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[Crónica] Perdiendo la corriente con Lori Meyers

2022 empezó siendo un año de aplazamientos donde, la verdad, la música seguía viviendo dificultades a la hora de poder vivir en su directo pero por suerte no fue algo eterno, al contrario.

El pasado 19 de este mismo mes pude volver a vivir un concierto de la forma más “normal” posible dentro de la pandemia que nos ha llenado estos dos últimos años junto a mi dupla de confianza, Esther (creando magia fotográfica) y en una sala que me ha dado miles de recuerdos inconmensurables: la Sala Barts de la mano del Guitar BCN. ¿A quienes fuimos a ver y a disfrutar?

Ellos no siguen modas ni caminos nada más que el suyo propio, llevan más de 20 años creando a partir de encontrar las palabras que nacían de su alma junto a notas que sus sentidos más sensibles creaban sin ellos darse cuenta. Lori Meyers llenaron la Sala Barts de una manera impresionante, haciendo temblar Barcelona durante dos horas de música tan pura y plasmada en ellos que fue imposible no sentirla entrar en nuestros cuerpos y darlo todo. ¿Cómo fue vivirles?

Antes de resolveros esta duda no puedo no mencionar a la gran telonera que tuvieron, Kora acompañada de Bea Roid a los sintetitzadores y acusticidad de la música. Fue un descubrimiento que me dejó una sensación muy nueva por los sonidos que presentó en su directo. Ambientales con una unión eléctrica, mezclando toques de aire con puntos álgidos de instrumentos como la trompeta y con ello mostrando una variedad creativa muy sugerente con canciones que llamaban más a la música y otras que mostraban más la profundidad de su voz y su mensaje. Una voz joven, del momento, capaz de crear notas que dejaban imposible la opción de no escucharla junto a una mezcla de beats novedosos y muy de artistas que lo rompen actualmente. Puro siglo 21.

Uno de los elementos que me hizo querer conocer y descubrir más a Kora fueron sus letras, la capacidad de transmitir tanta melancolía siendo tan joven a la vez, personalidad en todos los sentidos. Uno de los elementos que me hizo también ver como detrás de este directo había un cuidado excepcional fue la combinación entre Kora y Bea Roid a niveles de estilismo y todo; ella yendo toda de negro y él de blanco, siendo ella la gravedad de la música (uno de los elementos con los que también no pude dejar de relacionarla con una de las artistas del momento a quien también se le caracteriza este hecho, Alice Wonder) con sus letras y voz y él la claridad con los beats y el aire rompedor con instrumentos como la trompeta. Y obviamente, detrás de todo se notaba el cariño y la amistad que les unía por las miradas que cruzaban entre ellos, mostrando así que la música es sinónimo de cariño, respeto y admiración mutua.

Si os tuviese que ser sincera no encasillaría a Kora en un género musical concreto por la variedad que presentó: con toques de Jazz, rock eléctrico hasta de bossa nova con momentos que me recordaron sobre todo a John Mayer por la soledad que transmitía de ella con su guitarra. Fue muy fácil de que captase la mirada y la mente de todos los que formábamos el público de la Sala Barts en esa tarde, la verdad.

¿Cómo poder resumir lo que nos transmitió Kora, acompañada de Bea Roid, en la Sala Barts? Nos encontramos con una mirada joven junto a una voz que dió de que hablar, creando una historia detrás de su carisma.  Con los ojos cerrados y con la voz clara para transmitir aquello que quería hacernos llegar, una joven autodidacta que abrió el telón a Lori Meyers y de quien estoy segura que no será la última vez que os hablaré de ella porque, creedme, va a dar de que hablar.

Finalizó Kora, el telón cayó y los nervios crecían por la espera y el ansia de poder vivirles a ellos: a Noni, Alejandro y a Alfredo.

¿Cómo empezó el concierto? La banda vino para presentar su último álbum, Espacios Infinitos, pero aún con este motivo no pudieron dejar atrás temazos que llenan su carrera como los que os voy a ir contando:

Presente fue el primer tema del concierto, abriendo la caja de sorpresas de la noche y creando silbidos y gritos del público por el éxtasis que estaban sintiendo y solo era el primer tema de veintidós canciones que iban a hacer temblar el suelo de la Sala Barts. Acompañados de elementos visuales como una pantalla digital, ayudaron con ello a crear un ambiente perfecto en cada una de las canciones. Creo que el primer tema fue una declaración de intenciones perfecta del grupo: tenemos que disfrutar del momento, del presente y con Lori Meyers es imposible no hacerlo.

La conexión que se podía notar entre el grupo y su público era impresionante, Noni es un cabeza de grupo con una fuerza y control del momento única y con la que demuestra el porqué Lori Meyers llevan más de 20 años encima de los escenarios. Luces de Neón fue la continuación a ese Presente con la que nos llevaría a una canción muy actual, Fatiga Pandémica. Un tema que todos sentimos cerca por la realidad de esa añoranza que todos sentimos al no poder vivir lo que era nuestra vida antes de toda esta locura llamada Covid. El poder vivir la noche sin límites y sin preocupaciones, Lori Meyers en este tema de su último trabajo muestra la humanidad que les caracteriza desde siempre, algo que no han perdido y dudo mucho que pierdan. 

La melancolía entró a escena con No hay Excusa, mostrándonos una acusticidad acompañada de la voz de Noni con la que era imposible no sentir la piel de gallina. Melancolía en vida de la mano de una noche en la que solo podías enloquecer y crecer. En el Espejo siguió de la mano este concierto y con ello viví un reflejo que me dejó por un segundo sin aliento; ver a Noni con una pandereta y haciendo coros rasgados sentí por un segundo que estaba viviendo el aliento de Liam Gallagher. Puede parecer una comparación fuerte pero el directo que presentaron me dio una energía tan vibrante que sentí un viaje musical impensable. Alejandro fue quien dio la voz principal al tema, dándonos a conocer más sobre su talento y sobre cómo cada uno de ellos respira este arte.

Planilandia abrió la veda de temas, o mejor dicho, himnos de la banda. No os mentiré, para mí era una de las canciones que más ansia tenia de vivir en directo suyas por la composición que presenta y el alma que transmite con tan solo escucharla. ¿Cómo me sentí? Como si me hubiesen inyectado en el alma cien años de vida y de fuerza.  Inseguridades, complejos, humanidad con la que el público siguió conectado a ellos, creando un lazo irrompible.

Luciérnagas y Mariposas y Tokio Ya No Nos Quiere son dos temas creados para cantarle a ese “tú” y el cómo ha cambiado tu vida a mejor. Hacernos ver como una persona puede llegar a revolucionar tu vida y dejarla patas arriba sin tu darte cuenta, eso es algo impresionante y un elemento que solo puede sentir y experimentar el ser humano y pocas veces lo sabemos valorar. Lori Meyers con estos dos temas crean la visión perfecta de cómo el amor puede dejarte sin aliento en el momento menos esperado de tu existencia.

Primaveras me sorprendió porque era de los temas que menos conocía del grupo y fue con el que Noni mostró su gran capacidad de narrador, embelesándonos mientras le escuchábamos y le sentíamos. La musicalidad que presentó este tema me dio las mismas sensaciones que el último álbum de Rufus T.Firefly, el Largo Mañana, algo que puede no sorprender por la gran relación que hay entre los grupos como por ejemplo el propio Miguel, bajista tanto de Rufus T.Firefly como de Lori Meyers. Con Siempre Brilla El Sol la locura se estableció entre la gente, desde que sonaron las primeras notas de la canción el público lo dio absolutamente todo sintiendo ese viaje espacial al que nos estábamos adentrando.

Noni era incapaz de dejar de sonreír, fluyendo con todos los asistentes del momento y sintiendo las siguientes palabras:

“Barcelona brilla”.

Zona de Confort dio el toque funk / rock de la noche con un solo de batería que marcó un cuerpo acústico inigualable. Una expresividad incansable del grupo junto al hecho de hacer que todas las cabezas del momento no dejasen de moverse de arriba abajo, sintiendo cada nota erizando su piel y su mente. Alejandro en este tema me dejó sin palabras por la libertad que sentía a la hora de crear notas, viendo a la vez como la guitarra es una parte más de él, no algo externo, al contrario. Seres de Luz marcó momentos eclesiásticos donde Noni parecía caído del cielo pero a la vez fue imposible para mí no dedicarle este tema a mi compañera del concierto, quien para mí siempre será un ser de luz como es Esther, creadora de instantes fotográficos que reflejan a la perfección lo que se pudo vivir en el bolo. Noni se marcó en este tema una masterclass de creación por las mezclas que se presentó a hacer con su Korg en directo. Tuve la suerte de tenerlo a pocos metros de mí y verle crear en vivo y directo es una maravilla.

Hacerte Volar fue una canción con la que miré por unos segundos al público y sentí un mensaje claro: el público estaba soñando mientras vibraba con los temas de Lori Meyers, la vida que había en cada mirada de ellos y ellas era la demostración de ello. La Sala Barts respiraba alma. Después de emocionarnos volvimos al pasado con Punk, recordando el tiempo pasado, ese que era mejor y viendo como el pelo de Noni volaba al ritmo de su propia magia.  Reivindicación en forma de música, se ha perdido la realidad y ahora estamos viviendo una ficción llamada vida. Lo que nos hacía sentir realmente vivos ya no existe.

Si tuviese que decir un momento culmen del concierto fue cuando empezaron a sonar las primeras notas de Emborracharme. El HIMNO de Lori Meyers sin duda alguna. El suelo vibraba de los saltos y de la fuerza vocal del público al darlo todo con la canción, demostrando que Barcelona tenía demasiadas ganas de que Lori Meyers viniesen para poder emborracharse de su música. Noni se quedó embobado al mirar la ilusión y la fuerza del público con la canción, notando a la vez la unión que les forma con su gente. Gran salto final, haciendo creer que era lo último de la noche pero creedme… no lo fue.

Viento Del Norte mostró la eterna juventud del grupo con Noni al piano, creando corazones encogidos que seguirían estándolo con Mis Fantasmas. La música y la letra se hicieron uno de la forma más emocional posible conocida, habida y por haber. Esa realidad donde nuestros fantasmas siempre están ahí, aquellos que nos rompen por la noche cuando menos lo esperamos pero con los que recordamos algo por encima de todo; somos humanos. En medio de tanta emoción Noni felicitó a Alejandro por su reciente paternidad, y aquí nos unimos a ello (porque siempre hay que celebrar lo bonito de la vida dentro de tanta oscuridad).

El Tiempo Pasará me dio alas y aires de Daft Punk en la base musical que viví junto a una forma impresionante por parte del grupo de reptar por el alma de cada asistente del concierto, demostrando que cada persona que estaba ahí viviría a Lori Meyers una y otra vez.  Con ¿Aha Han Vuelto? Vivimos una psicodelia final del bolo, con un mensaje claro: si estás aquí vive y olvídate de los problemas por un instante, te lo mereces. Y, personalmente, yo lo hice.

Se empezaba a acercar el final, mostrando como el sudor que rodeaba la piel de cada uno de los componentes de Lori Meyers era la perfecta metáfora de como la música les rodeaba por cada poro de ellos. Mi Realidad nos recordó que nada ni nadie nos ha de hacer dudar de nuestra verdad, con Un Último Baile volaron guitarras, micrófonos rotos y esencias de personas que estaban en el mayor de sus éxtasis. Y Alta Fidelidad fue el broche final, donde vivimos también la entrada de una fan que se escapó del público para poder darle un beso en la mejilla a Alfredo y con un mensaje claro de la voz de Noni:

“Barcelona, dadlo todo como si fuese la última vez.”

El punto final llegó y el público empezó a respirar después de dos horas de puro ritmo y arte de la mano de estos grandes artistas. Vivimos un culmen clave donde el aliento de cada una de las personas que formaron el público de la sala Barts en ese día llenaron el alma de Lori Meyers. Sin palabras, es el resumen que podría deciros después de sentirles y otro hecho que no puedo dejar de decir: si tenéis la oportunidad ir a vivirles porque son tan necesarios como el aire para respirar en una sociedad donde la ansiedad, el miedo y los temores son los temas principales de cada una de nuestras cabeza y, por un momento, tener descansos de tanto dolor propio nos hace demasiado bien y no nos damos cuenta de ello. Gracias Lori Meyers por darnos aire en tiempos de cólera.

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