles de personas, y lo peor es que no hay una fecha de retorno en la que poder encauzar las fuerzas. Por ende, seguimos sin medidas para poder augurar una vuelta a la “normalidad”. Sé que nadie tiene una bola de cristal que le diga cuándo todo esto podrá recuperarse, pero insistimos en que las instituciones deberían de dejar que nosotros, los profesionales del sector, les ayudemos a diseñar una manera segura para poder seguir adelante. Seguir dando cultura y experiencias al público, y que se pueda disfrutar con total seguridad de la música.
Oso panda, Lendakaris Muertos (2015)
¿Hasta qué punto han llegado las pérdidas de las productoras tras tres meses en los que se han producido más de 30.000 cancelaciones de eventos? Las pérdidas son incalculables, incluso tendríamos que remitirnos a cuánto ha dejado de ingresar en arcas el Estado ante estas cancelaciones para darnos cuenta de la magnitud. Pero bueno, contra estas primeras cancelaciones poco se podía hacer. La seguridad es lo primero, y hemos de ser capaces de mirar al futuro desde ya, para dar soluciones y que la bola de nieve no ruede más de lo necesario. Además, por nuestra parte no nos planteamos prescindir de nuestros artistas o trabajadores para reducir las pérdidas. A distancia, seguimos todos involucrados en Panda Artist. Obviamente, es una situación devastadora para todos los que forman parte del mundo de la cultura. Pero, ¿lo tienen un poco mejor los artistas que las crews o se encuentran en el mismo punto? A todos nos ha afectado de una u otra manera. Creo que la situación puede agravarse según las personas, no las profesiones. Es decir, habrá artistas que tengan más facilidades para llegar a sus fans directamente y comunicar; ya sea para enseñar su último trabajo, vender merch o, en nuestro caso, artistas implicados en nuestro proyecto solidario. Pero insisto, todos estamos en el mismo punto y todos hemos de ayudarnos. Y atendiendo también a las situación de las salas de conciertos, ¿se han dado casos en los que la gravedad de la situación les haya obligado a algunas a echar el cierre? Seguramente nos encontraremos con más de una sala que no pueda reabrir sus puertas tras el estado de alarma. Medidas como las reducciones de aforo hacen inviable económicamente el poder abrir sus puertas; ya que, en muchas ocasiones, los costes de subir las persianas son superiores a los posibles ingresos aun llenando ese aforo limitado. #NOSINMICREW Y LA FUERZA DEL CODO A CODO Las consecuencias psicológicas de la crisis sanitaria están siendo terribles a todos los niveles. ¿Cómo incide en el ánimo saber que el sector cultural, además de todo lo que ha perdido y pierde, será el último en poder recuperarse? La agenda que tenemos por delante es vacía y triste, y el mayor desasosiego lo está produciendo la incerteza. Hace un mes, se hablaba de poder volver en septiembre, y sin embargo, todos los festivales y eventos fueron quedando aplazados a octubre. Y las últimas noticias de las que disponemos nos muestran que ya no es octubre, sino directamente 2021. Todas las productoras están preocupadas por su principal pilar, que son las personas. Y me imagino un panorama en el que, cuando salgamos todos de esto, no hayan profesionales del sector (los pertenecientes a las crews) porque se han buscado la vida en otros trabajos. Y es lógico que debido a la invisibilización y la dejadez en cuanto a soporte y ayuda, se saquen las castañas del fuego para salir adelante. ¿Cómo surge #NoSinMiCrew y cómo funciona esta iniciativa? #NoSinMiCrew surge después de ver el vacío existencial en el que vive la cultura y, sobre todo, los trabajadores que quedan desangelados e invisibles para las medidas propuestas para este sector. En principio, surgió como una manera de ayudar a las crews por medio de bonos solidarios cuyo importe iba al 100% destinado para ellas. Más adelante tuvimos la idea de sumar otro bono que, además de ayudar, invita a consumir cultura ahora para disfrutarla el día que se puedan realizar eventos. Los resultados iniciales están siendo muy esperanzadores, y esperamos que haya mucha gente más que se siga sumando. ¿Están pensando en más opciones como ésta para hacer frente a la situación en vista de que se alargue bastante más tiempo? No dejamos de presentar propuestas a los ayuntamientos para que no cancelen los eventos de este verano. Muchas de ellas las vamos haciendo públicas en nuestro canal de YouTube, en el que también tenemos el vídeo de #NoSinMiCrew para que pueda servir de punto de partida a terceros que quieran desarrollar nuevas ideas y afrontar esta situación. Algunas de las opciones que planteamos son escenarios móviles, eventos con un respeto estricto de las medidas de seguridad y distanciamiento, consumo y venta responsable, y más que se nos vayan ocurriendo estas semanas. Hay muchos proyectos en mente, porque una de las cosas que sabíamos desde que esto empezó es que hay que innovar. El modelo de evento que conocíamos no podrá existir, de momento, y no podemos quedarnos sentados a esperar a que nos digan cómo se va a hacer. Queremos ayudar siendo parte de la solución.
Love of Lesbian y la iniciativa #SomosCrew
Hemos podido ver cómo muchos artistas están ofreciendo su apoyo a la idea a través de promoción en RRSS o iniciativas propias. ¿Cómo de importante es que ofrezcan su imagen e influencia para impulsar #NoSinMiCrew? Creo que el elemento indispensable de todo esto es compartir la idea, tanto de parte de los artistas por su manera de comunicarse con sus seguidores y con el público en general como de parte de todo aquel que vea la iniciativa y le parezca interesante. Probablemente haya gente que no puede afrontar el ayudar con un bono solidario, pero ya solo compartiendo y consiguiendo que el mensaje llegue a otra persona que sí pueda, ya estará colaborando. Y obviamente, lo agradecemos igual y nos produce la misma alegría. ¿Y AHORA, QUÉ? ¿Cómo será para artistas, crews, productoras y salas la “nueva normalidad” de la que tanto se habla? Espero con ansias saber de qué se trata esa “nueva normalidad” de la que nos hablan, porque a día de hoy no sabemos qué medidas se tomarán con el ocio en general. Todavía nos queda un poco para poder visualizar esto, pero tenemos claro que lo más importante aquí es trabajar y disfrutar, ante todo, seguros. ¿Temen una reducción considerable de público consecuencia de la desconfianza y el miedo a contagiarse? Eso dependerá, básicamente, de cómo de seguro se sienta el público con las medidas propuestas. Hemos de diseñar juntos modelos de convivencia respetuosa en ambientes multitudinarios, y eso empieza por la educación individual de las personas en lo que será la “nueva normalidad”. Aunque debemos empezar ahora para que sea más fácil llegar al 2021 cómodos y seguros en eventos de este tipo. ¿Cabe algo de esperanza para el futuro del mundo de la música en directo? Esperanza, toda. Porque, si algo ha probado la cultura durante toda su historia, es ser una superviviente nata. Supervivencia, esperanza y muchas dosis de solidaridad. Hoy más que nunca.
Vídeo promocional de la iniciativa #NoSinMiCrew

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