[Reflexión] Y este verano… ¿qué?

La duda que siempre surge entre grupos de amigos cuando se habla de las horribles repercusiones del COVID-19 es ¿y qué va a pasar con los festivales este verano? Podemos prácticamente dar por hecho que los festivales de junio/principios de julio pueden ir despidiéndose de su fecha programada, pero… ¿cuáles son las consecuencias? ¿qué han hecho los festivales hasta ahora? ¿qué creo yo que es lo que deberían hacer? Sentaos y coged algunos pañuelos para, quizá, llorar, que me toca hablar. 

Antes de adentrarme 100% en el asunto, voy a recomendaros la lectura de Urban Life sobre este mismo tema, pero desde un punto de vista y enfoque radicalmente distinto a cómo planeo yo este artículo. Igualmente, lectura interesante.

LAS CONSECUENCIAS

Ahora vamos a las claves del asunto. El verano en España está siempre acompañado de música de todo tipo y en todo el territorio nacional, desde metal por el norte, hasta indie en el sur o un poco de pop en la capital. Para todos los gustos y estilos, siempre hay un festival para ti. 

Sin duda, que grandes festivales del país, en el peor de los casos, cancelen su evento, no sólo es muy perjudicial para la propia organización del festival, como es lógico, que perderán cifras enormes de dinero y sufrirán una buena torta de la que, seguramente, costaría mucho reponerse sabiendo lo salvaje del mundo festivalero. 

La otra opción es aplazar los festivales, un esfuerzo titánico por parte de la organización que requiere cierta colaboración con los integrantes del cartel, que deberán actualizar su agenda a una nueva fecha que, lo mismo, no les viene tan bien. El tener que reubicar y recontratar todo un cartel supone algo completamente nuevo para este tipo de eventos. 

Pero, como he dicho, esto no sólo afecta a las organizaciones, también a artistas, como es lógico, que tendrán que reorganizarse las agendas y, lo que es más importante, si eres un grupo mediano o pequeño que necesita los ingresos de esos festivales para seguir pagando las facturas, esto ha sido un palo que te cagas. 

Obviamente también de lo primero que se piensa es en el público, gente que lo mismo ha ahorrado para pillar una entrada para el festival de sus sueños, coger el transporte o pagar el hospedaje. Esperemos que la devolución de entradas, viajes, y hospedaje en caso de la cancelación o el aplazamiento de los eventos se haga como Dios manda. Es el mejor momento para ser solidario, aunque a algunas empresas les cueste. 

Pero otra consecuencia es la que vosotros, lectores, no conocéis ni sabéis, y es la tremenda tunda que esto supone para la prensa. No os vamos a mentir, la gran mayoría de las visitas de nuestro medio (y de tantos otros medios) vienen de los reportajes festivaleros y de las coberturas en redes. Las fotografías, los vídeos, las crónicas… todos estos artículos tan alegremente compartidos por los festivales y grupos con gran repercusión suelen ser una buena fuente de visitas para nosotros… y este año lo vamos a tener complicado. 

LAS SOLUCIONES: OCTUBRE ES EL NUEVO VERANO

Los festivales y conciertos han decidido tomar dos tipos de soluciones claras, una es cancelar el evento y otra es aplazarlo

Personalmente, la segunda opción, dentro de lo posible y teniendo en cuenta el panorama sanitario de nuestro país, me parece una muy buena alternativa. Festivales como el Primavera Sound se van a trasladar a verano y otros, como el Viña Rock, el WARM UP o el Spring Festival se han trasladado al que parece que va a ser el nuevo verano, octubre, algunos confirmando que continuarán con un gran porcentaje del cartel. 

Todo esto es teniendo en cuenta que, siendo optimistas, esperemos que en octubre la cosa esté controlada y se puedan organizar eventos sin poner en peligro la salud pública. En caso contrario, me parece inviable

La opción dolorosa es cancelar el evento, una dura sombra que se abalanza sobre los festivales más grandes del panorama nacional, con un cartel de caché internacional, artistas con agendas mucho más apretadas y muchas más dificultades para viajar, que tendrán que hacer malabares para conseguir reorganizarse. Y si se caen esos malabares… se cae el festival entero. 

Y todavía queda hablar de grandes citas, por supuesto, el Primavera, al tener unas fechas más conflictivas, ha decidido trasladarse a agosto (ya veremos si por esas fechas podrán hacerlo), el O Son Do Caminho ha anunciado hoy mismo que buscará aplazarse a este mismo año, pero más tarde. Pero quedan grandes festis por hablar, el Resurrection Fest, en Viveiro, el Mad Cool Festival, en Madrid, foco principal de la pandemia en España o el Low Festival, en Benidorm, han dicho que están siguiendo las indicaciones de las autoridades pertinentes, pero, el esperar que se puedan hacer eventos así en julio (el Low es a principios de agosto, pasa lo mismo que con el Primavera) es de ser, quizá, demasiado optimista, y más cuando el grueso de tu cartel, lo gordo, debe viajar desde el extranjero en unos tiempos en los que, seguramente, las fronteras se cerrarán por la seguridad de todos. 

Muchos rumores apuntan a otras soluciones, ya sea reducir el aforo, cambiar de sitios, reformular carteles… pero, desde luego, la cosa no pinta muy bien. 

Y, ¿qué pasa con los conciertos en salas? Ahí podremos tener un poco de luz, en mi opinión, por suerte habrá algunos conciertos con poco aforo a los que seguramente podremos asistir (será el momento de apoyar a esas bandas locales que tocan para menos de 100 personas y para las que el COVID-19 es un duro golpe) pero podemos ir despidiéndonos de mega-conciertos multitudinarios (hola, Foo Fighters en Valencia).

CONCLUSIONES: ESTAMOS JODIDXS… PERO SALDREMOS DE ESTA

Si hay que sacar una conclusión clara, no hay que andarse con medias tintas: estamos jodidxs. Tanto medios, como promotores, como festivales o como, por supuesto, público. Este va a ser un verano extraordinariamente seco en cuanto a festivales y música en directo, pero bueno, aún nos quedarán, esperemos, esas reuniones con amigos, esas fiestas caseras y esas tardes en la piscina o playa de turno. O en el campo. O en la montaña. Pero siempre manteniendo la distancia social pertinente. 

Pero en estos momentos más que nunca es cuando hacen falta movimientos como #SomosMúsica. Es hora de apoyar la música en streaming, de no devolver las entradas de los conciertos hasta tener toda la info pertinente. De encargar merch. De apoyar en redes a bandas y medios (y si son pequeños o medianos, mejor) y, sobre todo, de cuidarse y mantenerse positivos.

Os dejamos más arriba el vídeo de Qui ho diria?, de Abisme, una banda local, valenciana, que ahora más que nunca necesitará vuestro apoyo. Como tantas otras.

Saldremos de esta. Juntxs.

Y volveremos a llenar las salas.

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