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[Reportaje] «Tocando el cielo y sintiendo el infierno.» Arde Bogotá, creadores de emociones en Barcelona.

Vivir las primeras veces de un grupo es emocionante, el sentir como el trabajo que llevan consagrando desde hace años a sus espaldas está dándoles unos frutos muy merecidos solo te crea un sentimiento: orgullo. Ese es el orgullo que pude sentir el pasado 21 de Octubre en la Sala Apolo (1) al ver cómo Cartagena quemó Barcelona por completo.

Antonio, Dani, Jota y Pepe llevan cinco años rompiéndose el alma para crear la música que formará parte de la vida de muchos y será la creadora de la banda sonora de muchas otras futuras. En Barcelona pudimos vivirles anteriormente junto a Ocata, pero no en un concierto propio de ellos, teniendo una hora y media de puro rock emocional y eso disfrutamos en la Apolo. Las puertas de la sala se abrían a las ocho de la tarde pero ya una hora antes había gente esperando para poder tener esa tan deseada primera fila y tener la oportunidad de que Antonio les cantase a menos de un metro. Esther y yo hemos ido bastantes veces a vivir conciertos allí y, puedo asegurar al cien por cien, que hacia mucho tiempo que no veía a esta sala tan sumamente llena y presionada por los nervios y la ansiedad de vivir la música como estaba a punto de suceder. Los nervios crecían por doquier alimentándose de aquellas almas que venían a vivir La Noche como si realmente fuese la última de sus vidas. A las nueve y seis minutos las luces se apagaron, los gritos aumentaron y si, iba a pasar, iba a empezar la locura de Arde Bogotá.

Fueron entrando escalonadamente: Jota, Pepe, Dani, Pedro y al final él, el showman y director de todo, Antonio. Una de las características más propias del grupo es la sinceridad con la que transmiten el sentir la música en su cuerpo, Antonio es uno de los más lo expresa y al empezar el concierto lo estábamos viendo entrando en ese “trance”… o, podría también decir ¿el comienzo de la posesión de la música de su cuerpo? Era el comienzo de algo peligroso y muy Dangerous como fue la primera canción de la noche.

Fue impresionante el ver cómo Antonio desde la primera canción no cantaba solo, iba siempre de la mano del público desde el comienzo, teniendo una segunda voz que le seguía allí donde fuese. Dangerous es una canción muy grave donde Pepe, a quien siempre le agradeceré su amor por la música y el cariño con el que crea su toque particular con el bajo, demostró de nuevo que los cinco son esenciales para que Arde Bogotá funcione y sin Pepe, no sería lo mismo. También fue el comienzo de las miradas entre ellos, viendo como con un simple gesto son capaces de entenderse y con el que saben si se han de acercar entre ellos o cambiar una nota o semejante. Dani y Pepe con poco ya saben que hará el otro, mostrándonos como las cuerdas de Cartagena son almas gemelas unidas por el amor por la música.

El peligro estaba empezando en Barcelona para adentrarnos en un baile, un baile intenso en el que Antonio lo dijo claro:

“Habéis venido a bailar y a vivir Barcelona.”

Y con ese Cariño empezó Cariño, la segunda canción del setlist y en el que llegó el primer momento en el que sentí la piel de gallina. Este tema es muy potente y eléctrico pero el solo que hace Dani… es simplemente apoteósico. Y vivirlo en primera fila como Esther y yo pudimos, viendo como la electricidad de las cuerdas subía por sus brazos para llegar a toda su piel y el cómo nos lo transmitió…. Fue impresionante. De allí nos fuimos a Tan Alto Como Tus Dudas, una canción a la que personalmente le tengo que agradecer a este grupo que la crease por la mezcla de sentimientos que es capaz de crearte en directo. Con una tonalidad de luces suaves mezcladas entre el lila y el azul, nos adentramos en un aura que nació entre la tristeza, la duda y la calma que transmite este tema para dejarnos una imagen única:

Pepe, Pedro, Dani y Antonio junto a Jota, rodeándole con sus guitarras y bajo para unificarse al acabar el tema.

Después de tanta duda nos fuimos A Lo Oscuro porque a Esther y a mí nos gusta cagarla y eh, con todo el equipo. Aquí Antonio volvió a adjudicarse su papel de Showman dejando la guitarra en manos de Arturo, el backliner del equipo y quien mostró un trabajo único junto a Miguel en sonido y Alberto siendo quien consiguió que todo saliese perfecto. Sonbuenos tienen un equipo increíble con el que siempre cuidan a sus talentos, mostrándose como una gran familia y en la Sala Apolo todos se unieron para que esa noche fuese eterna y, creedme, lo consiguieron.

Volviendo A Lo Oscuro para mí es innegable no hablar del momentazo que vivimos en el que Antonio gritó al público: ¿A DÓNDE? Y sonó una voz al unísono gritando: ¡A LO OSCURO! Es impresionante como quien les vive en directo se desvive por ellos en todas las canciones y, en ese instante, Antonio tenia a más de mil almas rendidas a sus pies.

“Acabaréis por llevarme a lo oscuro.” Dijo el showman de Arde Bogotá para finalizar la canción pero sin antes no olvidarme de mencionar a, para mí, el protagonista innegable de este tema: Jota a la batería. La destreza y el desgaste físico que mostró en este tema fue impresionante, todo para llevarnos a esa nocturnidad clara que transmite el tema. El cuerpo acústico de Arde Bogotá está en manos de un joven batería que le da igual si acaba rompiéndose la muñeca o dejándose los dedos llenos de astillas, lo dará todo para hacer vivir al público el mejor momento de su vida y con A Lo Oscuro Jota se dejó el alma.

Tijeras fue la siguiente canción del setlist y sí, no mentiré, tenía la ilusión de que trajesen tijeras reales para tocarlas en directo (soy un poco ilusa, que le haré). El show de Arde Bogotá iba “in crecendo” y en esta canción Pepe estaba dentro de un aura de concentración impresionante. Mostraba una dureza musical única nacida de su unión con ese instrumento básico en el groove del grupo y en Tijeras nadie podía desconcentrarle porque eran uno, el bajo y él. ¿Y queréis saber como la temperatura estaba ya subiendo sin parar? Jota ya se encontraba en tirantes y sinceramente, no me sorprende porque en cada canción daba el 500% y aunque, si queridos lectores, no os lo creáis, este chico es humano.

Para presentar la siguiente canción Antonio dijo una serie de palabras con las que, personalmente, me siento muy conectada:

“Ante cualquier miedo, tened fe, confiad en vosotros y mañana lo podréis arreglar seguro.”

Millennial era el siguiente tema, una de las canciones que más me toca el alma por el mensaje y por la unión musical y de letra que han creado, siendo imposible no notar como la voz de Antonio y el solo de guitarra de Dani entran en tu piel para romperte en mil pedazos y con ello empezar a renacer de nuevo después de ese “y mañana lo arreglamos…”  (Alguna lagrimilla cayó, para que mentir) La ruptura de la voz de Antonio fue descomunal, mucha gente se quedó con la boca abierta al verle en un nivel de dominación vocal único. Y para seguir en ese punto de sorpresa, llegó El dorado.

Mamá vuelve a cruzar los dedos.

Para  mí, en esta canción se vivió uno de los momentos más emotivos de la noche al ver como todo el público se unió a ellos para unirse en una promesa: cruzando los dedos y prometiéndoles a ellos que, ya podrían pasar cinco o diez o veinte años, que Barcelona iba a querer seguir ardiendo con ellos hasta el fin de sus días. Nadie les quitaba el ojo de encima, las miradas estaba cada vez más llenas de emoción… fue impresionante. Y de esa explosión emocional, nos fuimos a un Big Bang.

En esta canción noté mucho la incorporación de Pedro, quien entró en el grupo para sustituir a Lalo (quien está centrado en el futuro segundo disco de la banda como productor) y la verdad, el talento de Pedro es descomunal. Él y Dani se pasaron todo el concierto conectando y haciendo que las guitarras se uniesen de una forma tan única que podría rozar el deseo sexual entre dos instrumentos que solo sabían atraerse entre sí. El deseo eléctrico de Arde Bogotá de la mano de dos jóvenes músicos que solo saben amar la música. 

Estábamos ya en la mitad del setlist con un tema mítico de la banda pero, lo que no esperábamos, es que se llegase a vivir un momento aún más mítico:

“Esta canción normalmente no la tenemos en el setlist pero hoy hemos querido traerla de vuelta. Fue una locura que sentimos hacer y, porque no, a ver qué os parece.”

Y después de esas palabras de Antonio empezaron a sonar los primeros acordes de Mi Carro, mostrándonos que no tienen límite alguno dentro de la música. El talento nace de quien no tiene miedo a caer en andenes donde puede existir peligro y ellos lo demostraron con esta versión de un himno nacional musical, creando una reedición de esta canción con la que demostraron que son capaces de reinventar la música. 

Y subidos al “carro” de Arde Bogotá, nos fuimos a una petición que puede parecer preciosa pero creedme, es puro dolor:

Los acordes de Quiero casarme contigo empezaron a sonar y la sensualidad empezó a rodear a la Apolo mediante la voz de Antonio junto al jefe en la sombra, Jota, cuidando cada milímetro del tema.  Y aquí, en este tema no puedo no decir esto:

Arde Bogotá, es imposible no aprender vuestros nombres.

Y de una sensualidad dolorosa nos fuimos a una más calmada, El Beso.  En ese instante a Antonio lo vi como un volcán en erupción al 600% junto a la lava que le rodeaba naciente de las guitarras de Dani y Pedro. ¿Cómo noté ese calor nacido de ellos? Por como el público estaba respondiendo, como sentían la canción y como ese “nadie nos mira” caló en muchos de ellos y de ellas, gritando como si no hubiese un mañana cada una de las partes de la letra.  Un calor impresionante para viajar a un castigo y una virtud…

Virtud y Castigo empezó y la camisa de Pepe ya estaba abierta como Camarón, sintiendo la música por cada poro de su piel y mostrando cómo era un maestro de la gravedad del bajo, quien estaba a su merced desde el primer roce de cuerdas.  Una de las canciones con las que el grupo empezó a obtener el renombre merecidísimo, el público la vivía de una manera impresionante junto a Dani con un dominio de la guitarra descomunal, desnudándola al gusto.

Ese “oooh” final con el que el público seguía hasta al acabar la canción creó en ellos unas sonrisas imborrables, mostrando que estaban en un sueño del que no se querían despertar. Antonio pidió un esfuerzo para que todos se agachasen y después saltasen como si no hubiese un mañana y, no voy a mentir diciendo esto, la sala Apolo tembló como nunca lo había hecho antes.

Antes de proseguir con el concierto Antonio quiso dedicar unas palabras a todo el equipo que estaba con ellos haciendo que esa noche pudiese ser memorable: Miguel al sonido, Sergio a las luces, Arturo como backliner, Pedro por acompañarles en esta aventura, Alberto como la conciencia que cuidaba de ellos siempre y, como no, recordando a Tonny y Claudia, quienes siempre estaban presente en ellos de la mano de Sonbuenos. También agradecieron a la sala Apolo y a la promotora Live Clippers. La humanidad siempre iba de la mano con ellos y , después de esos aplausos dedicados a su equipo Jota tomó el rumbo del concierto para empezar a tocar las primeras notas de un tema que es pura reivindicación, Te Van a Hacer Cambiar.

En este tema se desató una locura impresionante. Antonio entró en el público para saltar con todos y sentir el calor de su gente piel a piel, con los ojos de Alberto cerca mirando que no sucediese nada. Dani cerraba los ojos sintiendo la música entrando en su alma durante mucho tiempo de la canción para acabar con una baqueta de Jota en la boca y, acto seguido, tocar la guitarra con ella para acabar tirándola al público. Pepe y Pedro en el suelo tocando como si no hubiese un mañana, este primero tocando de espalda y Jota destrozando las baquetas a golpes de alma musical, viendo como la batería le había poseído al 500% y no era humano, era música.

Acabó la canción y decidieron salir a tomar un poco de aire para prepararnos para las cuatro últimas canciones. El público les gritaba sin parar, necesitaban más de Arde Bogotá y a los pocos segundos salió Antonio emocionado, con lágrimas en los ojos resguardadas, resistiendo a salir unidas a una sonrisa de incredulidad y de orgullo por todo el trabajo hecho. Después de beber un poco de agua nos contó que llevaban desde el miércoles en Barcelona para hacer promoción del álbum y nos quiso recordar un brindis que hizo Dani en una de las cenas que dice así:

“Brindemos con estos vasos de cartón del Burger King por Arde Bogotá”.

Y Antonio quiso añadir:

“Digo lo mismo porque brindar por Arde Bogotá significa brindar por todos los que estáis aquí con nosotros hoy.”

El público explotó en aplausos por él y para recibir a Dani con una guitarra acústica en manos. ¿Qué iba a suceder? Que nos iban a traer en exclusiva una nueva canción. La presentaron en un formato acústico pero, dentro de esa calma, crearon una letra dolorosa y fuerte muy propia de ellos y no os mentiré: tengo muchas ganas de poder escucharla en bucle. Y después de vivir ese momento tan íntimo, Antonio presentó a Pepe, Pedro y Jota, quien en especial este último estaba emocionado al tener a su familia en la sala. (En especial a su abuela a quien, al salir, vio y le mandó un beso enorme. Ver la mirada de orgullo y de emoción de los seres queridos de Jota fue una vivencia preciosa y me imagino que para él fue irrepetible.)

Os preguntareis cual fue la siguiente canción al sonar… coged pañuelos porque sí, es lo que pensáis. Exoplaneta llenó de luz y lágrimas a la Sala Apolo y a mi cara también, para que mentir. Es una canción tan bonita y dura  a la vez que vivirla tan cerca y verles sentirla de una manera tan especial me dejó rota y emocionada, imposibilitada de poder parar de llorar. Simplemente me dejé fluir con la canción y fue un momento emocionalmente memorable.

Con Antiaéreo volamos al comienzo de este viaje situado su nacimiento en Cartagena, con las palabras de Antonio de agradecimiento por “dejarnos estar en vuestras vidas desde el comienzo” y con Abajo se dio el cierre a un concierto en el que parecía que estábamos cumpliendo todos los pecados necesarios para entrar en el infierno y morir quemados por dentro. Y sinceramente, si esa será mi pena por disfrutar de Arde Bogotá, la cumpliría con creces y deseos.

A día de hoy aún sigo sin palabras por el directo que presentaron, fue una hora y media de un coctel nacido de locura y de éxtasis donde la música rompió todas las barreras posibles del alma. Arde Bogotá acababan de hacer sold out en su primera vez en Barcelona en una sala para ellos solos, más de mil personas estaban allí por y para ellos y eso, creedme, pocos lo consiguen.

Todas las fotos en flickr.

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