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[Especial] Yiuliusly y la ¿música?

Ocurría un hecho curioso con la producción teatral del literato gallego Ramón María del Valle-Inclán en las primeras décadas del siglo pasado. Sus acotaciones (instrucciones escritas por el autor sobre la representación de su texto) llenas de poesía, sus espacios imposibles y lo retorcido de sus personajes hicieron surgir un debate que inundó la sociedad literaria de la época: «¿Esto que hace Valle es teatro?«

La sacudida que el gallego le pegó a la escena dramática fue de tales dimensiones que llegaron incluso a negarle la mayor. ¿Cómo iba a ser teatro una obra tan alejado de lo común? Teatro eran las obras de tres actos con introducción, nudo y desenlace, uno o dos espacios y lenguaje claro para todo el mundo. Pues no. Valle-Inclán agarró todos y cada uno de los límites que encorsetaban a su amada dramaturgia y los empujó mediante romper las estructuras, imaginar personajes inimaginables, jugar con las acotaciones o confeccionar palabras como mojiganga, carcunda o su ya insigne esperpento. Obviamente, Valle-Inclán hacía teatro y la dramaturgia española ni murió, ni se rompió ni ningún verbo apocalíptico que tú, querido lector, puedas imaginar. Lo único que pasó fue que la cultura teatral se expandió un poco por donde Valle empujaba. Jugar con los límites resultó ser positivo. Como siempre.

Don Ramón María del Valle-Inclán.

Pues bien, hará cosa de un par de meses un pajarillo de largo pelaje me pasó una canción con título Papaya de un o una artista (desconozco, de verdad, su género) llamado Yiuliusly que… bueno, voy a necesitar que la escuches primero, por favor, amigo lector:

Irremediablemente, pensé en la gran cantidad de gente que, como ocurrió con el teatro de Valle-Inclán, se llenaría inmediatamente la boca con la sentencia lapidaria de «ESTO NO ES MÚSICA». Cuidado, no pretendo invalidar por completo tal afirmación. Entiendo a la perfección que alguien, tras escuchar estos 3 minutos con 38 segundos de amalgama de a penas dos acordes machacones, una base rítmica que aparece y desaparece, una melodía solo presente en una palabra y una ¿descripción?, ¿texto científico?, ¿receta? de una papaya, literalmente, hablada; tenga, al menos, ciertas dudas con asegurar que eso es música. Pero analicemos Papaya y lo que implica con cierta perspectiva…

Papaya es novedosa, sin duda. Y, como digo, sería entendible soltar un «esto ¿¡qué va a ser música!?» al 25º «popular» pero (comparación posiblemente dolorosa a continuación), de la misma manera que Valle-Inclán estrujó y retorció todos los elementos del teatro de su época, Yiuliusly trata de dar la vuelta a las propiedades de una canción estándar empujando así los límites prototípicos de lo que podemos entender como música moderna.

Por supuesto que hay propuestas que se alejan mucho más de la frontera de las canciones, véase la música contemporánea; pero esta ya no busca ampliar el concepto canción, simplemente busca superarlo. El ejercicio que Yiuliusly es mucho más interesante ya que trata de ir al centro de los elementos prototípicos de un tema y darles la vuelta o llevarlos al extremo.

La enigmática foto de perfil de instagram de Yiuliusly.

Veamos, el tema salió en 2018, cuando, debido al auge de la música urbana, era típico deshacer la melodía vocal y confundirla con un rapeado o, directamente, un recitado. Bien, pues en Papaya, eso se lleva al extremo y Yiuliusly nos planta una persona hablando de forma extremadamente neutra; la melodía queda marginada a 1 sola nota repetida 3 veces en la palabra popular. Y de paso le damos la vuelta al concepto de estribillo sencillo y corto para que sea fácil recordarlo, pues ten, 1 palabra de 1 nota. Giro de tuerca también en la temáticaEspero que estos consejos te puedan ayudar: tiene tantas propiedades que los nativos de Costa Rica y México La conocen como la fruta del árbol de la buena salud«) , en el uso del ritmo o en la propia armonía.

Yiuliusly repetiría fórmula con Aguacate (la dejo a continuación) y, de forma más leve, con Flamenco colado, esta junto a Tiramisú de Jamón (no imaginas lo bien que me lo he pasado preparando este artículo…) ensanchando lo que cabía en el concepto canción y, además, cosechando un éxito apabullante, especialmente con Papaya, que superaría las 3 millones de escuchas en Spotify.

Concluyendo ya, obviamente, de nuevo al igual que con Valle-Inclán; sí, las canciones de Yiuliusly sí son música y la música de Yiuliusly sí son canciones. La o el canaria/o no ha asesinado a la música y, por supuesto, seguirán existiendo millones de ejemplos de canciones que son canciones sin una sola opción de duda; pero no me niegues, querido lector, que la sorpresilla y la pequeña repulsión escuchando ese inicial «Espero que estos consejos te puedan ayudar» no estaría bien que se sintieran con más productos. Así que, Yiuliusly o cualquier artista lo suficientemente valiente, toma coraje y ofrécenos de nuevo esas sorpresilla y repulsión. Atrévete a empujar los límites; que, por una última vez, como con Valle-Inclán, siempre resulta ser positivo.

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