[Especial MUSE] Capítulo 2. Origin of Symmetry: La explosión.

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El período de tiempo que transcurrió entre 1999 y 2001 no pasa desapercibido en la mente de ningún fan o ferviente seguidor de MUSE. El motivo no es otro que, durante esos dos años, se gestó la mayor explosión de delirio musical que jamás ha sido capaz de conseguir la banda inglesa. ¿Su nombre? Origin of Symmetry. Pasen y disfruten.

No sabemos qué pasaría por la cabeza del trío de Teignmouth durante aquellos 730 días, días en los que Matt cada día llevaba el pelo de un color, Dom tenía aún cara de niño y Chris comenzaba a tener serios problemas con la bebida; días en los que todavía podías darte de hostias con el de al lado en los conciertos; días en los que en esos conciertos la gente solo iba a saltar y pasárselo bien y no a grabar con el móvil. Desconocemos lo que les llevó a decidir tomar esta ruta. Lo que sí tenemos claro es que este álbum es lo que llevó a Matthew Bellamy, Christopher Wolstenhome y Dominic Howard a ser alguien en el panorama musical mundial. Por algo sería.

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Tras la aceptable pero desapercibida acogida de Showbiz, su primer álbum de estudio, decidieron repetir firma discográfica y productor. Sin embargo, esto no se dio así a nivel mundial, ya que la compañía ‘Maverick’, encargada de lanzar el trabajo en Estados Unidos, pidió a los británicos “suavizar” ciertas canciones o trozos de éstas al pensar que no estarían bien vistas desde el prisma comercial de la radio. Por ello, la onda expansiva del demencial tsunami no alcanzó el otro lado del charco hasta 2005, tras romper su contrato con aquellos locos que les pedían ser menos excesivos.

Y MUSE explotó. Bum. Sin más. Guitarras ácidas, frenéticas, un sinfín de riffs impepinables (muchos de ellos influencia de Tom Morello, de ‘Rage Against the Machine’), pletóricos, capaces de levantar al más parado de los humanos. Gracias Matt.

Bajos ultradistorsionados que a partir de entonces serían seña de identidad de la banda, capaces de mantener las magníficas líneas melódicas de las canciones ocultas bajo los barrocos guitarrazos. Gracias Chris.

Baterías tremendamente contundentes, coléricas e increíblemente adaptadas a lo que el exceso del disco requería. Gracias Dom.

Pianos (y órganos de iglesia) absolutamente hipnóticos con un sinfín de influencias clásicas, principalmente de Chaikovski y Rajmáninov. Gracias de nuevo, Matt.

Y esa voz. Esa voz en su máximo esplendor, en el punto culminante de su capacidad. Esa maravilla de voz. Una vez más, gracias Matt.

La locura. Gracias MUSE.

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El disco abre con la que es la mejor apertura de cualquier obra que haya oído nunca. Dicha apertura no es otra que New Born, un tema que empieza con un delicado piano acompañado de una suave melodía vocal de Bellamy y de un sutil bajo de Wolstenholme que nos acompaña durante poco más de un minuto hasta que decide romper en un riff de auténtico escándalo que nos sirve de perfecta presentación para lo que nos vamos a encontrar a lo largo del CD. El estribillo, con ese “Destroy the spineless”, puede resucitar difuntos.

Seguimos con Bliss, otro tema fetiche de aquellos que prefieren a los antiguos MUSE (yo me cuento entre ellos, pero no por ello desprecio sus últimos trabajos, que me parecen muy muy buenos). Un sintetizador nos acompaña de fondo durante toda la canción mientras Matt nos regala otro gran riff que Chris y Dom secundan con precisión quirúrgica. Personalmente, hay otros cortes del disco que me seducen más, pero no cabe duda de que éste es un auténtico temazo y uno de los más aclamados cuando suena en directo.

El tercer track del disco es Space Dementia, a mi juicio uno de los temas más infravalorados de este Origin of Symmetry. El virtuosismo al piano que derrama Matt en esta pieza es de los mejores de la discografía del grupo, y la nota desgarradora que imprime a la desesperada letra de la canción es sencillamente escalofriante. El bajo muta a una distorsión extraterrestre que nos transporta a un mundo espacial, paranoico. Enfermiza y delicada. Gran corte.

En este punto nos encontramos con Hyper Music, una canción completamente descontrolada (quizá la que más del disco) que no hace sino reafirmarnos el completo despiporre musical con el que los jóvenes de Devon quieren reventarnos los tímpanos (en el mejor de los sentidos). El hook de bajo de Chris en la estrofa es digno de mención. Una pena que sea una de las canciones más difíciles de ver en live actualmente.

Y aquí está, queridos lectores. El HIMNO con mayúsculas de la que a partir de entonces se convertiría en una de las bandas más grandes del Reino Unido. La canción más tocada en directo hasta la fecha (885 veces a día de hoy). No podía ser otra que Plug in Baby. Ese riff inicial catalogado como el mejor de la década por la revista Total Guitar, compuesto según ellos bajo los efectos de setas alucinógenas… No hay palabras para describirlo. Simplemente denle al play y escuchen.

No podemos hacer de menos la enésima poderosa batería de Howard y el gran bajo con una nueva ultradistorsión petardeando de manera continua. Pero ese riff demoníaco y los falsettos inhumanos postestribillos se llevan la palma. Disfruten.

Citizen Erased es, y creo que puedo decirlo sin miedo a equivocarme, el tema random más querido y amado por los fans de los viejos MUSE. El descomunal riff (otro más) en la inconfundible guitarra roja de 7 cuerdas de Matt a base de armónicos (otra de las señas de identidad de la banda) y la perfecta cuadratura que le otorgan el bajo (oootra vez megadistorsionado) y la batería (a partir del ritmo de Dom nació la canción), forman una densísima capa de tristeza y dolor que culmina en un estribillo desgarrado. A continuación, nos sumerge en un mundo oscuro y tranquilo durante dos minutos hasta que el corte rompe de nuevo para dar paso a uno de los solos más memorables de la carrera del señor Matthew James Bellamy. Nuevo estribillo y nueva atmósfera de suave, muy suave dolor que, con un tenue y pausado piano y con un Matt cantando derrotado, siempre acompañado de unos perfectos Dom y Chris, ponen el broche a, a mi juicio, una de las obras maestras de la banda. Como detalle, cabe decir que es la 2ª pista más larga de la discografía de los británicos con 7:19 de duración, solo superada por la reciente The Globalist, del Drones, de 10:09.

Podríamos dividir perfectamente este Origin of Symmetry en dos partes, pero para ser más precisos a la hora de diseccionarlo debemos incluir el séptimo corte, Micro Cuts, en la 1ª mitad. La canción es el último pasaje de demencia musical del CD, donde Matt alcanza la nota vocal más aguda de la discografía del trío inglés (nota que también alcanza en el tema Showbiz) apoyado en una distorsión de la voz, fiel amiga suya. El oscuro riff del final es un auténtico revientacervicales. Es una auténtica gozada ver esta canción en directo en aquellos años.

Y se produce el momento del bajón, del relax. Ya puedes parpadear y dejar de aguantar la respiración. Llegamos a la 2ª parte del álbum, más tranquila, más íntima. Hay quien critica la bajada de revoluciones que experimenta el disco en este final, pero quizá sea necesaria un poco de paz tras el chaparrón que nos ha venido encima para poder regresar del submundo espacial al que nos ha llevado la 1ª mitad del disco, que cambia completamente de tercio. Adiós terremoto, hola calma.

Screenager es un tema curioso. Matt nos sorprende pasando de la acidez guitarrera que viene mostrándonos a lo largo del CD a una guitarra acústica acompañada de una percusión experimental de Dom. He de decir que me parece el corte más flojo de todo el disco y que no es una canción que deje cuando el modo aleatorio del móvil me la selecciona, pero mantener el nivel del resto del álbum es, cuanto menos, imposible.

Siempre me ha llamado la atención que Darkshines sea el tema menos tocado en directo de Origin of Symmetry (44 veces). Personalmente me parece bastante mejor que Screenager y (sé que esto va a hacer que mucha gente se acuerde de mi honorable progenitora) Megalomania. Una nueva letra de desesperación en un ambiente increíblemente oscuro, que te mantiene en tensión hasta que Matt rompe su voz (literalmente) en el estribillo.

Turno para la cover con mayúsculas del grupo, ese Feeling Good de Nina Simone y Anthony Newley del que no puedo decir nada que no sepáis ya. Si alguno no lo conoce por el nombre, el estribillo (utilizado infinitas veces en televisión) es inconfundible. Huelga decir que ha sido en varias ocasiones colocada en la lista de mejores covers de la historia. No será por nada.

Cierra el disco (el disco original, a continuación matizaremos) Megalomania, un tema que según lo que he podido ver fascina a la gran mayoría de los fans de MUSE. Yo todavía no he sido capaz de conectar con la canción, aunque reconozco que el órgano de iglesia (sí, han leído bien) del que Matt se encarga a lo largo de la canción ha de sonar escalofriante en directo.

El CD primigenio finaliza aquí. No obstante, como ya ocurriera en Showbiz, la versión japonesa de Origin of Symmetry cuenta con una pista extra: Futurism. Es un corte que podríamos incluir en esa primera parte descontrolada del álbum: poderoso riff inicial, bajo de inmensa distorsión, Matt distorsionado vocalmente una vez más y una batería muy pesada de Dom. El tema no está nada mal, pero a mi juicio no consigue alcanzar el nivel de esos primeros cortes de OoS. Como dato, decir que únicamente ha sido tocada en live en 4 ocasiones, 2 de ellas en el Psycho UK Tour de 2015, otra en 2013 y una única vez en el 2000.

Origin of Symmetry fue la demostración de que MUSE tenía algo especial. El tsunami de los primeros 35-40 minutos del disco es lo más bestia, brutal, abusivo, excesivo, demencial… (llámenlo como quieran) que han podido hacer nunca. No han sido capaces de repetir algo así y dudo al 99,99999% que consigan volver a llevar a cabo una orgía de sonido como ésta. El álbum hizo que el grupo se diese a conocer internacionalmente, pero no terminó de asentarles como una banda de referencia en el panorama del rock mundial. Cabe mencionar que el principal agujero se encontraba en Estados Unidos, gracias a, como hemos comentado anteriormente, la “comercialidad” de la ex-productora de los ingleses al otro lado del charco. Tendrían que transcurrir otros dos años para que los del condado de Devon alcanzasen definitivamente la cima. Pero eso, amigos, es otro capítulo.

PUNTUACIÓN:

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Chema Medina

Sígueme en twitter: @chema_medina

 

Si te gustó, no te pierdas las otras entregas de la serie:

Capítulo 1. Showbiz: El origen de los tiempos

Capítulo 3. Absolution: La confirmación

Capítulo 4. Black Holes & Revelations: La búsqueda de nuevos horizontes

Capítulo 5. The Resistance: El viraje definitivo

Capítulo 6. The 2nd Law: El derrape

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Un comentario en “[Especial MUSE] Capítulo 2. Origin of Symmetry: La explosión.

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