[REVIEW] ‘TICKETS TO MY DOWNFALL’: el ansiado cambio de estilo de Machine Gun Kelly

Algunos conoceréis a Machine Gun Kelly por su rencilla con Eminem, otros por el éxito de su cuarto álbum Hotel Diablo o por alguno de sus trabajos como actor. Quizá hasta los más cotillas le conozcáis por ser el actual novio de Megan Fox. Pero algunos le recordamos por su aparición en aquel Alone de Sleeping With Sirens.

Si pertenecéis a este último grupo vais a estar muy contentos con su último lanzamiento: Tickets To My Downfall. En el que es su quinto álbum, Colson Baker cambia los beats por riffs, pasando del rap a  un pop punk que recuerda a los 2000. Aun así no se priva de sus características canciones de fiesta o de colaborar con otros raperos.

Empieza con title track, que le da el nombre al álbum y nos introduce en este sonido más pop punk e incluso algo emo que recuerda a grupos como All Time Low, y es que gran parte del álbum está co-escrito no solo por Travis Barker (batería de Blink-182) si no también por Dark Waves, conocido también como Nick Long, quien le dio ese sonido tan característico a aquel Last Young Renegade.

Enseguida volvemos a lo que estamos acostumbrados por parte de MGK con esta canción tan pop y fiestera que es kiss kiss. No va más allá de beber y fumar para relajarse un rato y es la menos novedosa de todo el álbum. Drunk face sigue en esa misma línea pero dándose un aire a Feeling This en la outro. 

Bloody Valentine fue el primer single de TTMD y la razón para emocionarse con el cambio de género. Con un vídeo musical que acumula ya más de 40M de visitas no es una exageración decir que ha sido todo un éxito tanto entre sus leales fans con aquellos que le han dado una oportunidad en su nueva aventura. Tiene todos los elementos de cualquier himno que pudiera haber lanzado Blink-182 en los 2000, incluso la exagerada pronunciación de ‘head’ como ‘yead’ que quizás haya añadido como un guiño al batería y productor. Son esos pequeños detalles que demuestran el esfuerzo puesto en representar este nuevo estilo como se merece y que dejan claro que el sonido de TTMD no es un capricho de MGK si no su carta de amor a un género del cual muchos ansiamos un comeback.

En Forget Me Too nos trae el collab que todos esperábamos. Tras años de amistad (y algún que otro rumor de algo más) finalmente MGK y Halsey se unen en un tema rápido y desenfadado. Usando a la perfección el contraste entre ambas voces Forget Me Too pide borrón y cuenta nueva para empezar con buen pie, haciendo referencia a su nueva novia Megan Fox. Y si parece que lo ha conseguido en su relación, también lo ha conseguido musicalmente. Aún así, regresamos un poco al pasado en all i know con Trippie Red (quien ya había aparecido en Candy), volviendo al hip hop que seguro los fans de Hotel Diablo aprecian.

A mitad del álbum nos llega lonely, sin duda la más emocional de todas. Con un sonido esta vez más parecido a Simple Plan o Mayday Parade, nos olvidamos del pop punk para dar paso a un emo rock que acompaña el sentimiento de angustia de la canción. Nos habla de echar de menos a su padre y tía, dejando atrás las letras sobre ligar, beber y salir de fiesta para demostrarnos que también sabe dejarnos con lágrimas en los ojos y el corazón en el puño.

En seguida nos saca de ese estado de ánimo y nos hace olvidar que estábamos a punto de llorar con la rápida y breve WWIII, que sirve de puerta a la segunda parte del CD.

Kevin and barracuda es el primer interlude, donde escuchamos una conversación entre Colson y Pete Davidson en la que hablan sobre aliens y cuáles serían sus nombres si ellos lo fueran, actuando de introducción a Concert for aliens. Si la hubiera escuchado fuera de contexto, sin saber quien la escribe o produce, mi primer instinto hubiera sido llamarla una directa copia de cualquier canción de Enema Of The State (que curiosamente también incluye una con temática alienígena). Concert for aliens no deja de ser un entretenido tema, pero la falta de originalidad o algún toque recuerde a MGK la hace bastante plana.

El tercer single, my ex’s best friend, llega justo después y es sin duda de lo mejor que suena en el álbum. Una vez más blackbear nos demuestra (tras haberlo hecho previamente en Monsters de All Time Low) que sabe cómo introducir elementos clásicos del hip hop en una canción con todos los elementos clásicos del pop punk de manera impecable, guiando a MGK a un temazo que sin duda acabará en varios de nuestros playlists.

Jawbreaker pasa sin pena ni gloria, pero no deja de ser asquerosamente pegadiza como todos esos caramelos a los que hace referencia. Iann Dior trae de vuelta el hip hop pero no priva a nothing inside de ser la canción de emo rock que merece una letra que podría ser sacada del Tell All Your Friends de Taking Back Sunday.

Banyan tree es el segundo interlude, dándonos un vistazo a la relación de Colson y Megan que tantas veces es protagonista en el álbum y marca el tono del final del álbum.

Tickets To My Downfall termina tocándonos la fibra sensible. Con la cantidad justa de acompañamiento a la más sincera voz de MGK, play this when i’m gone nos presenta una carta a su hija, Casie, a la cual le escribe para ‘no arrepentirse cuando llegue su momento’.


Siendo sinceros, si este álbum llevara el nombre de cualquiera de los grupos que claramente lo han inspirado, lo calificaría como simplón e incluso mediocre. Sin embargo, el desafío que representa para alguien con la fama de Machine Gun Kelly poner a un lado el hip hop y el rap por el que se le conoce para abrirse a su lado más rockero me hace verlo con otros ojos. La mezcla entre el sonido que esperamos de él y el sonido que quería mostrarnos, la perfecta transición de uno al otro canción a canción y, sin duda, la ayuda de las manos de Travis Barker, lo convierten en una buena introducción ese estilo del que tantos ídolos y amigos de Colson Baker forman parte. Al fin y al cabo, Tickets To My Downfall es, por encima de todo, un homenaje al pop punk y emo-rock.


Por cierto, si os esperabais algo más rockero aún, os recomiendo escuchar la version SOLD OUT Deluxe que incluye dos de mis favoritas, can’t look back y bodybag con Bert McCracken y YUNGBLUD, y un cover de Misery Business que no tiene desperdicio.

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