“Hungla” o cómo todas las piezas vuelven a encajar

El MC murciano Piezas (por Nacho Murcia Fotografía)

Piezas es bueno. Es bueno, y lo sabe, como también sabía que le echábamos de menos y que esperábamos ansiosos nuevas bombas. He leído por ahí que se había pasado año y medio “en la sombra” tras el lanzamiento del álbum Panorámica, algo que, sinceramente, no comparto. No creo que el de Murcia haya estado en la oscuridad sino, por el contrario, en un ambiente lleno de luz. Ha estado maquinando, creando, jugando con las sílabas y las hipérboles para parir un tema que acallase aquellas voces que le reclamaban, que le pedían que diese la cara. El pasado viernes soltó la bomba, y el mundo se derrumbó bajo sus pies.

José Javier Sánchez Meroño es igual de bueno, un hombre familiar que dispara con su discurso cuando coge el micrófono y dirige el recital. Este freestyler y MC murciano es considerado como uno de los mejores de la época y un referente dentro del mundillo. Dentro de las batallas, su andadura comienza en la Red Bull regional de Madrid de 2007, en la que llegó a la final tras derrotar a Kid Masta en octavos, Arkade en cuartos y a SNK en semifinales. Obtuvo su pase a la Nacional ese mismo año, quedando tercero por detrás de JandJ. En 2008 fue directamente a la Nacional y aterrizó en la Internacional, pasando a cuartos y enfrentándose a Vendetta Mcklopedia, uno de los mejores freestylers del mundo. Su batalla se considera de las más épicas que se han vivido en dicha competición. En 2009, tras una última Internacional, deja las competiciones de lado para dedicarse a escribir y a seguir grabando música en estudio.

Batalla entre los MC´s Vendetta y Piezas en la Red Bull Internacional (México, 2008)

Siempre mano a mano con el gran DJ y productor Jayder, Piezas es una de las voces más representativas del colectivo artístico Murcia Finest. Éste, que nació a partir de un concierto sin pensamientos de ir más allá; se ha convertido en un sello, en una marca reconocida y respetada por todos los amantes del rap. Algunos de los artistas dentro del grupo, como Jaro Cristo y Sin-H o J Higgz, han ido haciéndose cada vez más grandes en el panorama musical con sus últimos lanzamientos, dándole un lavado de cara con un concepto muy distinto al que acostumbra y letras que, aunque sirven igualmente como una declaración de intenciones y una reafirmación de la presencia de los MC´s, también son desahogo y muestra de todos esos miedos que les acechan.

Los de Murcia Finest tienen una línea muy característica: son oscuros y agresivos, con ellos mismos sobre todo; y, aunque parezca mentira, eso les hace triunfar. Es música para el enfado y la rabia por estar en un mundo que no les comprende y del que parece que no pueden escapar, y cuando no hay salida y el invierno se hace eterno, ellos buscan calor a través de las rimas. Sobre todo me gustaría recomendar el disco de Jaro Cristo y Sin-H The Boys Of Void (producido también por Jayder y con una única colaboración con hippymigué), porque me parece una muy buena representación de todo lo anterior. Aunque advierto que es muy complicado escucharlo sin ponerse a llorar apretando los puños y la mandíbula.

Insha´Allah, de Jaro Cristo y Sin-H (The Boys Of Void, 2020)

Volviendo a Piezas, cabe decir que sus composiciones llevan en la escena desde que en 2006 sacó 750 la Nueva Era, su primera maqueta con influencias del rock y del metal como Marilyn Manson o Korn. En 2008 publica Dentelladas y en 2011 Mal Ejemplo, trabajos que muestran toda la frescura y a la vez toda la crudeza que el ser humano guarda dentro de sí. Nunca ha sido un rapero que se ha limitado a tirar cuatro beefs típicos a su oponente para ganarse el aplauso fácil. Lo suyo es pasión y respeto por las letras, amor a la palabra y consecuencia con sus principios.

En 2015 publica Melancholia, que supuso un punto de inflexión en su música. Piezas profundiza en sus emociones y se escucha a sí mismo. “Déjalo que sangre, déjalo que salga” reza en Autodestrucción, uno de los temas del disco, abriéndose en canal y desnudándose ante la audiencia. Además, Melancholia consigue crear una sensación de vacío en cada uno de nosotros que nos transporta al silencio que muchas veces necesitamos experimentar para también ser capaces de escucharnos. Que el miedo entre, nos destroce, sepamos cómo funciona y encontremos algo de confort en él. Y todo ello regado con la increíble producción de Jayder y el aura que consigue crear a través de sus beats, así como colaboraciones de alto caché con Toteking o Dheformer, entre otros.

Videoclip del tema Huir o Morir (Melancholia, 2015)

En 2019, Piezas trae la que se considera por muchos su consolidación dentro de la escena y la continuidad de su propia introspección. Panorámica es el primer álbum dentro de la trilogía Acantilado, y consta de diez cortes en las que aparecen feats con Sin-H, Jaro Desperdizio o Dae Lacruzz. Nuevamente producido por Jayder, es un disco realmente personal que puede resultar algo denso por la infinidad de metáforas y de complejos mecanismos que utiliza la dupla murciana para apuñalar de forma certera a los demonios nacidos en Melancholia. Todo está minuciosamente pensado, incluso la elección de la portada del álbum, en la que aparece la criatura de la mitología griega Medusa.

El símil es fácilmente deducible: la historia de la mujer con el cabello de serpientes y la métrica de Piezas suponen el deseo de querer matar a esos miedos internos. A su vez, me gustaría contar una anécdota de la que se habló en un encuentro de Twitch que hicieron Piezas y Jayder y que demuestra toda la magia que hay escondida en este álbum. Cada estrofa de la base es diferente entre sí, no hay ninguna que se repita en cinco minutos de canción. Podría ser una metáfora perfecta del Infierno de la Divina Comedia; cada círculo es diferente, no hay ninguno que se parezca entre sí. El que escucha el álbum se introduce en ellos, pero no pasa de largo. Los explora, le dejan huella, hasta llegar al noveno círculo (o décimo en este caso) y encontrar la redención.

La canción comienza con sonidos de sirenas como una señal de alerta para lo que está por venir. Piezas lo deja claro desde el principio, él es artista “por el afán de decir más y no de que le vistan grandes firmas”. Una referencia a la comercialización del arte y su explotación como un producto más, y a una sociedad en la que el contenedor se ha vuelto mucho más importante, y se prioriza ante el contenido. También guarda una bala en la recámara para la despersonalización que sufre la música. Sin embargo, no lo hace a modo de reclamo de la propiedad intelectual, ya que el rap es mucho mejor cuando se comparte. Simplemente pide una cierta consideración hacia el trabajo de los artistas que en la mayoría de ocasiones queda subyugado al número de ventas y a las críticas totalmente subjetivas de terceros. Pide que no “cobre más el que opina sobre el cuadro que el que lo pinta”.

Pero a pesar de todo este estallido de soberbia, el de Murcia recuerda que no solo tira bombas lapa hacia fuera (“Ponte el official tras el nombre…un alardeo de mediocre”), sino que muchas las guarda dentro (“Me llaman el Messi del pesimismo”). El discurso de Piezas es sagaz, una bofetada en la mejilla que parece una caricia, lo que hace que duela el triple. Además, estamos hablando de una de las voces más características del colectivo y de la escena, y es palpable que no ha perdido su esencia ni su magia en este año y medio de trabajo. Sabe amoldarse perfectamente al concepto: muchas veces vale más lo afilado que esté el puñal que la fuerza de la estocada.

Piezas y Jayder en Garaje Beat Club - Crónica - C'Mon MurciaC'Mon ...
Piezas actuando en el Garaje Beat Club (por May Carrión, 2016)

El interludio es una reiminiscencia a la clásica relación amorosa entre el hip-hop y el dinero, que siendo algo tan criticado por Murcia Finest, se usa más como una vuelta a los orígenes y la recreación del aura brooklyniana de los setenta. Cuando llega el turno de Álex Orellana se establece una nueva declaración de intenciones (“Mis influencias son todo lo que tú ignoras”), en la que reafirma su presencia dentro del panorama y escupe a los artistas que solo tienen presente el interés y los números, colaborando aunque no se soporten simplemente por la caja que podrán hacer a través de esos temas. Este hecho es recurrente porque enlaza con el carácter que tiene y siempre ha tenido el grupo sureño, de colaboración y cierto hermanamiento entre sus integrantes (de hecho, ellos siempre se definen como un colectivo artístico “entre colegas” y no como un sello o una productora).

Orellana se muestra a sí mismo como un rapero competente dentro de la escena, pero también como un miembro más, que defiende a los suyos con uñas y dientes (“La calidad es nuestra insignia”). Su discurso nada entre el individualismo del rap estándar y el colaboracionismo del más auténtico, con una tonalidad muy característica, apática pero de forma elegante. Y la cadencia no permite ningún tipo de oposición: amor para el que no vende sus principios al mejor postor y una advertencia para aquellos que han hecho del rap un mero modelo de negocio (“Traigo el alma de esos wack rappers como ofrenda”). Hungla se desvanece en los últimos minutos absurdamente sensual, como apareció en nuestro sistema auditivo. Te deja con dolor aunque los golpes no lleven tu nombre, con la lección bien aprendida y con los dientes largos esperando un nuevo asalto.

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Álex Orellana en concierto (por Alfonso Durán)

Piezas es bueno. Es bueno y lo sabe. Te hace conocer los sentimientos más dantescos (tanto los suyos como los tuyos), se desnuda ante ti y te deja entrar en su interior y permanecer los tres minutos que pueda durar una canción. Pero también es capaz de defenderse cuando lo cree necesario, y antes de que alguien profundice como para herirle, él preparó sus mejores armas de combate. Su versatilidad es bien conocida porque ya la demostró en su etapa de freestyler pero, además, ha sabido cambiar su música a medida que cambiaba él mismo. No hay ningún momento de la carrera de Piezas en el que algo no encaje, que esté fuera de lugar. Y Hungla no iba a ser menos, el single que tanto esperábamos nos ha traído una nueva forma de hacer rap, en la que se sigue lanzando beef pero de un modo vírico, porque se mete dentro de ti sin previo aviso y va destruyéndote poco a poco. Los chicos de Murcia Finest se coronan así como los reyes absolutos de la escena, que en tiempos tan convulsos necesitaba algo de aire fresco.

Queríamos aire y hemos recibido un auténtico huracán. Precisábamos de algo salvaje y hemos acabado dentro de la jungla de la métrica. Y ahora en esta “nueva normalidad” nos tocará estar atentos, porque a juzgar por las interacciones de los MC´s murcianos en sus diferentes redes sociales y plataformas, viene más tempestad tras esta sugerente calma.

Y será bueno. Y lo sabemos todos.

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